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Los Contrastes en el Mundo de Hoy

Problemas del mundo actual

Aunque los progresos realizados durante el último medio siglo en el conjunto del planeta son innegables, las enormes diferencias entre los países ricos (o desarrollados) y los países pobres (o subdesarrollados) siguen lamentablemente siendo hoy una de las características principales de la economía mundial. Las preocupaciones sobre la crisis económica y sus secuelas (desempleo, marginación, incremento de la desigualdad... ) han ocupado la agenda de las sociedades occidentales en los últimos años.

Con una perspectiva global, los problemas más importantes a los que la Humanidad debe hacer frente no están, sin embargo, en los países desarrollados sino en el Tercer Mundo.

Otro de los problemas ha que de hacer frente el Mundo actual, en especial los países occidentales, es que a partir de los primeros años 70 se observó un recrudecimiento generalizado de la violencia política. Se trata de la reaparición de ese fenómeno político, social e ideológico denominado terrorismo.

La necesidad cada vez mayor de consumir energía para sostener un elevado nivel de vida -en las sociedades occidentales, que algunos llaman "sociedades del desperdicio"- representa un flanco débil y fuente de problemas de difícil solución. La energía que consumimos procede, en un 88 por 100, de los combustibles fósiles no renovables: el carbón, el petróleo y el gas natural. Estas fuentes de energía no renovables -su reposición, una vez gastadas, es imposible- fueron acumuladas bajo tierra en un lentísimo proceso de millones de años. El consumo que de ellas estamos haciendo en unos pocos decenios -un período casi instantáneo en la escala geológica de tiempos- está esquilmando esa riqueza y privando a las generaciones futuras de una eventual utilización más racional.

Por otra parte, el SIDA es una enfermedad nueva y específica del mundo en las postrimerías del siglo XX. Ello no sólo en razón de las específicas condiciones biológicas y sociales que han posibilitado su irrupción, sino también porque su descripción y clasificación es inimaginable fuera del marco de la medicina occidental de nuestros días.



Desarrollo y subdesarrollo


  • Un informe reciente de las Naciones Unidas resumía en unos pocos datos las insuficiencias dramáticas de la situación económica mundial:
  •  Hay unos 800 millones de personas que siguen sin tener alimentos suficientes para comer.
  •  Mueren al día 34.000 niños de corta edad por malnutrición y enfermedades erradicables.
  •   Aproximadamente diecisiete millones de personas mueren al año de enfermedades infecciosas y parasitarias -como la diarrea, el paludismo y la tuberculosis- que ya han desaparecido en los países ricos.
  •  La cuarta parte de la población mundial, esto es, unos 1.300 millones de personas sobre los 5.500 millones totales, vive en la pobreza absoluta, sin que pueda cubrir ni siquiera las necesidades básicas de alimentación, cobijo y salud.
  •   Hay 35 millones de desplazados o refugiados.
  •   El 80 por 100 de los afectados por el sida vive en el Tercer Mundo.
  •  La situación medioambiental es catastrófica en muchas regiones del planeta (la desertización afecta a zonas en las que viven 850 millones de personas y cada segundo se deforesta una extensión de bosques tropicales equivalente a la superficie de un campo de fútbol).
 Ejercicio: Enumera según lo expresado en el texto  los problemas del mundo actual Agrega algún otro que consideres importante estudiar

La testaruda realidad del subdesarrollo es, claro está, mucho más compleja que lo que indican esas impersonales pero escalofriantes cifras.Es bien sabido que más de tres cuartas partes de la población mundial viven en países del Tercer Mundo (85 por 100 si se cuentan también las naciones en transición de la antigua Unión Soviética y los países de Europa central y oriental). A principios de los años noventa ese 85 por 100 apenas efectuaba el 13 por 100 de la producción mundial, mientras que al 15 por 100 restante que vivía en los países ricos miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) se debía el 86 por 100 de esa producción. Además, se estima que en el año 2025 únicamente el 10 por 100 de la población mundial vivirá en los países hoy miembros de la OCDE. El resto lo hará en países subdesarrollados o en las hoy economías en transición que, en su mayor parte, se están "tercermundizando".

La desigualdad internacional es, pues, enorme. La renta media por habitante de los países de la OCDE, medida en dólares a tipos de cambio (cantidad de moneda nacional que se cambia por un dólar) corrientes, es más de 20 veces superior a la de la media de los países del Tercer Mundo.
Esa ya de por sí amplísima diferencia esconde además desproporciones abismales: la renta per cápita de Suiza, probablemente el país más rico del mundo, es más de 400 veces la de Mozambique, quizá la nación más pobre del planeta.Por añadidura, esa brecha es cada vez mayor.

Los economistas del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) han estimado que el cociente entre la proporción de la renta mundial que va a parar al 20 por 100 más acomodado de la población total y el peso relativo de la del 20 por 100 más pobre ha pasado de 30 a 60 entre 1960 y 1990. Esto es, aparece una desigualdad no sólo enorme (de dos a tres veces mayor, a escala mundial, que la que existe en el Brasil, seguramente el país del Tercer Mundo con una distribución de la renta más desigual) sino también creciente.
La brecha que existe entre los países más ricos del mundo y las naciones más pobres es cada vez mayor. Todo esto además sin contar a las personas pobres que malviven en los países ricos. Si lo hiciéramos, la renta de los 1.000 millones de personas con más medios habría pasado, respecto de la de los 1.000 millones más pobre, de ser 75 veces mayor en 1960 a suponer 150 veces más en 1990.Es bien cierto que, si utilizamos datos de renta en paridad de poder adquisitivo (esto es, teniendo en cuenta la capacidad adquisitiva de la renta por habitante y no por su equivalente en dólares a tipos de cambio corrientes), la desigualdad es bastante menor, pese a lo cual sigue siendo muy grande: la renta per cápita de los países de la OCDE sería unas diez veces mayor que la de los países del Tercer Mundo, en vez de serlo veinte veces.

La economía mundial es pues tremendamente desigual. Además, esa falta de equidad no figura en la agenda de los temas más urgentes que los países ricos abordan periódicamente, por ejemplo, en las reuniones del G-7 (el grupo de los siete países más industrializados) o de la OCDE.
La ayuda oficial al desarrollo es muy insuficiente (apenas unos 50.000 millones de dólares al año, una proporción muy pequeña de las necesidades de los países pobres) y está mal distribuida, puesto que reciben más los países menos pobres y los que más gastan en armamento. Y lo que es aún más grave: desde 1983 y durante casi un decenio se produjo, en gran parte por causa del reembolso de la deuda externa y de la fuga de capitales, una transferencia neta de recursos financieros "del Sur al Norte", es decir, todo lo contrario de lo que sería de sentido común.

Por si esto fuese poco, muchos países ricos se protegen de las importaciones procedentes de los países pobres, con una larga serie de barreras al comercio. Por ejemplo, desde 1986 los Estados Unidos restringen las importaciones de artículos de confección originarios de Bangladesh, uno de los países más subdesarrollados del planeta.
Para colmo de males, los países más desarrollados dificultan enormemente, cuando no impiden claramente, la entrada de inmigrantes provenientes de los países pobres, en lo que representa un nuevo ejemplo de la falta de solidaridad con seres humanos que viven muchas veces en condiciones miserables.
No acaba aquí la larga serie de injusticias: algunos organismos internacionales, como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional (FMI) están dominados completamente por el pequeño número de países más ricos del planeta y son foros en los que el Tercer Mundo apenas puede hacer oír su voz.El desarrollo económico es una necesidad imperiosa en el mundo actual, y no sólo por razones humanitarias y de equidad. Si no queremos condenar para siempre a cientos de millones de personas a una existencia miserable y si pretendemos construir un mundo más equitativo, el desarrollo es una tarea ineludible. También lo es por una razón adicional, de gran importancia: los países pobres muchas veces no tienen más remedio que crecer y desarrollarse a expensas del medio ambiente (por ejemplo, deforestando los bosques tropicales o instalando fábricas contaminantes), lo que repercute en los habitantes de los propios países desarrollados.
Cuando los brasileños talan enormes extensiones de árboles de la Amazonia o cuando los chinos crean instalaciones industriales que provocan lluvia ácida o generan gases de invernadero, los afectados no son únicamente ellos, sino todos los pobladores del planeta.
Hay pues muchas razones para defender la necesidad del desarrollo en los países del Tercer Mundo. Para superar las situaciones de insatisfacción aguda de las necesidades básicas del ser humano (alimentación, salud, vestido y cobijo, sobre todo, pero también educación y respeto de los derechos humanos); para ampliar las posibilidades de elección, liberando a las personas de las imposiciones del medio natural y permitiéndoles organizar su vida con más libertad; para promover la emancipación de cientos de millones de mujeres en el Tercer Mundo, que en muchas ocasiones deben ocuparse únicamente ellas solas de la salud, la educación, el vestido e incluso la alimentación de sus hijos...
Por todas esas razones y por muchas más, el desarrollo económico es una necesidad urgente en el mundo de hoy.
Hasta principios de los años sesenta la mayor parte de los economistas pensaba que el crecimiento económico (la expansión del Producto Interior Bruto -PIB- o de la renta per cápita) conllevaría desarrollo. Sin embargo, ha quedado claramente demostrado por la experiencia de muchos países del Tercer Mundo que un aumento sostenido del producto o de la renta puede coexistir con el incremento de la pobreza, la desigualdad o el desempleo. Ese fenómeno de "crecimiento sin desarrollo" se registró por ejemplo en Brasil durante los años sesenta y setenta del presente siglo: el PIB creció a una tasa anual muy elevada (cercana a 10 por 100 entre 1967 y 1973, la época del mal llamado "milagro" brasileño), pero aumentó el porcentaje de pobres, se incrementó notablemente la desigualdad en la distribución de la renta y de la riqueza y creció el subempleo e incluso el desempleo en algunas áreas.
El desarrollo es así un fenómeno mucho más amplio que el crecimiento, aunque este último es una condición necesaria (aunque no suficiente) del primero. Para que se produzca un desarrollo auténtico o genuino (y no el "desarrollo del subdesarrollo", como ha ocurrido en muchas ocasiones), hace falta que se registren simultáneamente crecimiento económico (el aumento sostenido de la renta per cápita), cambio estructural (crecimiento de la participación de la industria y, dentro de ella, de los sectores más intensivos en capital y tecnología) y, sobre todo, mejoras sustanciales en el nivel y la calidad de vida de la población (mayor y mejor disponibilidad alimentaria, más alta esperanza de vida, acceso más fácil a los servicios de salud y de educación, etcétera). En suma, debe mejorar al menos el Indice de Desarrollo Humano (IDH), un indicador que, propuesto por el PNUD, es ciertamente más adecuado que el del producto por habitante aunque no esté exento de inconvenientes.En suma, para citar a J. K. Galbraith en su libro La pobreza de las masas, "el desarrollo económico consiste en aumentar las posibilidades de éxito para quienes desean escapar de la pobreza masiva y de su cultura".
En otro orden de cosas, el concepto de desarrollo económico hace referencia a una noción relativa, que carece de sentido fuera de un marco comparativo, esto es, si no se define respecto de una situación anterior o con respecto a otros países. Por ejemplo, una economía no adquiere una situación de riqueza y de bienestar de una vez por todas. El grado de desarrollo depende mucho de la capacidad que tenga ese país para afianzarse en una economía mundial jerarquizada, en la que los conflictos y los fenómenos de dominación y dependencia son la regla y no la excepción. Buen ejemplo de que un país desarrollado puede convertirse en un país pobre, es decir, puede retroceder en la senda del desarrollo, es el caso de Argentina. A principios del siglo XX, era uno de los países más ricos del planeta. Todavía en 1950 la renta per cápita de los argentinos era mayor que la de España o la del Japón y similar a la de Italia. Por razones muy diversas, sobre las que los economistas no se ponen de acuerdo, cuarenta años más tarde, esto es en 1990, Argentina tenía un PNB (Producto Nacional Bruto) por habitante equivalente a la cuarta parte del de España y más de diez veces inferior al del Japón. Muchas otras economías habían "adelantado" también a Argentina: Grecia, Corea del Sur, Portugal, Brasil y México, entre otras.Los factores del desarrollo económico son complejos. En realidad los economistas no conocen bien sus raíces. Muchos análisis económicos son parciales y muy discutibles. Por ejemplo, las tesis que insisten en la importancia del libre juego de los mercados parecen no ajustarse bien a la experiencia de países como Alemania, Japón o Corea del Sur, en los que la intervención del Estado fue muy importante. Tampoco las teorías que destacan la importancia de la dotación de recursos naturales son muy creíbles: precisamente los países más avanzados en el mundo desarrollado y en el Tercer Mundo (como Suiza y Japón, en el primer caso, o algunos países de Asia oriental, en el segundo) carecen de recursos naturales. Mientras, muchos países africanos, bien dotados de materias primas minerales o de ricas tierras cultivables, se cuentan entre los más atrasados del mundo.

La propia expresión "países pobres" no es muy correcta, ya que muchas de las economías que figuran en ese grupo son en realidad "ricas" en recursos naturales. Como señalaba en los años sesenta el geógrafo francés Yves Lacoste, "la despensa del Tercer Mundo no está vacía, sino que tiene la puerta cerrada".
Los límites que separan a los países ricos de los subdesarrollados no están muy claros. Por ejemplo, el Banco Mundial, en sus informes anuales sobre el desarrollo, establece una frontera entre los países de ingreso bajo y mediano y los países de ingreso alto que para 1991 estaba situada en torno a los 8.000 dólares de PNB por habitante. Sin embargo, este indicador no es aceptable: por ejemplo, países exportadores de petróleo como Kuwait, Arabia Saudí, Qatar, los Emiratos Arabes Unidos o economías pequeñas como las de Bahamas, Hong Kong o Singapur han figurado durante bastantes años en los informes del Banco Mundial junto a los países industriales de economía de mercado, aunque fuesen naturalmente países subdesarrollados, en el primer caso, y al menos economías muy distintas de las industriales, en el segundo..Además, el criterio del PNB per cápita no tiene en cuenta la economía tradicional: autoconsumo, trueque, etcétera. Es decir, la parte de la producción que no pasa por el mercado, ni tampoco la economía sumergida, que tan importante es en algunos países del Tercer Mundo, como, por ejemplo, Perú. Por añadidura, el PNB per cápita, calculado en dólares estadounidenses a tipos de cambio de mercado, no toma en consideración la disparidad de precios: de modo que si un país A, con un PNB per cápita equivalente a la mitad del de un país B, dispone de unos precios del 50 por 100 de los de este último, el resultado es que ambos serían igualmente ricos, esto es, tendrían la misma renta per cápita en paridad de poder adquisitivo, aunque el criterio tradicional nos diga que A es dos veces más rico que B. Por esa última razón los Informes sobre desarrollo humano del PNUD utilizan, como uno de sus indicadores primarios, el PIB por habitante en paridad de poder adquisitivo, como ya se señaló anteriormente.El índice del desarrollo humano es un indicador más pertinente, aunque, como ya se ha visto, tiene también sus inconvenientes.
Quizá lo que ocurra sea sencillamente que la frontera entre el desarrollo y el subdesarrollo no es susceptible de ser cuantificada y que, por tanto, hay que buscar aspectos cualitativos que distingan a unas economías de otras.
En la actualidad, el Tercer Mundo es cada vez más heterogéneo. Sin embargo, a principios de los años cincuenta, cuando del demógrafo francés Alfred Sauvy ideó el término "Tercer Mundo" para referirse a los países del mundo que no pertenecían ni a Occidente ni al Este de influencia soviética, los economistas tenían muy clara la homogeneidad de los países subdesarrollados. Se trataba de un conjunto de países ciertamente dispares desde el punto de vista geográfico, cultural y político, pero que reunían unas características económicas y sociales comunes: subindustrialización, estancamiento, alto crecimiento demográfico y pasado colonial o semicolonial. Los países "periféricos", como también fueron llamados a instancias de la famosa CEPAL (Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas, dirigida por el argentino Raúl Prebisch hasta su muerte en 1986), -tenían:- una escasa participación del sector industrial en el PIB o de la población ocupada en la industria dentro de la población ocupada total;- un ritmo lento de crecimiento económico;- unas tasas muy elevadas de expansión demográfica, como consecuencia de la fuerte caída de la tasa de mortalidad (número de fallecidos por cada 1.000 habitantes) en un marco de tasas de natalidad (número de nacidos vivos por cada 1.000 habitantes) estables;- un legado colonial, puesto que muchos eran todavía colonias, acababan de independizarse o habían estado sometidos durante mucho tiempo a la dominación económica de las metrópolis.En otros términos, el subdesarrollo estaba claramente definido como un retraso en la transición económica hacia la sociedad industrial y el crecimiento autosostenido, en la transición demográfica hacia un crecimiento lento de la población y en la transición política hacia la independencia y la formación del Estado nacional.En los años noventa, esas diferencias son mucho menos nítidas. Algunos países del Tercer Mundo, como Brasil, México o los pequeños dragones asiáticos (Corea del Sur, Taiwan, Hong Kong y Singapur) se han industrializado notablemente, al tiempo que, particularmente en Asia, han crecido con gran rapidez. En Asia -China e India, sobre todo- y en algunos países de América Latina, las políticas de limitación de los nacimientos y el propio aumento en el nivel de vida han provocado un claro descenso en las tasas de crecimiento demográfico a causa de la caída en la fecundidad. Por último, en la mayor parte de los casos, han pasado por lo menos cuarenta años desde el fin del período colonial, un tiempo suficiente para eliminar al menos sus consecuencias más adversas. En suma, la creciente heterogeneidad del Tercer Mundo hace que sea necesario buscar nuevos criterios de delimitación entre Primer y Tercer Mundo.










Raíces históricas del subdesarrollo


Algunos economistas piensan que el subdesarrollo no es más que una fase anterior o una etapa previa al desarrollo, de manera que todos los países han sido subdesarrollados en algún momento de su historia. Esa es la tesis defendida por ejemplo por W. W. Rostow, quien en 1960 publicó Las etapas del crecimiento económico. Para el autor, todas las situaciones pueden analizarse con unos pocos instrumentos de análisis (estructura y crecimiento de la producción, tasa de inversión, etcétera). Además, y sobre todo, la teoría de las etapas de Rostow considera que existe una senda universal de desarrollo por la que transitan todos los países, independientemente de su situación geográfica. Para ese enfoque carece además de importancia que unos países empiecen a seguir esa senda antes o después
.Rostow distinguió cinco etapas principales del desarrollo, por las que habrían pasado países tan distintos como Gran Bretaña o la India:
 a) la "sociedad tradicional", en la que predomina la agricultura; hay una baja productividad y se registra una débil movilidad social;
b) las "condiciones previas al despegue", que conllevan el desarrollo de las infraestructuras de transporte, el aumento de productividad (por las mejoras en la educación, la tecnología y los valores sociales) y la constitución de una clase de empresarios innovadores;
c) el "despegue" ("take off"); un punto de inflexión durante el cual se diversifica la actividad productiva con la aparición de industrias motrices, aumenta la tasa de inversión (inversión/PNB) del 5 al 10 por 100 y se desarrolla la clase capitalista, lo que desemboca en un crecimiento sostenido o autoentretenido;
d) el "camino hacia la madurez", en el que aparecen nuevos polos de crecimiento (siderurgia, química, electricidad), vuelve a incrementarse la tasa de inversión hasta alcanzar el 20 por 100 del PNB y se consolida la burguesía, y ..
e) la "era del consumo de masas", período culminante en el que la actividad productiva se reorienta hacia los bienes duraderos de consumo (automóviles, electrodomésticos...), se mantiene el nivel de la tasa de inversión y se consolida una amplia clase media con un alto nivel de vida.
Rostow llegó incluso a asignar fechas a las tres últimas fases para varios países del mundo. Por ejemplo, el "despegue" se habría producido en 1780-1830 en Inglaterra y en 1952-63 en la India.

La teoría "etapista"de Rostow ha recibido numerosas críticas.

En primer lugar, algunos historiadores de la economía critican la asignación de fechas a las distintas fases en los diferentes países. Por ejemplo, la historiografía revisionista de la Revolución Industrial inglesa -la llamada escuela de la "protoindustrialización"- cada vez hace más hincapié en las hondas raíces temporales de ese proceso, que se remonta a algunos siglos antes de finales del XVIII.

En segundo término, muchos economistas se oponen a la pretensión de universalidad del esquema rostowiano. La preexistencia de países desarrollados cuando los subdesarrollados se embarcan o pretenden embarcarse en el desarrollo, es decir, la coexistencia de países ricos y pobres, limita la generalización inmediata y automática al conjunto del mundo de lo que no es más que una evolución histórica específica, la de Europa occidental.Dicho de otra manera, no es lo mismo industrializarse siendo la nación más avanzada del planeta y una potencia colonial, como era la Inglaterra de la Revolución Industrial, que hacerlo figurando entre los países más pobres del mundo y siendo una colonia explotada por su metrópoli, como, por ejemplo, la India de la primera mitad del siglo XX.

En tercer lugar, se ha acusado al análisis de Rostow de superficialidad explicativa, por su simplismo (límites borrosos entre las fases con características comunes), por ser una mera descripción de las condiciones del desarrollo y no un análisis de sus mecanismos desencadenantes e impulsores y, en definitiva, por constituir poco menos que una perogrullada: el despegue se produce cuando aumenta la inversión, pero ¿por qué aumenta la formación de capital?

 Por último, una cuarta crítica es la dirigida a su exagerado determinismo histórico, ya que todas las etapas son puntos de paso obligatorios y no hay posibilidad de acortar, saltándose alguna de las fases.En suma, Rostow y la teoría convencional conciben el subdesarrollo como una situación de retraso respecto del desarrollo o como una etapa previa al mismo.

Otros economistas, como Paul A. Baran o André G. Frank, piensan que el subdesarrollo es un producto histórico, causado por el colonialismo y el imperialismo y que lo que distingue a los países desarrollados de los subdesarrollados es una diferencia no tanto de nivel o de grado como de estructura y de naturaleza. En otros términos, frente a quienes consideran que hay una senda única y universal de desarrollo se alza la voz de quienes dicen que desarrollo y subdesarrollo son dos caras de una misma moneda (A. G. Frank), dos manifestaciones de un único proceso (P. Baran): el de acumulación de capital a escala mundial.Todo hace pensar que estos últimos autores tienen buena parte de razón. El saqueo colonial y la dominación económica contribuyeron en buena medida a lo que Marx llamó la acumulación originaria de capital, esto es, la disponibilidad de un excedente de origen externo. Con todo, es ciertamente exagerado y simplista considerar a la explotación de las colonias como principal elemento generador de la Revolución Industrial en Europa, que se debió a factores fundamentalmente internos (los cambios en la agricultura, los transportes, etcétera).
 En cambio, para los países subdesarrollados, el impacto de la colonización y la subordinación que ésta generó son sin duda alguna factores más importantes de su situación de subdesarrollo, como ha descrito magistralmente el escritor uruguayo Eduardo Galeano en su obra Las venas abiertas de América Latina.Cabe también señalar que la falta de acuerdo entre economistas se registra también en la consideración que merece el propio estudio del subdesarrollo. Para algunos, sería una mera aplicación del análisis general de raíz neoclásica o liberal. Para otros, por el contrario, sería un análisis económico específico, con sus propios instrumentos analíticos y objetos de estudio. Un brillante economista del desarrollo británico, Dudley Seers, escribió a principios de los años sesenta un artículo titulado Los límites del caso especial, en el que afirmaba -parafraseando a Keynes- que la situación de los países desarrollados no era sino un "caso especial", que debía estudiarse con instrumentos específicos y muy distintos de los necesarios para analizar el caso más general de los países subdesarrollados.







Dimensiones socio-económicas


La insatisfacción de las necesidades básicas es la característica "esencial" del subdesarrollo. Las necesidades básicas o fundamentales son aquellas necesidades cuya satisfacción es indispensable para la integridad física (alimentación y salud) y psíquica (educación, empleo y participación política y social) del ser humano.En lo que se refiere a las necesidades físicas, las insuficiencias alimentarias (la subalimentación) suelen ser comunes a la mayor parte de los países subdesarrollados y, muy particularmente, a los "países menos adelantados" (PMA). Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el mínimo alimenticio vital para un individuo adulto está en torno a las 2.500 calorías y unos 60 gramos de proteínas diarias. La subnutrición (insuficiente ingesta de calorías) está muy extendida en el Tercer Mundo. Si son necesarias al menos 1.500 calorías diarias para simplemente mantener la vida, algunos países pobres apenas superan esa cifra. En 1989 el suministro diario de calorías per cápita alcanzaba sólo 1.700 en Mozambique, Etiopía o el Chad mientras que los países de la OCDE disponían de más de 3.400. La media de los países de ingreso bajo y mediano era justo de unas 2.500 calorías por habitante. En cuanto a la malnutrición (insuficiente ingesta de nutrientes como proteínas, vitaminas o minerales), es muy posible que se trate del problema alimentario más grave del planeta. El número de personas en el mundo afectadas por la malnutrición aguda (menos de 65 gramos de proteínas/día y menos de una tercera parte de éstas de origen animal) podría rondar los 800 millones, esto es, un 15 por 100 de la población mundial.La geografía del hambre es bien conocida. Países como Etiopía, Somalia, Sudán, Chad, Bangladesh, Nepal, Laos, Camboya, el noresde del Brasil, Haití, Perú, Bolivia y algunos más se han visto afectados por hambrunas masivas. Por ejemplo, la mortalidad catastrófica debida al hambre afectó a 200.000 personas en Etiopía en 1973, a casi un millón en Bangladesh en 1974, a más de medio millón en Etiopía y Sudán en 1985 y a un millón y medio en Somalia en 1992. Como puede verse, las hambrunas son fenómenos recurrentes en el Africa subsahariana central y oriental, lo que sin duda es algo inadmisible a finales del siglo XX. Lo más grave del asunto es que en el conjunto del planeta hay alimentos más que suficientes para mantener con vida a sus habitantes.El problema no es pues de insuficiencia de recursos, sino de mala distribución de los mismos. Mientras que la Unión Europea genera -y a veces incluso destruye- enormes excedentes de productos alimenticios (carne, leche, mantequilla...), algunos países africanos mueren literalmente de hambre. También es destacable que en el último decenio la producción per cápita de alimentos para el conjunto del Tercer Mundo aumentó a una tasa media anual superior al 6 por 100. Sin embargo, esa media es engañosa puesto que muchos países africanos registraron tasas negativas. En alguno de ellos la disponibilidad de alimentos por habitante ha llegado incluso a descender, puesto que el aumento de la población ha superado con creces el crecimiento de la producción agrícola local y el de la ayuda alimentaria exterior.Otro tipo de necesidad física es la salud. La desigualdad ante la enfermedad y la muerte es bien patente en el mundo de hoy. Existen muchos indicadores de la degradada situación sanitaria de los países subdesarrollados: el alto número de habitantes por médico, las elevadas tasas de mortalidad infantil (número de niños fallecidos antes de cumplir un año por cada mil nacidos vivos) y la baja esperanza de vida al nacer. Las diferencias en esos tres indicadores son enormes entre los países ricos y los pobres, especialmente los menos adelantados.En lo que atañe a las necesidades psíquicas, las posibilidades de acceso a la educación son mucho más altas en los países ricos que en los pobres. La tasa de analfabetismo de adultos (en porcentaje de la población adulta total) apenas llega al 4 por 100 en la OCDE mientras que alcanza el 35 por 100 en los países de ingreso bajo y mediano (79 por 100 en Sierra Leona, 70 por 100 en Chad, 67 por 100 en Mozambique, 65 por 100 en Bangladesh, etc.). La tasa de matriculación en la enseñanza secundaria (porcentaje del grupo de edad correspondiente matriculado en el sistema educativo secundario) era en 1990 del 96 por 100 en la OCDE y del 39 por 100 en la media del Tercer Mundo (5 por 100 en Bhután y Burundi y 7 por 100 en Mozambique, Chad y Guinea-Bissau).En cuanto al acceso a la actividad económica (empleo) y política (libertades públicas), los indicadores son mucho más difíciles de obtener. Sin embargo, todo parece indicar que el desempleo y, sobre todo, el subempleo (ocupación en actividades marginales y mal retribuidas) afectan a una proporción mayor de la población activa en los países ricos que en los pobres. Además, los regímenes políticos autoritarios son mucho más comunes en el Tercer Mundo que en los países desarrollados, si bien es cierto que la ola democratizadora de los últimos decenios ha llevado a una buena parte de la población mundial a una situación de mayor libertad, con la notable excepción de China, con sus 1.200 millones de habitantes, la quinta parte de los seres humanos.La manifestación principal del subdesarrollo, en lo que a aspectos estrictamente económicos se refiere, es la débil acumulación de capital o reinversión del excedente. Como señaló Paul Baran hace casi cuarenta años, los países subdesarrollados se caracterizan a la vez por generar un excedente proporcionalmente pequeño y por el hecho de que una parte de ese excedente es sustraído desde el exterior, en beneficio de economías extranjeras desarrolladas.Más específicamente, pueden enumerarse cuatro aspectos estructurales básicos de la economía de los países subdesarrollados: extraversión, polarización, desarticulación y dependencia.La extraversión es la orientación del grueso de la actividad productiva hacia el exterior. Puede medirse con un indicador aproximado que es el coeficiente de exportación (exportaciones de bienes y servicios no atribuibles a factores en proporción del PIB). En 1991 ese cociente fue, por término medio, de 19 por 100 en la OCDE. En Asia oriental (excluido el Japón) y en Africa al sur del Sáhara se situó en torno a 30 por 100. Sin embargo, el coeficiente de exportación de América Latina (18 por 100) es similar al de la OCDE, mientras que el de Asia meridional (10 por 100) es considerablemente más bajo.En términos generales, pese a las amplias diferencias entre regiones, puede afirmarse que una de las características más destacadas del subdesarrollo es una elevada orientación hacia afuera de la actividad productiva. Es bien cierto que en unos pocos casos (Corea del Sur o Taiwan), la extraversión es resultado de una indudable capacidad industrial, que desborda con creces los límites de un dinámico mercado interior. No obstante, la mayor parte de los países del Tercer Mundo presenta unos coeficientes de exportación altos (81 por 100 en Malasia, 64 por 100 en Mauricio o Jamaica, 36 por 100 en Chile o Nigeria) por motivo de la estrechez extrema de la demanda interior, esto es, de la renta por habitante.La polarización de la estructura productiva hacia determinadas actividades, las más sencillas y las de menor contenido tecnológico, es otro rasgo destacado del subdesarrollo. Por una parte, el grado de industrialización es, por lo general, sustancialmente más bajo en los países del Tercer Mundo que en los de la OCDE, si bien la diferencia es notablemente inferior a la que había en los años cincuenta, cuando todos los países subdesarrollados estaban subindustrializados. Actualmente la proporción del sector industrial en el PIB es alta (e incluso más elevada que en buena parte de los países de la OCDE) en Brasil y Corea del Sur (que forman parte del pequeño grupo de nuevos países industriales) y en Venezuela ó Argentina, en donde ronda el 50 por 100.Sin embargo, esas situaciones son excepcionales en el Tercer Mundo. Hay muchos más casos, como los de Tanzania (5 por 100), Uganda (12 por 100), Etiopía (13 por 100) o Mozambique (15 por 100), que siguen siendo países preindustriales. En otro orden de cosas, la polarización se manifiesta sobre todo en la composición del sector industrial. El sesgo hacia las ramas ligeras (confección, textil, calzado, juguetes, etcétera) y la insuficiencia de la sección de bienes de equipo (esto es, la producción de maquinaria) han sido, y siguen siendo, características específicas del subdesarrollo. Un indicador del peso relativo de la fabricación de bienes de equipo es el peso relativo de la maquinaria y el material de transporte en la producción manufacturera.Esa proporción es extremadamente baja en países como Bolivia (1 por 100), Etiopía (2 por 100), Chile o Venezuela (5 por 100), Marruecos (6 por 100) o Uruguay (9 por 100). La media de la OCDE se sitúa entre 25 y 30 por 100, aunque países como Alemania y Japón rondan el 40 por 100. De nuevo aquí hay algunas excepciones, como Brasil (23 por 100), Corea del Sur (32 por 100) o Singapur (53 por 100), pero son incluso menos numerosas que en el caso anterior. En suma, la mayor parte de los países del Tercer Mundo continúa apartada del proceso de expansión industrial moderna. En los pocos casos en que ha habido incorporación a ese movimiento, lo más notable es que se ha producido en sectores intensivos en trabajo, como artículos de confección, calzado, artículos electrónicos sencillos, etcétera, con muy pocas excepciones, como son las de los nuevos países industriales, fundamentalmente los asiáticos.En lo que se refiere a la "desarticulación", se trata probablemente del rasgo más aparente del subdesarrollo. Cualquier visitante de un país del Tercer Mundo puede observar claramente los enormes contrastes (que los economistas convencionales llaman dualismo) entre el centro de las ciudades y los arrabales circundantes, entre las condiciones de vida en las urbes y en el campo, entre los sectores moderno y tradicional de la agricultura o entre la industria de tecnología avanzada y la artesanía. La desarticulación hace referencia a la existencia de una economía de compartimentos estancos o de elementos aislados entre sí y de una actividad productiva dinámica fundamentalmente de enclave, esto es, controlada, de una u otra manera, por capital extranjero.Esta segunda faceta se pone de manifiesto, por ejemplo, en algunas zonas francas industriales de exportación en Asia oriental o en América Central y el Caribe. En ellas, empresas extranjeras se dedican a ensamblar para la exportación productos manufacturados con componentes y piezas generalmente importados y que, por tanto, como es el caso de la llamada industria maquiladora del norte de México, están más vinculadas a la economía mundial que al resto de la economía local. El economista chileno Osvaldo Sunkel ha hablado de la coexistencia de integración transnacional y de desintegración nacional para referirse a ese fenómeno.Manifestaciones de la desarticulación son:- la fragmentación del mercado interior en pequeños mercados aislados. La existencia de una economía rural de subsistencia, en la que hay una alta proporción de autoconsumo y en la que la principal forma de comercialización es el trueque, se manifiesta en fenómenos tan graves como la heterogeneidad de los precios, al no haber comunicación con los mercados urbanos, o la ausencia de propagación de los flujos monetarios y reales, así como de la información económica;- una "estructura no integrada de comunicaciones". Diversos indicadores de la densidad de medios de comunicación ponen de manifiesto esa situación. El número de teléfonos por cada mil habitantes es 100 veces inferior en Sri Lanka que en Estados Unidos. La proporción de carreteras asfaltadas, respecto de la superficie total, es, claro está, mucho más alta en los países desarrollados que en los subdesarrollados. Además, la dimensión relativa del correo interior (el número de cartas o paquetes postales que se distribuyen al año por cada mil habitantes) es notablemente inferior en estos últimos, como resultado no sólo del bajo grado de alfabetismo sino también y sobre todo de disparidad cultural;- una "aguda desarticulación social", por la existencia de particularismos raciales, étnicos, idiomáticos o religiosos (el caso extremo a este respecto es el de la India) y, sobre todo, por la existencia de una distribución de la renta marcadamente desigual. La gran distancia que existe entre ricos y pobres en los países desarrollados es incluso mucho más amplia en las naciones del Tercer Mundo, con muy pocas excepciones. Una forma de medir el grado de igualdad o de desigualdad en la distribución de la renta es utilizar el cociente resultante entre la proporción de la renta nacional del 20 por 100 más rico de la población y el peso relativo que corresponde a la quinta parte más pobre. Como puede verse en el cuadro adjunto, las diferencias son enormes en algunos países del Tercer Mundo. Sólo parece existir una excepción a esa pauta de subdesarrollo con falta de equidad; es la de unos pocos países asiáticos, como Taiwan y, en menor medida, Corea del Sur. Estos casos son además los de países que están saliendo del subdesarrollo.Por último, la "dependencia" es un factor a tener muy en cuenta, aunque probablemente sea exagerado asignarle un papel preponderante y casi exclusivo, como ha hecho la llamada Escuela de la Dependencia, precisamente.No hay duda, sin embargo, de que existe una dependencia comercial. Dos tercios de las exportaciones totales de los países del Tercer Mundo se dirigen a los países desarrollados, mientras que sólo una cuarta parte de las exportaciones de los países ricos va a parar al Tercer Mundo. Casi lo mismo ocurre con las importaciones. En suma, los países subdesarrollados dependen más del mercado de los países ricos de lo que estos últimos dependen de la demanda de los primeros. Hay además una concentración geográfica de las exportaciones específica desde el punto de vista regional. El grueso de las ventas al exterior de los países africanos al sur del Sáhara va a parar a la Unión Europea y, en particular, a Francia. La mayor parte de las exportaciones latinoamericanas se dirige a América del Norte (EE.UU. y Canadá), lo que también ocurre en el caso de Asia nororiental, aunque esa zona se está desvinculando progresivamente del mercado estadounidense. El Sudeste asiático encuentra un gran mercado en el Japón. En otros términos, parece como si existieran, al menos en el plano comercial, bloques formados por un gran centro desarrollado y varias economías subdesarrolladas periféricas.También cabe hablar de dependencia productiva. La participación del capital extranjero en la economía subdesarrollada suele ser muy alta, aunque también aquí hay excepciones importantes, como los casos de Corea del Sur o de Taiwan. El stock -cantidad acumulada- de inversión directa extranjera en el Tercer Mundo ronda el 10 por 100 de su PIB. La proporción del flujo anual de inversión directa extranjera en la formación bruta de capital fijo (esto es la parte de la inversión financiada por empresas multinacionales) varía mucho: es muy alta en Singapur, Argentina, Malasia, Chile o Tailandia; relativamente elevada en México, Filipinas o Brasil y baja, como ya ha sido dicho, en Corea del Sur o Taiwan.Una tercera manifestación de la dependencia es la subordinación financiera. Muchos países del Tercer Mundo, sobre todo en Africa y América Latina, padecen un enorme grado de endeudamiento exterior. En valor absoluto, los países más endeudados del Tercer Mundo son: Brasil, México, India, Indonesia y Argentina. Sin embargo, mucho más importante que el tamaño total de la deuda es la proporción de los pagos anuales en concepto de deuda (intereses más devolución de la parte correspondiente del capital) respecto de las exportaciones de bienes y servicios (que se denomina tasa de servicio de la deuda).Según ese indicador, los países con mayores problemas de endeudamiento serían Nicaragua, Argelia, Argentina, Costa de Marfil, Uruguay, México y Brasil, entre otros y por ese orden. También hay algunas economías africanas que dependen totalmente de la ayuda exterior para mantenerse: Mozambique, Tanzania, Guinea-Bissau, Chad o Ruanda reciben una asistencia exterior que equivale a más del 20 por 100 de su producto nacional bruto.Finalmente, existe también y sobre todo una enorme dependencia tecnológica. Muchos países subdesarrollados son inducidos, por la competencia internacional, a importar técnicas y bienes de equipo muy sofisticados con objeto de mantenerse en la carrera industrial. Por lo general, los países del Tercer Mundo tienen dificultades para adaptar, asimilar o incluso controlar esa transferencia tecnológica, por lo que se produce un efecto "bola de nieve" que encarece constantemente la técnica importada: sólo entre 1968 y 1980, el coste de importación de los conocimientos técnicos (patentes, marcas, servicios de consultoría, maquinaria, etcétera) transferidos desde los países desarrollados a los subdesarrollados pasó, para estos últimos, de 1.500 a 20.000 millones de dólares. Por todas esas razones, hay numerosos economistas que preconizan la adopción por el Tercer Mundo de técnicas "intermedias, a pequeña escala", más adaptables a su entorno económico y social.


Diversidad del Tercer Mundo


En los últimos años, y especialmente durante el decenio de los ochenta, se han acentuado las diferencias en el seno del Tercer Mundo. Entre 1980 y 1990, la renta per cápita creció mucho en Asia oriental -excluido el Japón- y lo hizo de forma considerable en Asia meridional. Sin embargo, esos años constituyeron un verdadero "decenio perdido" (en expresión de la CEPAL) para tres grandes zonas del Tercer Mundo: Oriente Medio y Norte de Africa, América Latina y el Caribe y el Africa subsahariana.Además, en los últimos treinta años algunas economías del Tercer Mundo se han industrializado muy rápidamente mientras que otras -la mayoría- se han mantenido en la subindustrialización o en el estancamiento. Mientras que los "nuevos países industriales" (Corea del Sur, Taiwan, Hong Kong y Singapur, en Asia oriental, y Brasil y México, en América Latina) se han convertido, sobre todo en el caso de los cuatro "pequeños dragones" asiáticos, en importantes potencias manufactureras, el grueso del Tercer Mundo continúa todavía apartado de la expansión industrial moderna.Por consiguiente, se ha registrado una creciente heterogeneidad en el Tercer Mundo. Incluso es muy posible que algunos de los países citados estén incorporándose al mundo desarrollado. Es el caso especialmente de Corea del Sur y Taiwan, cuya renta per cápita es ya superior a la de Grecia o Portugal y se aproxima a gran velocidad a la de España. Corea del Sur ingresará en la OCDE en 1996. Curiosamente México, un país menos desarrollado que Corea, se incorporó a la organización en 1994. En todo caso, al margen incluso de estas excepciones, las diferencias entre países subdesarrollados son cada vez mayores.Cabe hacer brevemente referencia a los dos extremos del Tercer Mundo: los países menos adelantados (PMA) y los nuevos países industriales (NPI), aunque existen otras tipologías. Los PMA son unos cincuenta países, fundamentalmente del Africa negra, que, con una población conjunta de más de 500 millones de habitantes, forman el llamado "Cuarto Mundo", esto es, el de los países más pobres del Planeta. Han recibido una atención creciente por parte de la comunidad internacional: desde hace algunos años, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) publica un informe anual sobre esos países. Se caracterizan por tener una renta per cápita inferior a los 500 dólares (es decir, menos de una octava parte de la renta media mundial); un peso relativo de la producción manufactura en el PIB inferior al 10 por 100, y una tasa de alfabetización de adultos inferior al 20 por 100.Los principales PMA, por su peso demográfico, son, ordenados de menor a mayor PNB por habitante, Etiopía, Bangladesh, Nepal, Mozambique, Myanmar (la antigua Birmania), Tanzania, Sudán y Yemen. Los rasgos principales de sus economías son: una estructura productiva muy desarticulada y poco integrada, un nivel muy bajo de comercio exterior (los cuarenta PMA apenas llegan conjuntamente al 1 por 100 de las exportaciones mundiales frente al 9 por 100 de los cuatro "pequeños dragones" asiáticos), una dependencia extrema de la venta al exterior de uno o dos materias primas o productos alimenticios (monoexportación primaria), un mercado interior restringido, una acusada falta de servicios en educación y sanidad, una baja esperanza de vida al nacer, una alta tasa de analfabetismo y una elevada mortalidad. Por si esto fuese poco, muchos de ellos tienen un medio ambiente frágil (alto grado de exposición a desastres naturales, como ciclones, terremotos, desertización, etc.) y algún grave inconveniente geográfico o climático (insularidad, enclave, ausencia de litoral, etcétera).La situación general de los PMA ha empeorado incluso durante los años ochenta y primeros noventa. Han recibido una ayuda exterior insuficiente, problema al que hay que añadir unas políticas interiores poco adaptadas a las necesidades más urgentes (en gran medida por la imposición de programas de ajuste por parte de algunos organismos internacionales) y un marco internacional desfavorable, definido por los problemas de deuda externa o la caída de las cotizaciones internacionales de los principales productos primarios.Por el contrario, los NPI integran un selecto grupo de países que ha registrado en los últimos cuarenta años un crecimiento económico muy rápido, especialmente en el sector manufacturero, y que se han convertido en exportadores preeminentes de manufacturas. Aunque, según la clasificación de la OCDE, este grupo comprende seis países (Corea del Sur, Taiwan, Hong Kong, Singapur, Brasil y México), el fenómeno más notable es el que se ha registrado en los NPI asiáticos. Los "dragones" han crecido a una tasa media anual que rondó el 7 por 100 en 1965-90, periodo durante el cual el conjunto del mundo lo hizo a apenas 1,5 por 100 (2,4 por 100 en la OCDE). La participación de esos cuatro países -que tienen una población conjunta inferior a los 75 millones de habitantes- en las exportaciones mundiales pasó del 2 por 100 al 9,2 por 100 en 1992, un porcentaje que duplica el de toda América Latina e iguala al de Japón, que, recordemos, tiene más de 125 millones de habitantes y una renta per cápita equivalente a más del doble de la de los "dragones".Junto con Brasil y México, aunque éstos tengan un menor grado de desarrollo, los NPI son el reverso más claro de los PMA en la realidad mundial. Tienen una economía integrada y diversificada, unos altos coeficientes de comercio exterior, unas exportaciones diversificadas (Corea exporta desde artículos de confección hasta automóviles y componentes electrónicos avanzados), un mercado interior relativamente grande (los 20 millones de taiwaneses tienen una renta per cápita que se acerca rápidamente a la de España), y unos indicadores sociales muy superiores a la media del Tercer Mundo y mayores que los de algunos países de la OCDE. Hong Kong y Corea (así como presumiblemente Taiwan, cuyas estadísticas no figuran en el informe por no ser país miembro) tienen, según el PNUD, un IDH superior al de Portugal y casi tan alto como el de España.Las razones que explican el crecimiento y el desarrollo extraordinario de los "dragones" son diversas. De entrada, es sorprendente que el crecimiento más alto del Tercer Mundo se haya producido en países carentes de recursos naturales, con una escasa tierra cultivable, que en los años cincuenta se contaban entre los más pobres del mundo y cuyas economías (muy orientadas a la exportación y muy dependientes de la importación de petróleo) eran potencialmente muy sensibles a las perturbaciones comerciales y energéticas externas de los años setenta y ochenta.Entre otros factores del desarrollo de Corea del Sur y Taiwan, los más citados por los especialistas son: una agricultura dinámica, gracias fundamentalmente a una ambiciosa reforma agraria, que contribuyó mucho a la industrialización; una amplia disponibilidad de capital extranjero en los años cincuenta y sesenta (la ayuda estadounidense, suministrada al ser países situados en la frontera exterior de la "guerra fría"); y un Estado intervencionista, en lo que se refiere al menos al sistema financiero, a la actividad exportadora y a la política industrial. En suma, la experiencia de los "dragones" no es la de un "milagro" económico "liberal", como ha defendido, por ejemplo, B. Balassa, por cuanto hay razones identificables que explican ese, sin duda extraordinario, crecimiento y porque la intervención del Estado en la actividad productiva fue al menos tan importante como en Japón.









La lucha contra el subdesarrollo


En los últimos diez años se han producido en el mundo varios acontecimientos de enorme repercusión: el final de la guerra fría, que ha permitido reducir los gastos militares y extender las libertades políticas a la mayor parte de la población del planeta; la reforma económica en China, que ha mostrado un gran vigor y tenido un éxito notable, lo que ha abierto el camino de la prosperidad a más de 1.200 millones de personas; por último, la creciente toma de conciencia de la gravedad de los problemas medioambientales como el efecto invernadero, la destrucción de la capa de ozono, la lluvia ácida, etcétera. El progreso ha sido por tanto espectacular. Sin embargo, el subdesarrollo sigue siendo una asignatura pendiente en el mundo de hoy. Es urgente, como ha reclamado insistentemente el PNUD, "un pacto internacional para promover el desarrollo humano".Con objeto de crear un orden internacional más justo, es imprescindible al menos la reforma de los principales organismos multilaterales del sistema de las Naciones Unidas. Especialmente clamorosa es la necesidad de cambiar los comportamientos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, las dos instituciones gemelas nacidas de la conferencia de 1944 de Bretton Woods. Hay que otorgar al Tercer Mundo una mayor capacidad de influencia en la toma de decisiones de esos dos organismos, para evitar que se mantenga su sesgo actual en favor de los países desarrollados. Por otra parte, es necesario y posible liberar recursos financieros para conseguir objetivos de desarrollo, como la universalización de la educación básica, de la asistencia médica primaria o del acceso al agua potable; la eliminación de la desnutrición aguda; el mayor acceso a los métodos de planificación familiar; así como el descenso paulatino de la pobreza absoluta, para lo que será necesario aumentar el empleo y el crecimiento económico general. Para obtener esa financiación, el PNUD recomienda las siguientes medidas fundamentales:- proseguir y acentuar la reducción de los gastos militares en los países desarrollados y subdesarrollados, para ampliar el llamado "dividendo de la paz";- aumentar y, sobre todo, reformar la ayuda oficial al desarrollo, que apenas alcanza, para los objetivos de la OCDE, un 0,35 por 100 de su PNB (la mitad del objetivo propuesto hace veinte años por las Naciones Unidas) y que es necesario reorientar hacia los países más pobres y los gastos prioritarios desde el punto de vista humano;- condonar una parte significativa de la deuda externa, que actualmente bloquea las posibilidades de desarrollo en muchos países del Tercer Mundo;- abrir los mercados solventes de los países desarrollados a las exportaciones de los del Tercer Mundo, especialmente en productos agrícolas y artículos textiles y de confección, ya que el proteccionismo actual es una de las manifestaciones más claras de la falta de solidaridad internacional;- finalmente, impulsar la financiación internacional del desarrollo sostenible, esto es, respetuoso con los equilibrios ecológicos.Medidas ciertamente ambiciosas, pero imprescindibles para empezar de una vez a colmar la brecha que existe entre desarrollo y subdesarrollo.

HISTORIA Y CIENCIAS SOCIALES


Fernand Braudel. ESCRITOS SOBRE HISTORIA. Fondo de Cultura Económica. Mexico D.F. 1991

HISTORIA Y CIENCIAS SOCIALES

Hay crisis general de las ciencias del hombre; todas se ven agobiadas bajo sus propios progresos, aunque sólo fuera en razón de la acumulación de nuevos conocimientos, y de la necesidad de un trabajo colectivo, de cuya organización inteligente todavía no se ponen las bases; todas han sido tocadas, directa o indirectamente, quieran o no, por los progresos de las más ágiles de entre ellas, pero sin embargo, permanecen en querella con un humanismo retrógrado, insidioso, que ya no puede servirles como marco. Todas, con. más o menos lucidez, se preocupan por su lugar en el conjunto monstruoso de las investigaciones antiguas y nuevas, de las que se adivina hoy la convergencia necesaria.

¿Saldrán de esas dificultades las ciencias del hombre, por medio de un esfuerzo suplementario de definición, o por un incremento de mal humor? Tal vez llevan en ellas la ilusión, pues (a riesgo de volver a viejas repeticiones trilladas o falsos problemas), están preocupadas, hoy más que ayer, por definir sus objetivos, sus métodos, sus superioridades. Están, con porfía, sumergidas en querellas sobre las fronteras que las separan, o no las separan, o las separan mal de las ciencias vecinas. Pues cada una sueña de hecho, en permanecer en ella o en regresar a ella... Algunos sabios aislados organizan acercamientos entre ellas: Claude Lévi-Strauss2 impele a la antropología "estructural" a los procedimientos de la lingüística, a los horizontes de la historia "inconsciente" y al imperialismo juvenil de las matemáticas "cualitativas". Tiende hacia una ciencia que uniría, bajo el nombre de ciencia de la comunicación a la antropología, la economía,política, la lingüística...

¿Pero, quién está presto a esa liberación de fronteras y a esos reagrupamientos? ¡Por un sí, o un no, incluso la geografía se divorciaría de la historia!
Pero no seamos injustos; existe interés en esas querellas y rechazos. El deseo de afirmarse contra los otros, se encuentra por fuerza en el origen de curiosidades nuevas: negar al prójimo, es ya conocerlo. Y hay más, sin quererlo explícitamente, las ciencias sociales se imponen unas a otras, cada una tiende a aprehender lo social por entero, en su "totalidad", cada una usurpa lo que es de sus vecinas creyendo permanecer en su casa. La economía descubre la sociología que la circunda, la historia -tal vez la menos estructurada de las ciencias del hombre- acepta todas las lecciones de su múltiple vecindad, y se esfuerza en repercutirlas. Así, a pesar de las reticencias, las oposiciones, las ignorancias tranquilas, se esboza la puesta en marcha de “mercado común” valdría la pena que se intentara en el curso le los años que vienen, aunque, más tarde, cada ciencia tomara ventaja por un tiempo, al retomar una ruta estrictamente más personal.
1 Annales E.S.C., núm. 4, octubre-diciembre 1958, "Debats el Combats", pp. 725-753.
2 Anthropologie structurale, París, Plan, 1958, passim y particularmente, p. 329. Traducción española: Antropología
estructural, Buenos Aires, EUDEBA, 1972.

El Plan Marshall


Discurso de George Marshall Universidad de Harvard6 de Junio de 1947



No necesito decirles, señores, que la situación mundial es muy seria (...). Al considerar lo que se precisa para la rehabilitación de Europa, la pérdida física de vida, la destrucción visible de ciudades, factorías, minas y ferrocarriles, fueron correctamente estimadas, pero se ha hecho obvio en los últimos meses que esta destrucción visible era probablemente menos seria que la dislocación de toda la fábrica de la economía europea (...).
La verdad de la cuestión es que las necesidades de Europa para los próximos tres o cuatro años en alimentos y otros productos esenciales procedentes del exterior, principalmente de América, son tan superiores a su presente capacidad de pago, que tienen que recibir una ayuda adicional sustancial o enfrentarse con un deterioro económico, social y político de un carácter muy grave.
El remedio consiste en romper el círculo vicioso y restaurar la confianza de la gente europea en el futuro económico de sus propios países y de Europa como un todo. El fabricante y el granjero a lo largo y ancho de amplias áreas tiene que tener capacidad y voluntad de cambiar sus productos por monedas cuyo valor continuo no esté constantemente en cuestión.
Dejando a un lado el efecto desmoralizador sobre el ancho mundo y las posibilidades de desórdenes resultantes de la desesperación de la gente afectada, las consecuencias para la economía de los Estados Unidos parecen evidentes a todos. Es lógico que los Estados Unidos hagan cuanto esté en su poder para ayudar a volver a una salud económica normal en el mundo, sin la cual no cabe estabilidad política ni paz segura. Nuestra política no va dirigida contra ningún país, ni ninguna doctrina, sino contra el hambre, la pobreza, la desesperación y el caos. Su objetivo debe ser la vuelta a la vida de una economía operante en el mundo, de forma que permita la aparición de condiciones políticas y sociales en las que puedan existir instituciones libres. Tal ayuda, a mi modo de ver, no debe llevarse a cabo en pedazos a medida que se desarrollen las crisis. Cualquier ayuda que este Gobierno pueda prestar en el futuro debe procurar una cura antes que un simple paliativo.
Cualquier gobierno que esté dispuesto a ayudar en la tarea de la recuperación, encontrará, estoy seguro de ello, plena cooperación por parte del Gobierno de los Estados Unidos. Cualquier gobierno que maniobre para bloquear la recuperación de otros países no puede esperar apoyo de nosotros. Más aún, los gobiernos, partidos políticos o grupos que traten de perpetuar la miseria humana al objeto de aprovecharse de ella políticamente o de otra manera, encontrarán la oposición de los Estados Unidos.
Es ya evidente que, antes de que el Gobierno de los Estados Unidos pueda ir mucho más lejos en sus esfuerzos para aliviar la situación y ayudar a situar al mundo entero en su camino hacia la reconstrucción, tiene que haber algún acuerdo entre los países de Europa en cuanto a lo que requiere la situación y a la parte que estos países mismos tomarán en orden a dar el adecuado efecto a cualquier acción que pueda ser emprendida por este Gobierno. No resultaría ni conveniente ni eficaz para este Gobierno intentar montar unilateralmente un programa encaminado a poner a Europa de pie económicamente. Este es el asunto de los europeos. La iniciativa, pienso yo, tiene que venir de Europa. El papel de este país debe consistir en una ayuda amistosa en la elaboración de un programa europeo y un ulterior apoyo a dicho programa en la medida en que pueda ser práctico para nosotros hacerlo. El programa debería ser un programa combinado, aceptado por un buen número de naciones europeas, si no por todas. Parte esencial de cualquier acción afortunada por parte de los Estados Unidos es que el pueblo de América comprenda, por su parte. el carácter del problema y los re medios a aplicar. La pasión política y los prejuicios no deben intervenir. Con previsión, y con la voluntad de nuestro pueblo de enfrentarse con la ingente responsabilidad que la historia ha puesto claramente sobre nuestro país, las dificultades que he subrayado pueden ser superadas, y lo serán.

Siglo XX Cambalache

“SIGLO XX CAMBALACHE”
CERP DEL ESTE - DEPARTAMENTO DE CIENCIAS SOCIALES

Tesis sobre Estudios Económicos Contemporaneos y Sociedades Contemporaneas


CAMBALACHE
Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé . . .
En el quinientos seis y en el dos mil también.
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
varones y dublé.

Pero que el siglo veinte
es un despliegue de maldad insolente
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo
todos manoseaos . . .

Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor . . .
ignorante, sabio, chorro, generoso o estafador.
Todo es igual.
Nada es mejor.
Lo mismo un burro que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón,
los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón.

Qué falta de respeto.
qué atropello a la razón.
Cualquiera es un señor.
Cualquiera es un ladrón.
Mezclao con Stravinsky va Don Bosco y La Mignon,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín.

Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida
y herida por un sable sin remache ves llorar la Biblia contra un calefón.

Siglo veinte cambalache
problemático y febril.
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil.
Dale nomás! Dale que va!
Qué allá en el horno nos vamo a encontrar.
No pienses más,
sentate a un lao.
Que a nadie importa si naciste honrao.
Es lo mismo el que labura noche y día como un buey
que el que vive de los otros,
que el que mata,
que el que cura,
o está fuera de la ley.
Enrique Santos Discépolo



“Siglo XX Cambalache”, tango de Enrique Santos Discépolo que le da nombre a nuestro trabajo, este título es muy sugestivo dado a que en él vemos muchas de las incertidumbres, contrariedades y tensiones con las cuales cargamos en la sociedad toda.

“El medio es el mensaje”
“El contenido de cualquier medio es siempre otro medio”
“El mundo es una Aldea global”,
“Marchamos al presente a través de un espejo retrovisor y marchamos en reversa hacia el futuro”

A modo de introducción elegimos los aforismos de Mac Luhan y tomamos sus conceptos para explicar el desarrollo tecnológico como “medio”. Su obra publicada a principios de la década del 60 relata de una manera profética los cambios a nivel planetario, nuevas formas de percibir el mundo, avances en los medios de comunicación, partiendo desde la escritura hasta llegar a un hombre multimedia.

En su obra nos dice que con la escritura se rompe la pluralidad, la interdependencia de todos los sentidos que reinaban en el Mundo Oral. Un único sentido, el visual que trae consigo una nueva forma de ver el mundo, de sentir la vida.

La mente humana se transforma, el tiempo y el espacio pasaron a concebirse como lineales, el pensamiento deja su lado mágico para hacerse lógico, predomina el argumento ante la metáfora.

El universo lineal:

La imprenta de Gutemberg en el siglo XV maximiza y potencia este modo el sentir lineal, “La galaxia Gutemberg “ y como protagonista el Hombre Tipográfico, nada mas ni nada menos que el hombre especializado. Con la creación de un pensamiento lineal, de un sentido lógico y homogéneo, como argumentación y el predominio del sentido visual - “sentir la realidad”.

La época electrónica:

- - Constituye el fin de la era mecánica, lo característico es el predominio de la información y de los medios fríos.
- - Medios calientes – Alta Resolución
Extiende a un solo sentido, los mensajes son lineales, claros, datos e informaciones precisas. (Escritura, imprenta, arte representativo).
- - Medios fríos - Baja Resolución

Extiende todos los sentidos, los mensajes se dan más como procesos que como productos, de forma simultánea y plural antes que lineal.
La televisión:

La imagen, visualmente es pobre en datos, no es un fotograma inmóvil, sino un perfil en formación continúa de cosas pintadas por un pincel electrónico.

El Medio es el Mensaje:


Cuando nos referimos al medio, nos referimos a un medio en tres dimensiones, cultural y temporoespacial.

Mundo Oral
Mundo Escrito – donde la letra no es neutral
Mundo Electrónico – Aldea global (Neoacústico – efecto 360° siempre está en funcionamiento, la fuente no es controlada.)

- En la estrategia electrónica el Emisor desaparece.
- En la estrategia electrónica el Mensaje siempre está.
- El Receptor cambia en la estrategia, se transforma.

De ésta manera se concebía el Mundo por unos pocos en la década del 60, hoy por hoy tenemos la oportunidad de estar en un no-lugar, de estar virtualmente comunicados, hablamos de dinero virtual, preguntar si estas on-line, si tenés e-mail, de encontramos en la red, de internet e intanet y lo que más nos impacta de Mac Luhan es la visión de futuro que él tenía.

Los medios fríos recién mencionados han roto ya el universo lineal de la Galaxia Gutemberg, para la reconstitución de un medio global, semejante a la aldea primitiva. La imagen de una aldea global. La globalización de los medios.

¿Qué es la globalización?

La globalización puede definirse de muchas maneras, dependiendo de qué nivel se desee analizar; puede hablarse de la globalización del mundo entero, de un país, de una industria específica, de una empresa, hasta de un modelo económico y político.
A escala mundial, la globalización se refiere a la creciente interdependencia entre los países, tal como se refleja en los crecientes flujos internacionales de bienes, servicios, capitales y conocimientos.

A escala nacional, la globalización se refiere a la magnitud de las relaciones entre la economía de una nación y el resto del planeta.
A pesar del creciente mundo globalizado, no todos los países se han integrado de la misma manera a la economía global. Algunos indicadores clave para medir la integración de la economía de cualquier nación son las exportaciones y las importaciones en términos del porcentaje del PIB, los flujos de inversión extranjera directa y de inversión en los mercados financieros, así como los flujos de pagos por regalías asociadas a la transferencia de tecnología. Aunado a lo anterior, al final del siglo XX, el mundo se ve invadido por nuevas formas de producción y consumo, una preocupación por el deterioro de los recursos naturales, el avance de la pobreza, etc.; sin embargo.

Constantemente se hace referencia a este nuevo fenómeno que ha llegado a convertirse en un paradigma para los países en desarrollo como el nuestro y que les plantea nuevos retos.

La globalización es un proceso económico, político y social que si bien es cierto no es nuevo, ha sido retomado con mayor énfasis en los países en desarrollo como premisa específica para lograr un crecimiento económico y erradicar la pobreza. Pero este fenómeno en ningún momento fue concebido como modelo de desarrollo económico, sino más bien como un marco regulatorio de las relaciones económicas internacionales entre los países industrializados.

En su definición más amplia, el término engloba un proceso de creciente internacionalización o mundialización del capital financiero, industrial y comercial, nuevas relaciones políticas internacionales y el surgimiento de la Empresa Transnacional que a su vez produjo como respuesta a las constantes necesidades de reacomodo del sistema capitalista de producción –nuevos procesos productivos, distributivos y de consumo sin una localización geográfica definida, una expansión y uso intensivo de la tecnología sin precedentes.

Los orígenes del fenómeno se remontan a las dos décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, en las cuales los países industrializados de Norteamérica, Europa y Asia alcanzan tasa de crecimiento del PIB tres veces superiores que en los 130 años precedentes, lo que a su vez provocó una gran expansión en el ámbito mundial de las transacciones comerciales de dichos países.

Con el fin de regular las crecientes relaciones comerciales, los países en cuestión generaron una estrategia económica y política de liberar todas las barreras al libre comercio, implantadas por la Estrategia de Substitución de Importaciones. Producto de ello son las negociaciones del GATT, la creación del FMI y el Banco Mundial , las áreas de libre comercio regionales, etc.

Este proceso se vio acelerado por las diferentes crisis en que se vio inmerso el entorno internacional en los años 1971(crisis del dólar), 1973 y 1979 (crisis del petróleo) y en 1982 (crisis de la deuda) un reflejo de ello es la caída de los porcentajes de los flujos de inversión directa procedente de los países ricos hacia los países en desarrollo.

El surgimiento de esta Nueva Estructura Económica gracias a la Revolución Científico Técnica, trae consigo una reestructuración y cambios en los procesos, que se dan de una forma cuantitativa y cualitativa a la vez.
Los Cambios Tecnológicos suceden:
- - En un primer lugar dado a la invención (ciencia técnica).
- - Luego la innovación donde se produce el “hecho económico”
- - Y por último la difusión que es la relación entre el producto y el proceso.

Como producto de esta explosión de descubrimientos, avances y una reorganización de las estructuras productivas encontramos el surgimiento de una nueva civilización, mas una reestructuración de las instituciones, dado a la acumulación de cambios del orden económico(economía de la información – economía de servicios), político, social e ideológico.

El cambio del uso intensivo de materiales y energía hacia el uso intensivo de la información favorecen en la aparición de nuevos materiales, nuevos productos y dado esto, innovación en los procesos. El factor clave del antiguo paradigma era el petróleo que se ve sustituido por el Microchip, este provoca una reestructuración en el plano económico dado a un costo relativo bajo, una oferta ilimitada, y el potencial cuantitativo de producción junto con un sistema de innovaciones técnicas y organizativas. Aquí la actividad científica surge como una nueva fuerza productiva.

La información no se agota con su consumo, es intangible, almacenable, no perecedera y se incorpora a otros bienes. Este proceso productivo es integrado y flexible (adaptación a la demanda) y esta dispuesto en redes.

La globalización de la producción se ha conseguido gracias a la inversión en otros países (inversión extranjera directa) realizada por las multinacionales que poseen y gestionan fábricas e instalaciones productivas en varias naciones.

Estas multinacionales constituyen la empresa-tipo de la actual economía mundial. Como producen a escala internacional, venden productos en todo el mundo, e invierten en muchos países, se puede decir que no tienen país de origen, el hecho de que su residencia fiscal esté en un país u otro es un mero formalismo.

Efectos de la globalización

Entre los efectos más importantes del proceso de globalización se encuentran la estandarización de productivos y servicios, la reducción de barreras arancelarias y las economías de escala.

La estandarización de productos significa que éstos tienen poca o nula variación entre los distintos países o regiones donde se distribuye.

Sí un producto es necesario modificarlo de manera significativa para introducirlo en otra región, éste ya no es un producto estándar.
La reducción de las barreras arancelarias ha introducido el llamado consumo de productos masivos, permitiendo que muchos en países tengan acceso a éstos.

Las economías a escala pueden hacer a los productos más competitivos con una estrategia de bajos costos, utilizando la capacidad de plantas ociosas, aumentando la producción y distribuyendo los costos fijos entre un mayor número de unidades.

La globalización ha provocado la creación de grandes corporaciones en ciertos sectores industriales. La integración de las empresas es otro de los fenómenos que tienen su origen de la globalización. Se trata de empresas que se desarrollan exitosamente en mercados importantes y cuentan con recursos para invertir en otras empresas mediante un proceso de integración hacia delante (hacia los clientes), o hacia atrás (hacia los proveedores).

La razón para esta integración es la de evitar que las grandes corporaciones se apoderen de los mercados o que éstos sean comprados a costos muy bajos.

Entre las razones para integrarse están, por ejemplo, cuando existe un solo proveedor en el mercado y se desea garantizar la oferta o asegurarse la demanda, desestimular a futuros competidores, elevando las barreras de entrada al mercado o cuando la integración significa trasladarse a otro mercado en una forma ordenada.

En las postrimerías del siglo XX la globalización de la economía mundial, la movilidad las personas y capital, y la penetración mundial de los medios de comunicación se han combinado con el propósito de limitar la libertad de acción de los Estados. La globalización produce una competitividad estructural, una competitividad sistémica.

Estas tendencias han estimulado un vivo debate sobre si el Estado puede retener algo de esa libertad de acción que se asociaba en otros tiempos a la soberanía.

Sea cual sea el efecto de este proceso, el concepto clásico de Estado como entidad en cierto modo cerrada, cuyas transacciones internas son mucho más intensas que sus actividades interestatales, ha pasado a la historia conforme han surgido nuevas formas de colaboración e integración interestatal más flexibles.


Integración e Interculturalidad en épocas de globalización

• • La dimensión "mundo" de la globalización y las identidades culturales

Queremos incluir aquí algunas reflexiones generadas a partir de la relación globalización-mundialización, universal-particular, local-nacional-, con la intención de inducirnos a captar las luchas y el pensar desde la heterogeneidad y la integración, recuperando otros sentidos de esta relación.

Consideramos que desde este lugar es pensable un ideario que despojado de dogmatismos o mesianismos, puede congeniar con otras reivindicaciones (de mujeres, jóvenes, homosexuales, ecologistas, indígenas, marginales, etc.). Pero sobre la base de replanteos muy básicos, que valoricen la pluralidad.

Se trata de rescatar la "diferencia" específica de los movimientos sociales. Se trata de ver los estamentos socioculturales por encima de las clases socioeconómicas.

La orientación actual para un "nuevo orden" económico, social y, cultural mundial requiere, según las estrategias planteadas desde el poder, nuevas cosmovisiones del mundo, nuevos mitos fundacionales del orden social que pugnan por instalarse reemplazando "ideologías", con la pretensión de conformar modelos civilizatorios para la sociedad en el contexto de su inserción en este nuevo ordenamiento universal.

Para interpretar esta nueva diagramación de los espacios tanto culturales, económicos, sociales, etc., es necesario romper, reconstruir y reinventar, lo que nos coloca frente a un cambio mas global; no un simple cambio de signo político o de período histórico, sino un cambio de época y civilización que nos plantea una nueva manera de ver el mundo y que nos exige, a todos los habitantes del planeta, el abandono de las certezas para interpretar diferente el que-hacer humano.

El capitalismo cambió fundamentalmente sus dinámicas, y las coordenadas de tiempo y espacio traslocan los sentidos y vínculos que se establecen entre los individuos y los colectivos sociales. En el aspecto cultural más que de globalización correspondería hablar de su mundialización: "Lo que significa que la modernidad-mundo radicaliza el movimiento de desterritorialización, rompiendo la unidad nacional y se crea una espacialidad distinta.

Pero en esta cualidad de desterritorialización de la globalización, a diferencia de los modos de construir identidades desde la nación, que se construyen en detrimento de las identidades locales, neutralizándolas o destruyéndolas, se libera a esas identidades del peso de la cultura nacional.

Surge en el horizonte cultural mundializado la posibilidad de estructurar identidades transnacionales no sólo de clase, género, sino especialmente en relación al consumo.

Renato Ortiz dice que la nación es transferida hacia el plano de la tradición y lo global pasa a ocupar el lugar de la distinción, la universalidad y el cosmopolitismo. Lo universal se separa de lo social, anidando en las filosofías y en las éticas, lo global adquiere estatuto propiamente sociológico.

Existen en cada sociedad códigos culturales superpuestos, tramas de sentido que tienen diferente alcance espacial y estas tramas culturales superpuestas están en constante intercambio y transformación, sumidas en procesos de cambio y en luchas por la constitución e imposición de sentidos que, por supuesto, no están desvinculadas de las pujas y conflictos que arraigan en la dinámica social.

Con estos avances queremos dejar planteado qué significa en este contexto lo universal y lo particular, lo propio y lo ajeno, la identidad y la cultura. Más allá de los usos esencialistas y sustancialistas propios del mundo de la modernidad-nación, hoy estos conceptos / realidades se estrellan contra límites planetarios y los ritmos del ciberespacio dado a los avances tecnológicos.

Remitiéndonos a la propuesta de integración, quisiéramos plantear desde qué lugar entendemos la integración, para que esta no implique una licuación de las diferencias, sino por el contrario una integración que se haga cargo de las diferencias.

En este “Siglo XX Cambalache” empecemos por el no. No es una integración al estilo neoliberal, en donde las discusiones en el MERCOSUR son por el reconocimiento de certificados, títulos y estudios. Tampoco una integración basándose en una imaginada esencia latinoamericana, que constituya "la patria grande", "la nación latinoamericana" sino que entendemos la integración como la "hibridación" tratada por Canclini, como proceso que da cuenta del cambio de reglas: "La hibridación es la modificación de las identidades en amplios sectores populares, que son ahora multiétnicos, migrantes, políglotas y que cruzan elementos de varias culturas". El proceso de hibridación permite entender la integración como un campo de lucha. Es decir no creemos que haya que dejar de hablar de integración, sino más bien deconstruir dicha noción analizando los efectos que produjo su inscripción en los distintos discursos político-pedagógicos en que fue históricamente construida.

En síntesis plantearíamos que las identidades no son previas a la integración, sino que "el proceso de integración se define por las identidades que en su trama se constituyen y, viceversa, que las identidades se construyen en el proceso de integración" dice Canclini.

En este “Siglo XX Cambalache” la diversidad e identidad son temas centrales. Canclini nos dice que la diversidad y la identidad en esta segunda mitad del Siglo XX a variado.

La diversidad era antes, en toda la historia, algo que aparecía en confrontaciones excepcionales: conquistas, invasiones, guerras o los exilios muy hereditarios de algunos políticos, escritores o artistas. En la actualidad, la multiculturalidad es una experiencia de todos los días. En primer lugar, porque la transnacionalización de las empresas, de las comunicaciones y las múltiples migraciones masivas ha hecho que las circunstancias entre centro y periferia, entre lo que se llamaba primer mundo y tercer mundo, se reorganicen de una manera muy completa.

No es que hayan desaparecido esas diferencias, esas asimetrías, pero hoy, muchos antropólogos, muchos sociólogos de la cultura dicen que, por ejemplo, París, Berlín, Nueva York, Los Ángeles son ciudades del tercer mundo, porque si en una ciudad como Nueva York se hablan 123 lenguas y muchas de ellas son varios millones de habitantes procedentes del tercer mundo, está ocurriendo algo con la diversidad cultural también en los países del centro. Esto replantea la cuestión de la identidad. Estamos habituados a pensar la identidad y la cultura en el sentido más etimológico, de cultura como algo propio de un territorio.

Parecía que nuestras experiencias culturales y de identidad estaban en relación con un territorio que habitábamos en forma exclusiva. Hoy, la mayor parte de las informaciones, de las experiencias, de la sensibilización artística, cultural y política, la recibimos a través de información de agencias transnacionales y de situaciones que experimentamos contemporáneamente con toda razón. Dado a que somos multimediaticos.

Tenemos acceso a la masificación de la información a través de las grandes innovaciones tecnológicas de mitad de siglo o de la primera mitad del siglo, como radio, televisión, cine, los grandes espectáculos masivos nos dan conocimiento de lo que ocurre en el mundo en forma simultánea pero también es cierto que hay una desigualdad en el acceso a ciertas comunicaciones que son las que sirven sobre todo para tomar decisiones, como el fax, la computadora, la antena parabólica, ciertas tecnologías que producen información mucho más calificada y que a veces agudizan más que en el pasado las distancias y las desigualdades.

La identidad se complejiza. La identidad necesaria no necesita arraigos, necesita perfiles que le diferencien de los otros, de otras nacionalidades o de otros grupos, clases de la nación, pero esa identidad ya no presenta los perfiles exclusivos acerca de distintivos que tenía en el pasado. Hoy compartimos varias identidades dentro de cada uno de nosotros, dentro del propio grupo.

Trabajamos en la diversidad en la escuela, en la fabrica, con personas que proceden de otras zonas, de otros países y la convivencia en la confrontación de códigos culturales, de experiencias de distinto origen y hasta de modos de hablar el español diferentes, modos de organizar la familia, de acompañar o soportar a los hijos o los padres son distintos y debemos aprender a definir nuestra identidad en ese proceso que constantemente cambiamos.

Dado a que estamos hablando de procesos de Integración y Multiculturalidad, Diversidad e Identidad, encontramos importante la entrevista que se le efectúa a Néstor García Canclini y a otros Académicos en el Multimedios mejicano NEXOS (radio, televisión, revistas, NEXOS virtual, etc.).

Canclini dice en la entrevista “....A mí me parece que México fue siempre, como nación, una construcción donde varios sistemas culturales se interceptaban y se interpenetraban. Todavía hoy existen, alguien dice 56 grupos indígenas, otros dicen más, más todos los grupos étnicos que han venido de todas las partes del mundo. Me parece que en medio de estas condiciones, que hemos descrito en este programa, la cuestión sé complejiza; seguimos necesitando definiciones nacionales, definiciones grupales; necesitamos reflexionar y experimentar hoy en día, pero sólo podemos decir algo significativo sobre la identidad. Me parece, en la medida en que admitimos esta heterogeneidad, esta diversidad constitutiva de todos nosotros y que somos el producto de la coexistencia de varios proyectos simbólicos en un mismo grupo y hasta en un mismo sujeto. En vez de préstamo de transacciones interculturales y entonces sólo sobre esa base podemos fundar una tolerancia y una convivencia democrática...”

Hacemos un paralelismo con lo expuesto por Marciglia y las Integrantes de Candela (Coordinadora para la Animación y Desarrollo Local de Aiguá) al darle importancia al desarrollo local, y a la identidad local. La identidad local se construye sobre 2 dimensiones: una es la historia y otra el territorio.



Lo Global, Lo Local, Lo Híbrido

Como ya explicamos antes la "globalización" trae consigo una vertiginosa aceleración de los procesos tecnológicos, especialmente de los de las comunicaciones, la microelectrónica, la genética y los nuevos materiales. Han venido fomentando también un modo de vida global o lo que ha sido llamado "estandarización u homogeneización cultural".

Sin embargo, especialmente este último fenómeno no ha estado exento de tensiones y contradicciones. Paralelamente a la globalización se han revigorizado los nacionalismos, se han acentuado los esfuerzos de revitalización de identidades de grupos étnicos o de su constitución por parte de otros sectores culturales en el mundo, han regresado sentimientos religiosos, además de fundamentalismos de diversa índole, y ha ocurrido una renovada presencia del espiritualismo. De allí el complejo carácter de los fenómenos que transcurren.

Uno de los conceptos a los que han apelado las ciencias sociales en estos tiempos de incertidumbre, imprecisión y ambigüedad ha sido el de la "hibridación". Este término, que se refiere al entrecruzamiento o interconexión de elementos culturales, sociales y políticos diversos, intenta explicar la diversidad y caleidoscópica realidad que vivimos.

En el plano de las comunicaciones, las innovaciones que se expresan en la computación en línea, fibras ópticas, sistemas de transmisión de imágenes y datos, etc., favorecen la segmentación espacial de las funciones empresariales, mediatizando la comunicación cara a cara. En el área del transporte, los avances científico-tecnológicos han hecho posibles la expansión de trenes de alta velocidad, los nuevos sistemas intermodales que permiten el transporte sin ruptura de carga, la superación de la saturación del tráfico aéreo y la sustitución de elementos transportables (menos peso y mayor valor unitario por unidad tarifaria). Todos ello moldea una nueva economía que crea un espacio potencial para una mayor descentralización decisional y territorial.

Si ello es cierto la cuestión se circunscribe fundamentalmente a la incidencia que los cambios productivos tienen sobre la descentralización en otras esferas como la política.
Es bueno destacar que las transformaciones que se operan actualmente en el Estado y que lo están obligando a redefinir sus funciones, como señaláramos en páginas anteriores, presionan también hacia la descentralización. De allí que cambios de orden económico y de orden político marchen parejos en aquel sentido. Así, "el nuevo orden económico parece estar caracterizado, por una parte, por la coexistencia de una alta concentración de la propiedad y el poder económico en un número reducido de empresas gigantes, y un modelo de extremada descentralización en la producción en el cual la fricción del espacio está dejando de ser un obstáculo para la acumulación...

En este sentido, el contrato social característico del Estado del bienestar pierde toda justificación y utilidad. Así mismo, la reducción de los Estados nacionales y su descentralización son funcionales a la nueva fase de expansión capitalista".

CAMBIOS DE LAS COMUNICACIONES Y " CULTURA GLOBALIZADA "

El fenómeno globalizador no se está expresando sólo en la economía y en las tendencias referidas, ciertamente contradictorias, acerca del Estado-nación, sino también en el plano sociocultural. Mac Luhan había hablado ya en los sesenta de una "aldea global", los adelantos de las telecomunicaciones en estos últimos años han impulsado todavía más las comunicaciones entre distintos puntos del globo.

En 1988 comenzó a operar el primer cable telefónico de fibra óptica que cruza el Atlántico, con capacidad para transmitir 40.000 llamadas al mismo tiempo, superando tres veces la posibilidad de llamadas a través de los cables de cobre. En 1989, otro cable de fibra óptica fue puesto en servicio a través del Pacífico para unir a EE.UU. y Japón. Esto implica una transformación notable en las comunicaciones pues por un sólo cable se pueden llevar más de 8.000 conversaciones, en comparación con uno de cobre que es capaz de sólo 48 (Naisbitt y Aburdene, 1990). Las "superautopistas" de la comunicación se extienden permitiendo una difusión de la información a velocidades sin precedentes.

Al mismo tiempo se produce una disgregación de las audiencias masivas en segmentos a partir de la existencia de numerosos canales especializados de televisión y de video-caseteras, lo cual propicia la multiplicación de las opciones del televidente, configurando lo que Alvin Toffler denomina la "sociedad multicanal".

Este modo de vida global se expresa también en la moda, las costumbres, la música, la gastronomía.

La Navidad se celebra en Japón aunque menos del uno por ciento de la población es cristiana, al mismo tiempo que millones de personas en occidente abrazan alguna forma de orientalismo como refugio espiritual. Las tiendas de ropa Benetton se extienden por todo el mundo y pocos son los pueblos donde la cultura de los jeans no se ha impuesto.

Otro tanto ocurre con la comida. El Sushi, plato japonés, puede comerse ahora en muchos restaurantes del mundo, los tacos y chiles mexicanos se degustan en Israel, etc. .

La tienda londinense Harrod's, en su departamento de alimentos, ofrece melocotones de Francia, rábanos de Holanda, fresas de Inglaterra, espárragos de California o manzanas de nuestro país.

La cadena de comida rápida McDonald's tiene presencia en todo el mundo, incluyendo la China y la ex-Unión Soviética, ilustrando este hecho, más plásticamente que ningún otro, el fin de la Guerra Fría.

Estos son apenas unos pocos ejemplos de lo que está aconteciendo y que ha propiciado la emergencia en la sociología del concepto de Sociedad Global, en historia el de Historia Global y en los estudios culturales el de Mc Donalización .


  A modo de conclusión encontramos que el consumo es la expresión del nivel social, estrechamente relacionado con la condición social, (un hecho social).

Los consumidores introducen con sus elecciones aspectos cada vez más diversos de su personalidad a medida que su nivel de vida les permite satisfacer necesidades menos elementales. El consumo es el conjunto de procesos socioculturales en que se realizan la apropiación y los usos de los productos se manifiesta también una racionalidad socio-política interactiva. (Pool de culturas).



Siglo XX Cambalache = globalización + hibridizacion = Heterogeneidad

Una de las dificultades para entender el proceso globalizador ha sido la pretensión de asimilarlo a uniformidad y estandarización a partir de la emergencia en occidente de formas sincronizadas de su tecnología, economía y cultura, pretensión que está detrás de las aseveraciones del "fin de la historia". Reconociendo la múltiple variedad de dimensiones que intentan abordar el fenómeno, desde lo económico, lo tecnológico, lo histórico, lo sociológico, lo cultural, etc., resulta impertinente pensar la globalización como proceso unidireccional, tanto estructural como culturalmente, del mismo modo resulta inconveniente mirar la globalización como corolario de la modernidad.

HIBRIDIZACION:
¿Un nuevo camino para aproximarse la diversidad?


Esta precisión histórica obliga a reflexionar sobre la modernidad en términos más amplios y consecuentemente sobre la globalización no como simple culminación de la misma, ni como expresión pura de occidente. De allí la re-actualización del concepto de hibridización. Lo híbrido durante el siglo XIX fue mal visto, predominando la idea de que todo producto de mezcla era sospechoso y dañino para el desarrollo cultural y social (e incluso biológico). Es con la teoría de los cruces de Mendel (1870) y su re-examen en el presente siglo que comienza a entenderse positivamente la melange como enriquecimiento de los desarrollos, genéticos y otros.

Las antiguas teorías ya no explican tanto, así, ni el positivismo ni el marxismo, en tanto que "socialismo científico", permiten comprender la complejidad de lo que ocurre y aportan muy poco para despejar las incertidumbres de este fin de siglo y de milenio.

La hibridización se postula en este sentido no como noción omnicompresiva, holista, de los fenómenos que acontecen, sino como herramienta que permite acercarse de manera más consistente a los procesos de interconexión, a las imágenes caleidoscópicas, que nutren esos fenómenos.

En el campo propiamente cultural la hibridización ha sido definida como los caminos por los que las formas y prácticas separadas sé recombinan formando nuevas formas y nuevas prácticas.

Las interacciones culturales resultan hoy día muy intensas gracias al proceso globalizador. De allí que podamos pensar en una intensificación también de la hibridización. Pero además, este proceso no se mueve sólo en la esfera de lo cultural. Tal y como se ha señalado antes, la "internacionalización del Estado" o el "Estado internacional" tiene como substrato el entrecruzamiento de formas organizativas que confieren nuevo carácter al Estado y a las prácticas políticas.

El proceso de descentralización que se inicia actualmente en unas regiones del mundo y se consolida en otras, resulta demostrativo de ese ritmo interactivo que experimentan las organizaciones estatales. Si bien surge como necesidad frente a las exigencias de los cambios globales en marcha, no es menos cierto que en el camino, al tropezarse con formas de hacer y de pensar locales, se refuerza y puede terminar expresando la combinación de lo global, lo regional y lo micro-regional, esto es: lo local.

Lo señalado anteriormente induce a pensar que la globalización incrementa las opciones organizacionales; todas actuando simultáneamente pueden operar en lo social, institucional, cultural, político, económico sin que predomine una de ellas, como en la etapa 1840-1960 en la que el concepto de Estado-nación se imponía sólo, como el único camino organizacional.

LO UNIVERSAL Y LO PARTICULAR REDEFINIDOS

Estas consideraciones impulsan hacia una redefinición de lo universal y lo particular. Como se ha señalado antes, muchos enfoques tradicionales aislaban estas dos dimensiones. La transnacionalización global en todos los aspectos otorga en estos momentos nuevos sentidos a ambas dimensiones. La intensificación de las comunicaciones crea un ritmo más acelerado del flujo de interconexiones entre lo local y lo global. "Lo externo inviste lo interno, lo local vuelve a definir lo global".

De este modo se "piensa globalmente pero se actúa localmente", o sea estamos frente a lo global localizado, “Glocalize”.
Esto hace que sé complejicen los modelos identitarios en virtud de que la gente quiere acentuar sus valores locales al mismo tiempo que compartir los estilos y valores globales. De allí que pueda hablarse de una "universalización de los particularismos" o de "la valorización global de las identidades particulares".

Uno de los ejemplos citados en la clase fue el de la música, es bien difícil hoy hablar de formas musicales puras, "incontaminadas". Los experimentos de los artistas son ilustrativas. Al mezclar ritmos y expresiones particulares de distintos grupos étnicos, enriquecen la música mundial y revaloriza la especificidad. La particularidad aparece aquí como valor global al ser aceptada, compartida y gozada por occidente.

Esta hibridización no significa desconocimiento de la desigualdad, pero demanda la redefinición de "concepciones estratificadas que separan rígidamente lo popular de lo elitista, lo tradicional de lo moderno o lo nacional de lo extranjero". De allí entonces que esté planteada una definición de identidad no sólo desde el punto de vista socio-espacial sino también socio-comunicacional.

  En conclusión, lo universal y lo particular requieren nuevas maneras de ser evaluados y asumidos a la luz de las transformaciones que el mundo vive hoy. Si aceptamos que la hibridización ha sido un fenómeno siempre presente en las sociedades, los profundos cambios que se suceden aceleran también la hibridización al punto de poder hablarse de "hibridización de las culturas híbridas".
Esto exige re-mirar y re-enfocar la complejidad social. He allí una de las tareas de las Ciencias Sociales.



Bibliografía

Marshall Mc Luhan.
La Galaxia Guttemberg. Editorial Planeta 1962
Repartidos entregados en clase y aportes del Profesor: Víctor Serrón.

Marshall Mc Luhan.
El Medio es el Masaje. Editorial: Paidós
Lectura informativa extracurricular, que nos brindó aportes muy importantes.

Enrique Rubio.
Los retos del 2000. Revista Historia y Docencia.
Asociación de Profesores de Historia.

Manuel Castells
La era de la información: Economía, sociedad y cultura:
Vol. I: La sociedad red (1996)
Vol. II: El poder de la identidad (1997)
Madrid, Alianza Editorial

Elegimos los textos para entender y profundizar algunos de los cambios ocurridos en las últimas 2 décadas, como su nombre lo dice, la era de la información: afecta a la economía, la sociedad y la cultura.

La Sociedad Red

Esta dedicado principalmente a examinar la lógica los procesos de globalización y de la red que amenaza con hacer prescindibles a los pueblos y países excluidos de las redes de la información.
La flexibilización e individualización del trabajo.

Por ultimo, el autor examina los efectos e implicaciones de los cambios tecnológicos sobre la cultura de los medios de comunicación – la cultura de la virtualidad real- en la vida urbana, la política global y la naturaleza del tiempo y del espacio.

El Poder De La Identidad

Nos fue útil dado a que nos explica claramente lo global y lo local , lo público y lo privado en las instituciones.
Analiza la oleada de expresiones de identidad colectiva que desafían la globalización en defensa de la singularidad cultural y el control sobre la propia vida y el medio ambiente.

El autor muestra como las categorías fundamentales de la existencia son transformadas por la influencia combinada de las fuerzas tecno-económicas y de los movimientos sociales. Atrapado entre estas tendencias opuestas, el estado-nación se ve cuestionado, arrastrando en su crisis la propia idea de democracia.

Néstor García Canclini.
Consumidores y ciudadanos: Conflictos multiculturales de la globalización. México: Grijalbo.


En este ensayo Canclini debate con profundidad y precisión el concepto de ciudadanía y cómo éste es impactado por los diferentes medios de comunicación y el consumo masivo de bienes. En un análisis detallado de los cambios culturales en la manera de hacer política, el autor explica las transformaciones sociales en las grandes ciudades y los cambios en la política a raíz del auge de las industrias de comunicación.

También discute el impacto de la globalización y cómo los ajustes de las diferencias multiculturales aumentan la desigualdad social. Utiliza términos como “Glocalize” para explicar los fenómenos locales en la aldea global, lo global localizado.

Culturas Híbridas
Buenos Aires: Edic. Sudamericana.

En esta obra hace referencia a conceptos como el de Hibridación, también explica las transformaciones socioculturales y económicas que se dan lugar tanto en lo global como en lo local.

Revista EDUCAR
ANEP – CODICEN - Año I , N°3 Montevideo Uruguay 1998
Matilde Jaureguy (Licenciada en C. De la Comunicación)
Globalización, torbellino tecnológico. Pág. 29 a 32.


Trata sobre los agentes de socialización en este escenario en el cual los mass media tienen un papel preponderante, nos lleva al plano social nuevamente en un entorno tecnológico, y nos plantea ser el nexo entre la información y el conocimiento.

Apunta hacia la calidad de vida y hacia la dimensión humana de desarrollo, apostando a una transformación que implique una ecología de la mente humana. Nos pide que logremos un consumo más critico de los medios de comunicación.

Material extraído de la página web de Nexos Virtual – (Multimedios Mejicanos)
Entrevista realizada a García Canclini y a otros académicos mexicanos: www.nexos.com


Datos y material proporcionado por los profesores del Departamento de Ciencias Sociales, así como lo hablado en clase y los seminarios realizados a lo largo del año.
Estos seminarios nos ayudaron para entender el contexto socioeconómico y cultural de la sociedad en las últimas décadas.

Seminarios:
- - Prof. Methol Ferré: MERCOSUR y procesos de Integración.
- - Prof. Fernando López Alvez: de Reagan a Clinton – La política Exterior de USA.
- - Wolf Poulet: Globalización - Seguridad
- - Sr. Jorge Sienra: Dir. De la Comisión Sectorial para el MERCOSUR. (Comisec)
- - Asist. Social Javier Marciglia e integrantes de Candela: desarrollo Local e Identidad Local.






Mac Luhan percibe el Mundo como una aldea global, y los demás autores nos describen un mundo donde se globaliza la economía, donde existe una mundialización de la cultura, y una planetarización en las políticas de gobierno y simultáneamente una convergencia técnica (interrelación de la electrónica, la informática, y las telecomunicaciones) y como resultante la flexibilidad, la diversificación.

Nos estamos movilizando de una Era Industrial construída sobre engranes y sudor a una Era de Información que demanda agilidad, aprendizaje, y flexibilidad.


  El consumo es una forma más de expresión y de participación en la sociedad por parte de los individuos; junto con el tiempo libre y el ocio como libertad personal. Esto nos arroja un individuo que requiere una reestructuración fundamental en el tipo de participación en la Sociedad.




Reflexionamos entonces que:

La sociedad mundial se encuentra en un momento de importante cambio estructural, reflejado en el nuevo orden socio-político internacional. El desarrollo de una solidaridad social y conciencia medioambiental mundial, y una paulatina reducción de las distancias físicas en las comunicaciones, gracias al desarrollo de las tecnologías de la telecomunicación. Se puede decir que nos encontramos en una aldea global, donde todo se intercambia. Se valora cada vez más la reducción de los costes tanto económicos como sociales que incorporan las nuevas tecnologías. El valor estratégico de estas nuevas tecnologías, nace de la posibilidad que se puedan incorporar a nivel global dentro de la sociedad y economía, de una forma flexible y dinámica, pudiendo realizarse en cada etapa del cambio tecnológico, las adaptaciones necesarias, para lograr sin traumas y mayores problemas del tejido socio-económico del país, la incorporación de este al mercado mundial.

Este es uno de los dilemas en los que se encuentran todos los países, y que bajo nuestra visión internacional, queremos trasladar en particular a la sociedad. Así poder entre todos, bajo una colaboración activa, enfrentarnos y solucionar el problema, y favorecer al desarrollo internacional.

El principal problema que se ha señalado, no es la agresión económica de los países más avanzados o desarrollados en estas tecnologías, sino el efecto que producen en la cultura de un país, los productos que se ofertan a través de estas tecnologías, que desplazan los principales valores de una sociedad, colonizando la cultura con la del país productor. Esto ha ocurrido con la tecnología de la televisión, los productos ofrecidos desde ella son en gran porcentaje importados, la gran mayoría desde unos pocos países, incidiendo en nuestra forma de pensar y nuestros valores, como lo demuestran las modas culturales mundiales.

Nosotros pensamos que el principal punto donde se debe trabajar, es en la educación de la sociedad en las nuevas tecnologías. Incorporando a la gente de cada país a este nuevo sector económico, y de esta forma generar los servicios desde las sociedades.

Desde la pequeña y mediana empresa, muy sensible y cercana a las necesidades culturales de su sociedad. Nosotros desde nuestro rol de futuros docentes seremos el nexo entre la información y el conocimiento.
Si se tienen profesionales adecuadamente formados y con espíritus innovadores, serán capaces de generar los productos que la propia sociedad demanda.

Algunas interrogantes:

En esta sociedad de la información llamada “Sociedad de los 2/3”, los cambios son rápidos y simultáneos y dejan como saldo 1/3 que queda fuera, marginados, pero en esos 2/3 existe un porcentaje que tiene acceso pero hay veces que la negación a éstos procesos, o la falta de capacitación, y motivación personal nos muestra el uso subdesarrollado del desarrollo tecnológico. A raíz de esto preguntamos:

  ¿Cómo se combate el analfabetismo cibernético, la corrupción, el desempleo y todas las tensiones generadas en estas 2 últimas décadas, sin que estos problemas se transformen en dilemas?.
  ¿Será global el desarrollo de la sociedad de la información?.
  ¿Que ocurrirá con los que queden marginados?.

Centro Regional de Profesores del Este. Maldonado - Uruguay
Martín Clay Delgado Lema
Profesor de Ciencias Sociales - Licenciado en Historia.
aiguense@gmail.com