La Modernización de Uruguay



Una mirada al marco Internacional



En la segunda mitad del S. XIX, el mundo industrializado del que Inglaterra forma parte desde el siglo anterior por el proceso conocido como Revolución Industrial, entra en una nueva etapa.
El desarrollo de la Revolución Industrial y del sistema capitalista trajo aparejado, transformaciones en el comercio, incremento de las modalidades financieras y la aplicación de las políticas imperialistas.

La industria a medida que introduce nuevas tecnologías produce cada vez mayores volúmenes de producción. Esto generó nuevas necesidades: por un lado, más capital para pagar: maquinaria, materia prima, investigación tecnológica y mano de obra especializada; por otro lado, acceder a nuevos mercados para extraer mayor cantidad de materias primas, vender productos manufacturados y colocar el capital excedente.

Los mecanismos que utilizó Inglaterra para obtener mayor capital y conquistar nuevos mercados se basaban en el liberalismo económico que sostenía como principios:

• La propiedad privada sin límites, como posibilidad de que el hombre lograra su felicidad, para esto se daba seguridad legar frente a los delitos contra la propiedad.

• Libertad plena de las actividades económicas: industria, comercio y contratación laboral regulados por la oferta y la demanda.

En Europa occidental, y en Inglaterra en particular, desde hace siglos, se han fundado empresas comerciales e industriales basadas en el capital de un individuo, de una familia o de varios asociados. En el S. XIX, con el desarrollo de la industrialización, fue necesario reunir capitales más importantes surgiendo así el capitalismo monopólico.

En el período de tiempo que estamos estudiando, se vuelve indispensable recurrir a millares de ahorristas quienes con su capital contribuirían a la compra de partes o acciones de una empresa en crecimiento o en proceso de creación. Cada accionista puede comprar una o varias acciones por lo tanto se vuelve copropietario de la empresa junto a otros accionistas. La acción le da cada año dividendos. Estas acciones se venden y compran en las Bolsas de Valores.

La libre competencia, que llevó a la multiplicación de empresas, se convirtió en un obstáculo para obtener mayores ganancias.

El monopolio se crea por la absorción de pequeñas empresas hasta que una o pocas de ellas controlan todo el mercado, fijando a su voluntad los precios y los beneficios.

Las Sociedades Anónimas siempre tienden a concentrarse y a crecer buscando nuevos capitales, para esto se asocian a empresas competidoras, o las compran.

Otro ejemplo de concentración de capitales fue:

El Cartel: se le denominaba así al acuerdo entre empresas independientes que se dedicaban al mismo ramo de la producción procurando dominar el mercado, pues tratan de eliminar la competencia y fijar los precios.

El trust es una forma de concentración de empresas que dominan un determinado sector de la producción para evitar la competencia.

La concentración industrial estuvo acompañada de una concentración financiera. Los Bancos se especializaron, no sólo se dedicaron al préstamo y a la emisión de moneda sino que realizaron inversiones en la industria.

Debido al desarrollo de la banca aparece un capitalismo financiero producto de la fusión del capital industrial con el bancario que controlará la vida económica de los estados.

Durante este período, la prosperidad no fue continua y ascendente, sino que hubo alternancia de períodos de prosperidad y de depresión.

Al pasaje de una etapa de prosperidad a una de depresión se le denomina crisis. Estos procesos se repitieron en el S. XIX cíclicamente, o sea que cumplen estos períodos de prosperidad y depresión un ciclo que puede variar en la cantidad de años que duran; tienen tendencias seculares, las que se manifiestan a lo largo de cien años, los llamados ciclos de larga duración, y se dan cada 50 años y los ciclos decenales o sea cada 10 años.

En las tres últimas décadas del S.XlX, Inglaterra se había convertido en el centro comercial, industrial y financiero del mundo.

Desde el punto de vista comercial, era intermediaria con el resto de los continentes, fijando los precios de los productos, disponiendo de los fletes, de los seguros y de importantes inversiones financieras, la mayoría en el exterior.



Uruguay comenzó a desarrollar una serie de transformaciones a mediados del siglo XIX que derivaron de:
• Una grave crisis interna, consecuencia de las guerras civiles que impedían en desarrollo económico.

• Una situación internacional, en la que las economías europeas, exigían mayor cantidad y calidad de materias primas y nuevos mercados para colocar capitales y productos.

El acontecimiento del período es el crecimiento demográfico que pasó de 132.000 habitantes en 1852 a 385.000 en 1868. Este crecimiento se debió a la gran inmigración, fomentada por compañías privadas que se encargaban de los gastos de transporte, aunque hubo subsidios del gobierno para que se instalaran en la campaña, pero la mayoría se quedó en la ciudad.

Hacia 1868 los extranjeros constituían el 60% de la población de procedencia mayormente de Italia, Provincia Vascas, Francia y España.

El aumento de la población trajo como consecuencia el desarrollo de la industria de la construcción, la navegación, la actividad portuaria y el comercio. Una originalidad fue el “comercio de tránsito”; debido a que Montevideo era el intermediario, por su puerto, entre las Provincias del Litoral, Paraguay y Río Grande, con Europa.

Este comercio alcanzó su auge con la guerra del Paraguay debido a la gran cantidad de mercadería que se necesitaba para el sustento de las tropas. Esto fortaleció a los comerciantes, que se dedicaba a la importación para satisfacer los gustos europeos de la población local.

La gran cantidad de dinero invertido en artículos de lujo, provocó la crítica de los sectores vinculados a la producción agropecuaria -estancieros- quienes consideraban que el dinero se malgastaba y no se invertía lo suficiente en actividades productivas.

Hacia 1863 el 77% de las importaciones desde Europa eran artículos de lujo.

En 1861 se fundaron las fábricas Liebig y Trinidad, y se impuso otra forma de explotación de la carne, mediante la conservación. Se hacía extracto de carne y corned beefd en base a carnes cocidas y enlatadas.
Estos productos tuvieron gran demanda en Europa porque eran un buen alimento para las tropas que estaban en expediciones en Asia y Africa.

Hacia 1852 el país tenía unos 800 mil ovinos, pero para 1862 pasaban los 17 millones. Este aumento fue llamado “la revolución lanar” y provocó un cambio radical en la economía rural.

Causas del aumento:

• mayor demanda de los mercados europeos, ya que el primer proveedor del mundo, Estados Unidos se encontraba inmerso en la Guerra de Secesión y había bajado su producción.


• los estancieros, en especial los de origen europeo se dedicaron a la cría de ganado lanar por ser más resistente a las inclemencias del tiempo.


• descenso del precio del ganado vacuno en los mercados mundiales.


• mayor rendimiento por hectáreas, cuatro veces mayor que el ganado bovino.

Resultados de este cambio:

• se produjo la cría conjunta de vacunos y ovinos aumentando la riqueza de los hacendados.


• cambió la estructura social de la campaña, debido a que el ganado ovino necesita más personal para su cuidado que el vacuno, lo que trajo como consecuencia la sedentarización de la población rural.


• surge el estanciero – empresario, generalmente extranjero, junto al ya existente estanciero – caudillo.


• se fortaleció la clase media rural, porque en una menor extensión de tierra o en una tierra poco fértil al criar ganado lanar rendía más.


• le dio al inmigrante la posibilidad del ascenso social, porque a cambio de sus conocimientos sobre el ganado lanar, el estanciero le proporcionó parte de la majada, con lo que poco a poco logró obtener su propio establecimiento.


• cambió la mentalidad del productor, que ahora exigirá orden y control para evitar la matanza indiscriminada de ovejas que constituía una nueva fuente de riqueza.


• permitió al país diversificarse en sus productos, ahora no solo ofrecía cuero y tasajo, sino también lana.

Desde la década del 60, van a aumentar las inversiones europeas en América Latina, especialmente las inglesas, porque eran más rentable que en Europa.



• en 1863 se fundó el Banco de Londres y el Río de la Plata.


• creación de las fábricas Liebigs con capitales ingleses y alemanes.


• establecimiento de las líneas férreas y los primeros tranvías.


• creación de la compañía del Gas.

Las crisis de 1868, 1873 y1875 pusieron fin a un largo período de prosperidad nacional.

El Estado con sus gastos exagerados, la balanza comercial desfavorable como consecuencia del pago en oro de las importaciones, y la baja de los precios internacionales de la lana y la carne, provocaron la crisis en 1868.

La crisis bancaria de Londres, creó desconfianza entre los comerciantes locales. El papel moneda se podía convertir en oro pero en los momentos de crisis, el gobierno decretaba la inconvertibilidad.

En junio de 1868 el gobierno decreta la inconvertibilidad por veinte meses. Entonces la opinión pública se dividió entre los “cursistas” partidarios de la inconversión y los “oristas” partidarios de la conversión.

Los cursistas estuvieron apoyados por bancos que estaban borde de la quiebra, ya que habían emitido más moneda que el respaldo en oro que tenían por ej. el Banco Mauá.

Los oristas eran apoyados por los grandes comerciantes que debían pagar las importaciones en oro y los bancos Comercial y de Londres que no querían competencia de otros bancos.

Al terminar el plazo de inconvertibilidad quebraron el Banco Mauá, el Banco de Montevideo, el Banco Italiano y el Banco de Navia.

La salida que el Estado encontró fue conseguir dinero prestado en el mercado interno o externo a través de la emisión de títulos de deuda pública, y por tanto el 47% del presupuesto se dedicó al pago de la deuda.

Para ello se le sacó a los sueldos de los empleados públicos, a la salud, educación y seguridad interna. Para hacer frente a esta situación, se tomaron diferentes medidas entre las que se destacan:

• la emisión de papel moneda sin respaldo oro.


• medidas proteccionistas para disminuir las importaciones y desarrollar la industria nacional.


• suspensión del pago de la deuda pública.

Las medidas afectaron a los capitalistas tanto extranjeros como nacionales que habían prestado al Estado.

Los sectores vinculados al “alto comercio” y las finanzas reclamaron una mano fuerte que pusiera orden en la economía, y la vieron en la figura de Lorenzo Latorre.

El gobierno de Latorre, concedió importantes privilegios a los ferrocarriles ingleses: exención de derechos aduaneros para importar artículos que necesitaban; exención de impuestos por cuarenta años; un pago de 24.000 libras anuales para cubrir un empréstito de 300.000 libras y cesión a la compañía del Ferrocarril Central del Uruguay de 5.000 acciones que estaban en su poder cuyo valor nominal era de 250.000 libras esterlinas.

Las ganancias de la empresa en 1879, había superado las expectativas de los capitalistas ingleses, lo que generó nuevas inversiones.

En ese mismo año, los ingleses invirtieron en el servicio de “aguas corrientes”, bajo el nombre de “Montevideo Water Works Company”, resultado del clima de seguridad que brindaba el gobierno militarista de Latorre esto provocó que también en ese año, se reanudaran las relaciones diplomáticas con Inglaterra.

Lo exigido por Inglaterra era lo que también exigían las clases altas: paz, orden interno, estabilidad institucional y fiel cumplimiento de los compromisos asumidos por el Estado Oriental.

El monopolio que usufructuaba el ferrocarril, la empresa de aguas corrientes, la del gas y el oligopolio de las compañías de seguros, contribuyeron a fomentar dudas en la clase política ya en 1890 acerca de los beneficios que acarreaba al Uruguay el capital extranjero no vigilado por el Estado.

Por eso la ley de 1888 instituyó un control estricto de la contabilidad de las empresas ferroviarias y en 1896 se fundó el primer banco del Estado: " Banco de la República Oriental del Uruguay".



Entre 1872 y 1882 se alambraron las dos terceras partes de las estancias uruguayas. Esta verdadera revolución tecnológica con sus repercusiones en el valor de tierras y haciendas, se debió a una política de los estancieros que fue implementada fielmente por el gobierno. Se les eximió del pago de impuestos a la importación de alambre, se impuso la medianería forzosa, entre otras disposiciones cuyo resultado fue una primera capitalización del medio rural. Bretes, baños, vacunas y más tarde el mestizaje, acercaron a nuestro ganado a las exigencias del mercado europeo.

Después del ovino, el alambrado fue el segundo elemento transformador de la estructura económica rural. Al dividir la estancia en potreros, las tareas de mestizaje, mejoraron, aumentando la productividad ganadera. Se pudo implantar la cría separada o conjunta de manera rotativa, de bovinos y ovinos. Se establecieron los potreros especiales de invernada, donde los vacunos recibían el engorde previo a la venta. También se pudieron aislar a los animales enfermos y evitar epidemias.

Se produjo un notorio descenso en los gastos ya que se redujo la mano de obra, por ejemplo, los puesteros, encargados de vigilar al ganado ya no fueron necesarios.

El pequeño estanciero sin tierras desapareció ya que no podía seguir utilizando las tierras del vecino.

El alambrado provocó la primera desocupación tecnológica en el país, hizo innecesario el aporte de trabajo de peones, puesteros y agregados y los fue eliminando lentamente de la estancia. Estos pasaron a vivir en los rancheríos limítrofes de las estancias (“Pueblos de Ratas”), o emigraron a las ciudades, viviendo en los suburbios. Toda esta mano de obra no tenía posibilidad de reubicación en el aparato productivo.

Significó la desaparición del gaucho y la transformación de los peones asalariados. La materia prima para las revoluciones comenzaba a escasear.

Si bien el alambrado fue positivo desde el punto de vista de la producción y para las clases altas, generó contradicciones sociales insalvables.



Ocurrieron cambios también en el orden cultural y mental. La Universidad abrió sus puertas a los estudios de Abogacía en 1849, a los de Medicina en 1876 y a los de Matemáticas en 1888. En 1877, el gobierno del coronel Latorre, inspirado por José Pedro Varela, decretó una importante reforma en la enseñanza primaria, volviéndola obligatoria y gratuita y otorgándole recursos para su desarrollo. La tasa de analfabetismo que era elevadísima, comenzó a descender. El deseo de incrementar la actividad política de los habitantes y a la vez prepararlos mejor para el nuevo orden económico estuvo detrás de esta transformación.

El Uruguay también secularizó sus costumbres y su cultura. En 1861 la Iglesia Católica comenzó a perder su jurisdicción sobre los cementerios; en 1879 el estado decidió llevar los Registros del Estado Civil aunque admitió que el casamiento religioso precediera al civil. En 1885 se instituyó el matrimonio civil obligatorio y este debió celebrarse antes que la ceremonia religiosa. En 1907 se aprobó la primera ley de divorcio.

En conclusión:

Desde sus orígenes Uruguay fue un país dependiente dentro del dominio del Imperio inglés (siglo XIX) y de acuerdo a la división internacional del trabajo, monoproductor, esencialmente ganadero y productor de alimentos.

El doloroso proceso que conduce a la independencia y a la dependencia, en el que interviene el nacionalismo del siglo XIX, y la balcanización de América propiciada por Inglaterra, en contraposición a los intentos integradores (Artigas, Bolívar), se enraban con la política aislacionista y el individualismo del neoliberalismo actual, donde también el objetivo es “dividir para reinar”.

Este medio siglo “purpúreo” convive con la “modernización” del país.

Es el tiempo del desarrollo del capitalismo en la órbita del Imperialismo inglés, del afianzamiento de la burguesía, con estrecha vinculación con el comercio exterior

La “modernización” del país y del Estado son las adecuaciones internas a las exigencias de los mercados externos como productor de materias primas y para la inversión de capitales.

Este proceso coincide con la instauración de gobiernos militares (1876-1890)y la consagración de la estructura del Estado uruguayo, moderno y centralizado.

Esos gobiernos aliados estrechamente con los grandes propietarios de tierras, y “el alambrado de los campos” como un elemento concreto, consolidaron la propiedad privada. Permitió la aceleración del mestizaje del ganado ovino, transformó la estancia cimarrona en una empresa capitalista y generó consecuencias sociales negativas para medianeros, peones y puesteros, quienes fueron a vivir a los “pueblos de ratas”

En este período el capital inglés enlaza sus intereses a los grandes propietarios del sector pecuario y quedan delineados los aspectos que dibujan la matriz agraria de la estructura económico-social nacional. De esta manera el país se presenta como un gran latifundio exportador de productos ganaderos a través de los ferrocarriles ingleses, un centro de comercio que es el puerto de Montevideo y un territorio en el que primero se buscaron materias primas y luego se lo incorpora como zona para la de inversión de capitales.

El otro aporte tecnológico de envergadura y directamente relacionado con la producción pecuaria, son los frigoríficos que hacia fines del siglo XIX van a ir desplazando al tasajo. Esa industria, que con el correr del tiempo y los intereses económicos irá afianzándose en el país, es promovida por los ganaderos que “acuciados por el estímulo de hacer llegar la carne al mercado europeo, promueven las investigaciones sobre el enfriamiento de carnes, que culminarán en una revolución técnica: los barcos y la producción congelada .La inversión del capital inglés da entonces, un nuevo impulso al desarrollo capitalista en el medio rural del país: las empresas frigoríficas y la carne congelada y en conserva, serán los productos del principal rubro exportador.

En el contexto del positivismo que tuvo en la época marcada influencia en las corrientes del pensamiento nacional, un joven admirador de la educación norteamericana ofreció su propuesta al gobierno dictatorial, (Cnel. Lorenzo Latorre).

José Pedro Varela, conocido como el “reformador de la Escuela Pública”, logró que el gobierno aprobara la Ley de Educación Común. En ella se incorporan los tres principios sobre los que a partir de ese momento se asentó la enseñanza pública en el país: educación laica, gratuita y obligatoria. Ellos constituyeron las raíces no sólo de una sociedad moderna, sino esencialmente democrática, que alcanza a la actualidad.

Además de los cambios en la enseñanza primaria, en la Universidad también se llevaron a cabo adelante varias transformaciones.. En la década de 1980, el rectorado de Alfredo Vázquez Acevedo, será el que impulse la reforma que buscaba: trasladar la Universidad a un edificio aparte, crear la Ley Orgánica Universitaria y lograr la independencia universitaria.

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1 comentario:

Alquiler de verano en La Aguada dijo...

Muy agradecida por su actitud generosa, compartiendo los conocimientos. Saludos rochenses,
Blanca