La Colonización de la Banda Oriental

Tierras Sin Ningún Provecho

Debido a la inexistencia de riquezas minerales fue declarada por los españoles “tierra sin ningún provecho”. Durante todo el período de la conquista en el Río dela Plata , el territorio de la Banda Oriental fue dejado de lado. Lo que interesaba en aquel momento era la legendaria Sierra de la Plata , y por tanto los conquistadores se dedicaron con exclusiva preferencia a explorar las regiones del norte y el noroeste. Cuando aquellas primeras ilusiones se desvanecen y comienza la colonización de Asunción; entonces la Banda Oriental interesa en cierto modo, pero solamente como parte del esfuerzo general por “abrir las puertas de la tierra”, es decir, establecer puntos fortificados que favorecieran la comunicación entre Asunción y América.

La Colonización de la Banda Oriental

La colonización de la Banda Oriental, como proceso colonizador del Río de la Plata, presenta rasgos originales que la caracterizan:

 El ganado precede al colono.
 La colonización espontánea precede a la colonización oficial.
 El territorio es disputado entre la colonización portuguesa y la colonización española.
 La colonización oficial asume por lo tanto el carácter de una empresa militar en sus comienzos.

Entre los siglos XVII y XVIII, en el territorio de la llamada Banda Oriental, se produjo el surgimiento de las tres variables de larga duración que caracterizaron la vida de esta región de América: la pradera, la frontera y el puerto.

A) La pradera se configura a partir de la introducción del ganado en el siglo XVII (1611-17 por Hernandarias), el cual, gracias a las características del territorio se reproduce rápidamente, dando lugar al nacimiento de las “minas de carne y cuero”. Para la explotación del cuero es que llegan los primeros pobladores europeos a estos territorios, ya que como sostienen algunos autores, el “vacuno precedió al colono”.

B) La segunda variable (la frontera) de larga duración surge entre los siglos XVII y XVIII; la Banda Oriental era la frontera entre los imperios de España y Portugal, por lo que fue un territorio disputado, dando lugar a disputas entre ambas coronas por estos territorios. Estas disputas se materializaron con la fundación de plazas fuertes (Colonia del Sacramento 1680, Montevideo 1724-30); con las que ambos reinos buscaban afirmar su dominio en la zona), mediante la firma de tratados de límites (como el de San Ildefonso en 1777) y posteriormente en conflictos armados. Así es que se constituye la situación de frontera del territorio del actual Uruguay, situación esta que se mantendrá luego de la independencia, ya que como frontera, el Estado del Uruguay se vió vinculado en los conflictos internos de sus vecinos, estos intervinieron en sus asuntos internos, continuó el tráfico de mercaderías (legal e ilegal que ya se manifestaba desee la época de la colonia), la circulación de personas; etc..

C) La tercer variable surge en el siglo XVIII (“el puerto”) cuando la plaza fuerte de Montevideo, que había sido establecida para defender la frontera con Portugal, queda habilitada para el comercio directo con España y con otros puertos de la América española (Reformas Borbónicas 1778).

bibliografía
Proceso Histórico del Uruguay. Alberto Zum Felde.
Historia Contemporánea del Uruguay. Caetano y Rilla.

Breve Historia Contemporanea del Uruguay

Juan José Arteaga.
Capitulo 1: Etapa Formativa

Espacio Original y su Gente
El Uruguay entra en la historia en 1516, cuando el piloto mayor del Reino Juan Díaz de Solís, descubre el Río de la Plata buscando un paso, una ruta que lo condujera hacia Oriente.

Lógicamente, cuando hablamos de Uruguay, señalamos un concepto y una realidad geográfica surgida en el siglo XIX, con la formación del Estado. Antes fue un espacio más amplio: La Banda Oriental del Río Uruguay, con el limite oriental del Océano Atlántico y la Linea de Tardecillas, fijada entre España y Portugal en 1494, sólo dos años después del descubrimiento de América.

Antes aún comenzó el dialogo entre el ser humano y el espacio. De acuerdo con las modernas dataciones, hace aproximadamente 10000 años que el territorio del actual Uruguay estaba habitado por pueblos cazadores y recolectores que llegaron del norte a través de los ríos Paraná y Uruguay o bordeando la costa atlántica y platense.

Geográficamente se considera al Uruguay un territorio de transición entre la meseta brasileña y las llanuras argentinas; presenta una superficie ondulada, separada por relieves más altos e inclinados conocidos como cuchillas. Estas constituyen las divisorias de agua de las principales cuencas hidrográficas, bordeadas de bosques y entre ellas, se extienden campos de gran fertilidad cuyos pastos naturales fueron y son el sustento de la gran riqueza ganadera que se desarrolló a partir del siglo XVII.

El territorio esta formado por una antiquísima meseta de basamento cristalino, desgastada por la erosión fluvial y eólica, cuyos ejes orográficos son la Cuchilla Grande y la Cuchilla de Haedo, separadas ambas por el valle del Río Negro.

La costa atlántica es baja, con extensas playas y medanos y también lagunas litorales frecuentes. Las aguas que rodean al litoral del Uruguay son poco profundas, por ser muy extensa la plataforma submarina que prolonga las tierras continentales más de 100 Km aguas adentro.
Si se analiza la orografía, la vegetación, la fauna y el clima de la Banda Oriental, se deduce que no constituye una unidad independiente. El territorio esta unido por formaciones de colinas y sierras con las regiones del actual Brasil, y por la formación de llanuras, con la región pampeana y mesopotámica de la Argentina.

Cuando España descubre América y comienza en el marco de la modernidad europea la gran era de la expansión atlántica, la Banda Oriental estaba poblada principalmente por guaraníes y charrúas. Los primeros eran uno de los grupos más difundidos en América meridional. Se extendieron desde el plata hasta el amazonas ocupando gran parte del Brasil actual. Eran agricultores semisedentarios, buenos navegantes, alfareros y practicaban la antropofagia ritual. Cada tribu contaba con un cacique elegido en Asamblea. El cacique era el depositario del poder pero no el dueño. Podía ser destituido por la misma asamblea que lo había elegido. Los guaraníes aportaron la llamada lengua general , que sería utilizada como medio de comunicación entre los europeos y los indígenas.
Los charrúas, por otra parte, eran nómadas, indómitos guerreros, cazadores y pescadores. Se ubicaron principalmente en el litoral, Entre Ríos y la Mesopotámia argentina, en el Uruguay actual y en el Brasil en el Estado de Río Grande del Sur. Se les considera los indígenas del Uruguay por excelencia y todavía hoy cuando se habla del fútbol uruguayo se hace referencia a una supuesta “garra charrua”, para caracterizar la mezcla de ingenio y fuerza que caracteriza al deporte nacional.

Sin embargo la influencia guaraní – Misiones Jesuíticas mediante – fue más profunda y duradera. Durante los siglos XVII y XVIII los guaraníes fueron evangelizados por los sacerdotes de la compañía de Jesús, constituyendo una de las experiencias de transculturación más profundas del período hispano en América. Las reducciones estaban ubicadas en ambas márgenes del alto Paraná y el alto Uruguay, ninguna en el actual territorio del Uruguay, pero los siete pueblos de las Misiones Orientales - que tuvieron su período de auge en la primera mitad del siglo XVIII- formaron parte esencial de la Banda Oriental.

Sus aportes mas significativos estuvieron referidos a la introducción y dispersión del ganado vacuno en la Banda Oriental; a la formación de las estancias de los pueblos al norte del Río Negro y de la “Vaquería del Mar” sobre el Atlántico; a la contribución demográfica ya que el indio misionero fue elemento constitutivo de la sociedad rural y del tipo gaucho en particular y por último, de la divulgación regional del consumo de la yerba mate., Fueron los Jesuitas como lo señala Fernando Assuncao,, los que lograron universalizar dicha infusión, convertida desde el siglo XVIII hasta el presente en la bebida nacional Uruguaya, a pesar de que dentro de las fronteras del Uruguay independiente no se cultiva. Basta recordar que las Misiones Orientales, hoy en el actual territorio del Estado de Río Grande del Sur ( Brasil), constituyeron las zona más rica en esta producción.

La Ocupación del Territorio
Las Primeras Experiencias.

Años después de la expedición de Solís y de su muerte en la costa uruguaya por manos de los tupí-guaraníes, pasaron por el Río de la Plata las expediciones de Magallanes-Elcano (1520) y Loayza (1525). La primera había logrado concretar la hazaña de llegar a las islas de las especias por América. – los portugueses ya habían abierto la ruta de África – y circunvalar el Mundo.
El veneciano Sebastián Gaboto, sucesor de Vespucio y Solís, en el oficio de piloto mayor del reino, recibió capitulación de Carlos V en 1526 para ir a Oriente por el estrecho magallánico y sin tocar tierras portuguesas. Pero Gaboto desobedeciendo lo ordenado, desembarcó en Pernambuco, donde los portugueses le revelaron que el Río de Solís conducía a la Tierra de la Plata, al fabuloso imperio del Rey Blanco. Gaboto decidió entonces explorar el Río de la Plata y buscar el camino de la riqueza.

Con el mismo objetivo, un grupo de armadores envió una flotilla al mando de Diego García, que llegó al Río de Solís en 1528, y en el curso del Paraná se encontró con Gaboto. García era uno de los sobrevivientes de la expedición de Solís.

Ambas expediciones fracasaron en su principal objetivo, obteniendo solo penurias y muertes, pero a ellas se deben los primeros intentos de poblamiento de la Banda Oriental y a la adopción del nombre de Río de la Plata para llamara al estuario que hasta entonces se conocía como Mar Dulce o Río de Solís.

Quedaba el sinsabor del fracaso. El espacio platense no aparecía como un atractivo en si mismo, sino como un camino hacia las riquezas del Alto Perú.
Al regresar Gaboto a España en diciembre de 1529 finalizaba el ciclo explorador en el Río de la Plata y daba paso al período de penetraciones, conquistas y fundaciones.

La conquista propiamente dicha comenzó con la expedición de Pedro de Mendoza, quién en 1516 fundó Buenos Aires ( Abandonada en 1541 y refundada en 1580).
La fundación de Asunción en 1537 y la de otras ciudades como Santa Fe, Corrientes y Santa Cruz de la Sierra, indica la línea de penetración hacia el interior del continente, hacia la Sierra de la Plata, que prosiguió a favor de los españoles, Pizarro mediante, a través de Panamá y el Pacifico, hasta alcanzar la riqueza del Potosí.

Establecido el gran centro del Perú, este determinó que el eje de dominio político de España en América del Sur se vertebrara hacia la vertiente del Pacífico, con Lima como centro administrativo
En este sentido el área platense situada a las espaldas del Perú, aparecía como un patio interior que necesariamente había que cuidar y defender ante una posible penetración portuguesa. Así nació la vocación de frontera defensiva de la Banda Oriental, que paso a paso fue adquiriendo importancia estratégica como espacio de enfrentamiento entre los imperios español y portugués.

La segunda característica de la colonización de la Banda Oriental es que el ganado precede al hombre. Fue la riqueza pecuaria, desarrollada espontáneamente, lo que dio interés a este territorio, considerados por los conquistadores “ sin ningún valor” por carácter de metales preciosos y mano de obra indígena, y convertido en una “mina de cuero” a fines del siglo XVII.
El ganado de la Banda Oriental tuvo por origen, por un lado las introducción realizadas a principios de ese siglo (1611) por Hernando Arias de Saavedra, gobernador de Asunción, y por otro lado, las misiones jesuíticas.
Así como la libre reproducción del ganado, sin que mediara el trabajo humano, convirtió la tierra baldía e inexplorada en la “banda vaquería”, verdadera “mina” de carne y cuero, esta nueva riqueza convocó el interés económico del europeo, fueran faeneros, bandeirantes o piratas; la fundación de La Nova Colonia do Sacramento en 1680, en una pequeña ensenada en el Río de la Plata, puso el tema de la soberanía en la mayor actualidad y obligó a España a encarar seriamente el poblamento orgánico de la Banda Oriental.

Previo a él, surgió en la pradera y la vaquería el prototipo humano característico del Río de la Plata: el Gaucho o gauderio.
La pradera libre, el ganado sin dueño y la vaquería, como el acarreo del ganado vacuno o la conducción para su sacrificio constituyeron el hábitat den el cual – desde el siglo XVII- se reunieron vagabundos, marineros, perseguidos por la ley, mozos criollos holgazanes, mestizos, indios y amantes de la vida libre, sin patrón, sin familia, el elemento social que formó al gaucho, hombre de a caballo, individualista y valiente, parte de una economía depredadora del ganado, elemento anárquico, diestro en la faenada y cuereada, hombre de frontera en múltiples aspectos.


LOS IMPERIOS SE ENFRENTAN: LA DISPUTA POR LA COLONIA

Con la fundación de la Colonia de Sacramento por Portugal, la Banda Oriental entró de lleno en la política internacional.

Restaurada la monarquía portuguesa en 1640, con el advenimiento de la dinastía de Braganza, y rota la unión ibérica, Lisboa emprendió una larga guerra de liberación contra España, que culminó con la Paz de 1668, obtenida por mediación inglesa. La frontera con Brasil había quedado determinada por la batalla de Mbororé. Los indios guaraníes y tapes habían adquirido conciencia de sus tierras y libertades. Patrullas de indios misioneros recorrían permanentemente la Banda Oriental, mientras el ganado cimarrón se reproducía.

La fundación de Colonia del Sacramento no constituyó un hecho aislado. Era parte de una política expansiva de la corona lusitana, que consideraba al Río de la Plata como el limite natural de sus posesiones.
En su marcha hacia el sur Portugal fundó Sorocaba (1646) en el valle del Paraíba; Paranagua (1648) y Curitiba (1668), en el altiplano paranaense; Desterro (1662) en las Islas de Santa Catarina, y Laguna ( hacia 1676), en la costa atlántica más al sur.
Las dificultades físicas del tramo siguiente del litoral explican el salto dado en 1680 con la fundación de Colonia del Sacramento, frente a Buenos Aires, en tierras indudablemente española.
Años Después los portugueses trataron mediante otras fundaciones de garantizar las comunicaciones y el abastecimiento de Colonia, estableciéndose en Montevideo (1723) y Río Grande de San Pedro (1737). Del primer puerto serían expulsados por los españoles que al año siguiente fundaron el fuerte de Montevideo, luego ciudad amurallada, en torno a la cual creció y se definió el Uruguay Independiente. Desde la segunda ciudad,. Aficada junto a la desembocadura de la Laguna de los Patos en el Océano Atlántico, se desarrollaría la expansión portuguesa de la segunda mitad del siglo XVIII, que formará el actual estado brasileño de Río Grande del Sur.
Desde 1680 hasta que en 1777 el tratado del San Ildefonso la devuelve definitivamente a España, Colonia de Sacramento fue causa de discordia entre los dos imperios y temas recurrentes en las chancillerías europeas.
Portugal, monatquia militarmente más debil que su vecino iberico, demostró sin embargo gran habilidad diplomática para retener Colonia en los tratados, luego de perderla en los campos de batalla. A su favor definió una supuesta indefinición de la frontera fijada por el Tratado de Tordecillas (1494) y su mejor conocimiento del territorio, dado por la acción de las bandeiras de apresamiento que proliferaron en el período de la unión iberica (1580 – 1640).

Brasil desarrolló una frontera pionera y Uruguay una defensiva, cuya máxima expresión fueron las Misiones Orientales del siglo XVIII, el verdadero “antemural” de la soberanía española.
El interés económico de Colonia estaba claro, abrir la llave de la plata altoperuano por medio del comercio ilícito con Buenos Aires, asunto que los portugueses contraían con el interesado apoyo de Inglaterra, potencia marítima con la que Portugal formalizó una estrecha alianza por el Tratado de Methuen (1703).

Vale recordar brevemente las trágicas vicisitudes internacionales experimentadas por Colonia, fundada en enero de 1680 y ocupada por un ejercito hispano-guaraní en agosto del mismo año.
Carlos II, el Hechizado devolvió el enclave a Portugal por el llamado Tratado Provisional, suscrito en Lisboa el 7 de mayo de 1681, aunque la entrega apenas se concretó en 1683.
Al fallecer el último Habsburgo sin herederos, llegó al trono español el primer borbón: Felipe V (1700-1746), lo que provocó la guerra de Sucesión, que por el sistema de alianzas conmovió a toda Europa y América.
Buscando apoyo para su trono, Felipe V suscribió, el 18 de Junio de 1701, un tratado llamado de Alianza con Portugal, por cuyo articulo 14 “cede y renuncia a todo y cualquier derecho que pueda tener en las tierras sobre que se hizo el Tratado Provisional entre ambas Coronas, el 7 de mayo de 1681, y en que se halla situada Colonia del Sacramento....”
Al años siguiente Felipe reaccionó ante su error y dio instrucciones al embajador en Lisboa para que procurara “con toda destreza y maña”, que pudiera anular la conseción otorgada en 1681 y ratificada en 1701.
Ero, mientras tanto estalló la llamada Guerra de Sucesión Española, y la diplomacia inglesa, aliada con Austria, Saboya y Holanda contra España, apoyada por Francia y Babiera, logró incorporar a Portugal a su coalición, subscribiendo en 1703 el referido Tratado de Methuen.
Felipe V instruyó entonces al virrey del Perú, conde de la Moncloa, para que desalojase a los lusitanos de la Colonia, cosa que tuvo lugar en 1705 con el reiterado apoyo militar del ejercito jesuítico-guaraní.
Durante 10 años el enclave fue abandonado hasta que, concluida la Guerra de Sucesión con el reconocimiento de Felipe V en el trono de España e Indias, España y Portugal suscribieron el Tratado de Utrecht, el 6 de febrero de 1715, por el que nuevamente se devolvía colonia y su territorio a Portugal ¿ De que territorio se trataba? España reaccionó tardíamente pero interpretó que ese territorio no podía tener mayor alcance que el disparo de un cañón lanzado de la fortaleza de Colonia del Sacramento.

La tercera tentativa hispana contra Colonia se produjo entre1735 y 1737, cuando todo parecía indicar que Madrid y Lisboa disfrutaban de un período de acercamiento y paz provocado por la alianza matrimonial de sus respectivos herederos. En 1735 se produjo un incidente menor por el cual ambas monarquías rompieron relaciones diplomáticas.
Las mayores hostilidades se produjeron en América donde el gobernador de Buenos Aires puso sitio a Colonia durante 23 meses, sin poder rendirla. El asedio duró desde Octubre de 1735 hasta septiembre de 1737, y terminó por el armisticio celebrado en París.
Este nuevo capitulo de la rivalidad por la posesión de Colonia tuvo una importante consecuencia: un socorro enviado en 1737 a Sacramento por el gobernador de Río de Janeiro, Gomes Freire de Andrade, bajo la dirección del brigadier José da Silva, no pudiendo recuperar Montevideo, dio lugar a otro encargo, la fundación de Río Grande de San Pedro.

Las Vaquerías: Extracción de Ganados sin apropiación de Tierras.

...Las vaquerías adjudicadas por el Cabildo de Buenos Aires constituían empresas que exigían abundante capital. Solo hombres poderosos podían pujar en las licitaciones que hacía el Cabildo. En base a un ajuste con el Asiento en 1723, Coni calcula el costo de la expedición en 33.833 pesos y medio, empleados en peones, carretas, caballos, etc.
Son conocidas las descripciones sobre la labor arriesgada y hábil de los encargados de desjarretar los animales, matarlos, extraer el cuero y a veces el sebo. Los faeneros “agrupados alrededor de un jefe: el accionero mismo o un capanga de éste, formando pequeños equipos de hombres hábiles en el manejo de las armas indias, las bolas y el lazo, y las europeas, el cuchillo y el desjarretador” realizan el trabajo.

Y junto a las vaquerías legales, en escala incalculable se hacen las clandestinas, en un territorio donde no hay autoridad española establecida, salvo en Santo Domingo y San Juan, que no tienen fuerzas ni se esmeran en liquidar una actividad en la que seguramente participan. En beneficio de los portugueses, del Asiento ingles – interesado en prescindir de accionero intermediario – o de quienes arriban furtivamente a las costas, llegan al Uruguay y al Plata cuadrillas de faeneros agrupados alrededor de un “changador” siguiendo los ríos y arroyos en embarcaciones livianas de un solo palo y en almadías.
Concurren gentes de otros territorios, desde el Paraguay al Tucumán, así como los indios tapes resagados de los ejércitos que vienen a la Colonia Compitiendo con ellos y muchas veces en guerra abierta, generalmente al servicio de los portugueses y otros extranjeros, los indios realizan la misma faena. Los portugueses hicieron más: “con los indios salvajes charrúas, yaros y bohanes” establecieron relaciones llegando a fomentar la organización de una confederación que manejaron en su beneficio.
Para completar el cuadro, partidas paulistas recorrían el territorio a la caza de ganado. De todo este heterogéneo concurso se fue poblando la Banda Oriental.

La extracción fue tal que por la tercera década se empezó a sentir la aguda escasez en las zonas más castigadas, y los faeneros debieron internarse cada vez más.
...

Política Económica Española durante los siglos XVI y XVII.

En los siglos XVI y XVII Europa se encontraba, desde el punto de vista económico, en el pleno desarrollo del capitalismo comercial. Adquirió un nuevo valor el concepto de riqueza, la identificación “riqueza-bienes” desplazada para ocupar su lugar la relación "riqueza – acumulación de dinero o metales preciosos” que se obtenían de la circulación y el intercambio de mercaderías. Esta transformación fue posible con el desarrollo comercial en Europa que había dado lugar al surgimiento de un grupo social dedicado exclusivamente a esas actividades: los comerciantes y mercaderes de la Baja Edad Media. Desde entonces se había empezado a forjar en Europa una mentalidad diferente de la medieval que va identificando a la riqueza con el dinero o los metales preciosos. Los países procuraban demostrar a los demás su fuerza y poderío y para ello se valían de la acumulación de metales preciosos. Era importante acumular oro y plata porque se entendía que los metales preciosos representaban la riqueza potencial de un país, cuando el desarrollo de otras practicas financieras se desarrollaban poco, por lo que los metales preciosos se convertían prácticamente en el único medio utilizable para la circulación y para las finanzas del Estado.

Al observarse que a través del comercio se podían reunir grandes cantidades de oro y plata, se fue llegando a una conclusión que expresaba que la clave de la economía era el intercambio y los metales preciosos, fundamento de la riqueza de las naciones.
En estos términos quedaron planteados los pilares básicos de la política económica que desarrollaron los países europeos.
- La base de la riqueza de un país era: La Acumulación de metales preciosos.
- La manera de lograrlo era: prohibiendo la exportación de los mismos
- La balanza comercial favorable o sea excedente de exportaciones.
- Cada país debe procurarse todo lo necesario dentro de sus fronteras (autoavastecimiento) evitando las importaciones.

A estas ideas se les llamaron ideas mercantilistas y se practicaron en Europa durante los siglo XVI, XVII, y también en el siglo XVIII.


Aplicación de las Ideas mercantilistas en Hispanoamérica
El Monopolio Comercial


España aplicó, con respecto a sus colonias, el monopolio comercial, o sea, la exclusividad de abastecimiento, distribución y consumo de los productos españoles en América y americanos en España. Con esta practica procuraba asegurarse el absoluto dominio del oro y la plata americana.
España se mantuvo bajo la dinastía de los Habsburgos con esta tesitura , con la excepción durante el reinado de Carlos V, quién quizás presionado por las obligaciones contraías con banqueros italianos y alemanes (Fugger, Welser), permitió el comercio con los puertos americanos de todos los súbditos dentro de los dominios de los Habsburgos. Esto fue solo un paréntesis, puesto que ya bajo e reinado de Felipe II se exigió por ley que únicamente los españoles de nacimiento o naturalizados y domiciliados en la península podían comerciar con las colonias americanas, así como ser dueños de los barcos que realizaran viajes a las Indias. El monopolio comercial español se acentuó más aún al instalase en Sevilla, desde 1503, la Casa de Contratación. Este organismo que reguló las relaciones comerciales entre la metrópoli y las colonias, puso en mano de las grandes casas comerciales de Sevilla, el trafico comercial hispanoamericano. El monopolio comercial español se convirtió, en un monopolio fundamentalmente sevillano. Así el destino de las relaciones comerciales hispanoamericanas quedo definitivamente atado a los intereses de los grandes comerciantes monopolistas en Sevilla.

El Puerto Único

El monopolio requería una rígida fiscalización de la navegación y el comercio y por tal motivo, la decisión de habilitar un puerto único en España, Sevilla, para el desempeño de todo el trafico comercial con América, resulto una medida útil para los fines e intereses de las grandes casas comerciales españolas. Los comerciantes Sevillanos se vieron favorecidos con éstas medidas, al punto de convertirse en los verdaderos amos del comercio indiano.
También en Hispanoamérica se aplicó el criterio comercial de puerto único. Por una parte se facilitaba el cumplimiento de una rígida reglamentación comercial y ayudaba a prever el contrabando, contribuía a fortalecer el enriquecimiento de las grandes firmas comerciales sevillanas, que instalaron en esos centros agentes residentes en América, quienes concretaban los negocios en su nombre. Tres puertos se habilitaron al comercio con España: Veracruz, en Nueva España; Cartagena, en Nueva Granada y Portobelo, en el Istmo de Panamá.

Flotas y Galeones

Tanto para colaborar a que el monopolio se cumpliera con eficacia, como para frenar el intocable problema de los piratas, se confeccionó el conocido sistema de flotas y galeones, que mantuviera su vigencia hasta las reformas borbónicas del siglo XVIII. Los ataques de los piratas fueron una de las más terribles amenazas que debió enfrentar el comercio español. En el mar de las Antillas, las islas abandonadas, las islas abandonadas por los españoles como “tierras inútiles”, se transformaron rápidamente en base de operaciones de los piratas y corsarios. España reaccionó y para contrastar todas estas agresiones tomó diversas medidas de defensa: protección en los puertos construyendo fuertes murales, etc. y protección de las embarcaciones creando el sistema de flotas y galeones.
El sistema de flotas y galeones consistía en la organización binaval de convoyes de navíos comerciales, con destino a España y América protegidos por buques de guerra. El sistema era obligatorio, por lo que ningún barco estaba autorizado a hacer el viaje fuera de la flota.
El número de barcos mercantes que comprendían las flotas era variable, dependía del volumen del comercio americano, del tamaño de los barcos empleados y de la seguridad de los mares. ara cubrir los gastos que demandaba la manutención de la flota , se aplicó el impuesto de avería sobre las importaciones y las exportaciones.

La Realidad del Comercio Indiano

El Contrabando.

La excesiva reglamentación que España impuso al trafico comercial indiano desencadenó el desarrollo de practicas ilícitas a todo nivel, que contribuyeron a provocar la decadencia española contrastada en el transcurso del siglo XVII.
La ilegalidad partía a menudo de la propia administración española ya que funcionarios reales y eclesiásticos aprovechaban la prerrogativa de verse exentos de pago de derechos sobre artículos de desarrollo personal, para adicionar a los mismos, gran cantidad de mercaderías que luego negociaban. También ocurría que las embarcaciones que transitaban de América a España ingresaban clandestinamente antes de completar su retorno, a puertos franceses, portugueses, etc. pero no habilitados.
Pero el contrabando mas importante fue el realizado en América. Era llevado a cabo por comerciantes franceses, ingleses, etc. por la vía del Caribe.
El Río de la Plata fue uno de los principales centros de contrabando, por diferentes razones, su extremo alejamiento de Portobelo, provocaba una mayor demanda de mercancías, la extensión de sus costas dificultaba la vigilancia, la proximidad de Brasil permitía a los contrabandistas tener allí una importante base de aprovisionamiento, la venalidad de los funcionarios reales también facilitaba las transacciones, Buenos Aires se fue convirtiendo en un centro de irradiación del comercio ilegal, que llegó incluso al Perú. Comerciaban cueros, sebos, vinos mendocinos, tejidos de Tucumán y a cambio recibían azúcar, conservas, esclavos negros y mercancías varias obtenidas desde Brasil o por su intermediario. Otra región favorable para el desarrollo del contrabando fue el Caribe, situación favorecida por la abundancia de islas desiertas, que fueron colonizadas por otras naciones europeas para tener desde allí una magnifica base que protegiera su comercio ilícito.

La Banda Oriental entre los siglos XVI y XVIII.

LA FORMACIÓN COLONIAL

El proceso colonial de la Banda Oriental puede dividirse en 2 períodos perfectamente definidos. El primero comprende desde el descubrimiento de estas tierras por Solís (1516) hasta la Fundación de Montevideo (1726); el segundo comprende desde la Fundación de Montevideo hasta el alzamiento de 1811.


El primer período que puede llamarse “Reducciones” se caracteriza por:

a. La lucha constante con los indígenas por la apropiación del territorio.

b. Aparición de la ganadería que transforma las condiciones económicas del territorio.

c. La introducción de los primeros elementos sociales españoles, portugueses, quichúes- guaraníes, que han de construir los caracteres de la población.



El segundo período que puede llamarse “Período de la Gobernación” se caracteriza por:

a. La organización política y civil del territorio, según las normas de la civilización hispana.

b. La formación criolla, producto de la fusión étnica y de las influencias territoriales.


.Una Colonia débil por Tardía

Cuando los conquistadores españoles llegaron al Río de la Plata en el siglo XVI, hallaron en su margen izquierda comarcas onduladas y fértiles, de clima templado, regadas por numerosos ríos y arroyos, con espesos montes en sus orillas, pobladas por tribus indígenas en estado salvaje.

Sus riquezas naturales eran exiguas frente al fabuloso mito de “El Dorado” que atraía la ambición de los conquistadores. Por lo que estas tierras eran consideradas por los españoles como tierras sin ningún provecho. Lo que atraía a las expediciones era el oro y la plata del Perú. Al entrar en el Río de la Plata, al internarse en el Uruguay y el Paraná, los exploradores buscaban un nuevo camino hacia el alto Perú.

Es así que fundaron Asunción para franquearse el camino al Perú, después Santa Fe, para asegurar las comunicaciones con aquel lejano establecimiento y más tarde repoblaron a Buenos Aires para atender la conservación de los dos.

Los fortines primitivos de San Salvador y de San Juan, en la costa del Río Uruguay, no son más que punto de escala para los buques que han de remontar el Paraná en busca de regiones de oro y plata. Por otra parte, las condiciones vitales de esta comarca son las menos propicias para la instalación de poblaciones: carece de productos naturales de calidad y cantidad suficiente para el sustento fácil de colonos. Los colonos no tienen mas sustento seguro que el cultivo de pequeños predios encerrados en las defensas de palo a pique, en lucha con los ataques indígenas.

La introducción de la ganadería
Esto fue lo que comprendió el gobernador de Asunción Hernando Arias de Saavedra, disponiendo que se lanzasen a este suelo, rico en forrajes, ganados europeos, a fin de que procreando, llegaran a ofrecer medios fáciles de sustento y de industria. Por este motivo Hernandarias, aparece en la historia de nuestro génesis colonial como una figura de singular relieve e importancia. Él es el primero que deja de mirar estas tierras como un simple camino para llegar al oro, considerándolas bajo el propósito de que valgan y sirvan por si mismas, fomentando su población y vinculando a los pobladores. A los pocos años de ser introducidas en nuestras costas las manadas de equinos y vacunos, los ganados multiplicándose, trotan de un lado a otro del territorio.

Esta riqueza pecuaria determina muchos de los caracteres que ha de asumir la sociedad hispano-criolla del Uruguay.

La ganadería va a producir la estancia, el gaucho, la montonera, el caudillo. Otros factores han de intervenir, desde luego, en la producción de tales fenómenos; pero el primero, el básico, es la ganadería, puesto que ella es el elemento vital que el territorio ofrece a la población determinando así el género de vida. Al cubrirse de ganados cimarrones el suelo de esta región deshabitada, el ganado se torna en una condición natural, geográfica, a la cual han de adaptarse los colonizadores. Sin el ganado, la colonización de la Banda Oriental se vería reducida por largo tiempo a un área exigua, próxima a los puntos de embarque, debiendo vivir del cultivo agrícola, por no ofrecer el territorio nada de sí.

Toda colonización requiere para su desarrollo una fuente de riqueza natural que no solo garantice la vida, sino que ofrezca perspectivas de explotación comercial. La Banda Oriental carece de esa fuente de recursos vitales económicos en el momento de la conquista. La multiplicación del ganado es lo que viene a convertirse luego en esa fuente.



Es de observar que la ganadería, en las condiciones que se presenta en el Río de la Plata, es un fenómeno único en todo el mundo. En ningún otro lugar, manadas innumerables de vacas, toros, yeguas, potros se extienden y multiplican libremente en los vastos pastizales desiertos, tornándose cimarronas. Este es un fenómeno característico del Plata y el que ha de determinar su historia y un singular estilo de vida.

En este entorno, el hombre se hace ecuestre, recorre fácilmente vastas extensiones, se interna en las soledades salvajes, y se dispersa por la región.

En cualquier parte a donde vaya, encuentra segura su subsistencia: no tiene más que tirar el lazo o las boleadoras, voltear una res y churrasquear. El ganado le da, asimismo, el cuero con que pueda fabricar rústicamente sus botas, su apero, su lazo, su cama y casi todo cuanto necesita en una existencia campera.

Estas condiciones darán al colono- español, mestizo o indio- entera libertad personal respecto a la sociedad, engendrando los caracteres individualistas y rebeldes del gaucho.



El Proceso de Poblamiento
Con la fundación de Santo Domingo de Soriano y las reducciones franciscanas de Víboras y Espinillo, se introducen en la Banda Oriental los primeros elementos sociales que, obrando dentro de las condiciones pecuarias del medio formaran los caracteres del futuro agregado colonial.

Siendo la población indígena de poca monta con relación a las necesidades extensivas de las reducciones, los misioneros hicieron recurrir otros elementos nuevos y sociales, provocando la inmigración de hombres libres y familias del Paraguay.

En estas reducciones comienza a operarse el mestizaje de españoles e indígenas, obligado en buena parte por la escasez de mujeres blancas.

Es en estas reducciones en donde se comienza a configurar la estancia como fenómeno industrial del propio suelo. Los colonos se extienden por los campos inmediatos, levantando sus ranchos con el material que el medio les ofrece, domando caballos, formando rodeos de ganado y aprovechando el cuero para la industria doméstica.

El poblamiento humano de la pradera fue más bien inorgánico y espontáneo lo que nos permite afirmar de alguna manera que “el ganado precedió al colono”. El colono llega a estos territorios tras las eventuales expediciones de explotación de cueros, el sebo, y más tarde la carne para el saladero.

La Banda Oriental pudo despertar la atención del Imperio en la medida en la que el territorio se desplegaba en una zona conflictiva entre los dominios de España y Portugal por sucesivos traspasos en la distribución pactada en el tratado de Tordsesillas en 1494. Fue dicha condición de frontera interimperial, móvil y acechada por indios, exploradores y aventureros la que finalmente ubicó a la Banda Oriental en los umbrales de la Historia Moderna.


El Avance Portugués y la Consolidación Española.

En tanto, las riquezas pecuarias atraen por un lado a los portugueses y por el otro a los habitantes de Buenos Aires y Santa Fe. Los portugueses avanzan arreando grandes tropas de ganado para los fundos y cuereando en gran escala. La población de Buenos Aires organiza a poco un sistema de explotación que favorece en alto grado la prosperidad de aquella colonia. A través de un permiso especial otorgado por el gobierno de Buenos Aires, partidas de peones al mando de un capataz o empresario vienen a esta Banda a faenar ganado.

La Banda Oriental resulta así para Buenos Aires una gran estancia.

Consta por los documentos conocidos, que el gobierno español de aquella ciudad se resiste a fomentar la colonización estable de este territorio y fundar poblaciones, por ser ello contrario a los intereses de los vecinos y del fisco porteño.

Pero decididos los portugueses a aprovechar para si la enorme riqueza de la estancia, se instalan, al fin, en la Colonia y emprenden la corambre a gran escala, comerciando libremente con los ingleses y holandeses atraídos por el mercado de esta América cerrada por el monopolio español.


Es entonces que el gobierno español de Buenos Aires se decide a tomar posesión permanente de esta tierra, fundando en ella poblaciones e instalando autoridades.

Los portugueses no solo invaden los dominios de España al instalarse en este territorio, sino que explotan en su beneficio y en perjuicio de la población de Buenos Aires y del Fisco español, la riqueza ganadera de la comarca.

La ambición de conquistar esta fuente de riqueza que es la ganadería cisplatina, determina la instalación de los portugueses. A la imposición política de conservar la integridad del dominio español, se une para los españoles de Buenos Aires, la necesidad de conservar esa enorme fuente de riqueza pecuaria, que es la comarca trasplatina. Portugueses y españoles se disputan esta rica estancia.

La Fundación de Montevideo. Razones que la determinan y motivos que la retardan.

Crecientes necesidades militares y repetidas órdenes llegadas desde la metrópoli, obligan al fin a Zabala a fundar una plaza fuerte en Montevideo. Así es que comienza el segundo período colonial de la Banda Oriental.

Fundada Montevideo, el núcleo colonial de Soriano decae, pasando el centro de la colonización a la ciudad del Plata.

La plaza de Montevideo es una fundación exclusivamente militar destinada a guardar la hacienda contra los avances de los portugueses situados en el puerto de la Colonia.

Encerrada entre muros y fosos, un régimen de cuartel rige la vida de los escasos pobladores traídos por la autoridad. La primera medida del gobierno de Buenos Aires es prohibir en absoluto todo comercio. Esto conviene a sus intereses. De este modo la nueva plaza está condenada a una vida de guarnición y Buenos Aires sigue usufructuando la riqueza pecuaria de este territorio.

Entretanto, el contrabando cunde por todo el territorio. Las partidas de portugueses e indígenas, arrean ganado, faenando cueros y vendiéndolos en la Colonia, en las costas o en las fronteras. Algunos españoles y criollos descendientes, se han aventurado en el interior implantando estancias, pero sin alejarse mucho de Montevideo. El contrabando es la vida normal de la campaña, la forma de comercio que la prohibición española le obliga. Para contenerlo, la autoridad de Montevideo incursiona al interior o establece puntos de guarnición militar.

Muchos milicianos españoles desertan para unirse a las partidas contrabandistas. Así se van mezclando españoles, portugueses e indígenas. En estas condiciones se empieza a formar la población rural de la Banda Oriental.



La Formación de un tipo social en la campaña: El Gaucho.

La abundancia de ganado y la ausencia de toda propiedad permiten al habitante de la Banda, en el siglo XVIII vivir sin trabajar.

La campaña es para el colono la libertad, la abundancia y la aventura, mientras la ciudad es monotonía, la sujeción y la necesidad. Así, es grande el número de españoles que desertan y se entregan a esa vida libre.

La ganadería hace al habitante del campo, nativo o colono, fuerte, ágil y osado.

De esta mezcla de indígenas, españoles y portugueses, en la existencia libre y bravía del territorio, surge el tipo nacional del gaucho.

Tiene el gaucho nacional los caracteres físicos y psíquicos de sus progenitores, en consorcio con el medio en que nace y se forma. El desierto y la soledad lo hacen taciturno y silencioso. La libertad y la abundancia lo hacen altivo, hospitalario y leal. La hostilidad permanente con la policía española y la lucha con bestias bravías, le dan coraje, audacia, desprecio de la vida propia y la ajena. Se acostumbra a morir sin pena y a matar sin asco. Del conquistador recibe el caballo y la guitarra; del indio, el poncho, la bincha, el mate y las boleadoras. Su lengua es mezcla del castellano arcaico del siglo XVI, con elementos indígenas, a los que se agregan más tarde voces portuguesas y africanas.

El gaucho ha surgido en condiciones sociales que determinan en él la ausencia de un concepto inherte a la vida civil: el concepto de propiedad. Para él, la tierra es de todos, como el aire y como la luz; y los ganados que están sobre la tierra son de todos también.

Criado en la libertad absoluta de la naturaleza, no concibe la propiedad sino como un atentado a sus fueros. La tierra es adjudicada por el gobierno a señores de la ciudad, no al gaucho. Así a medida que la propiedad privada se extiende, disminuye la propiedad común del gaucho.

No obstante, a medida que la asociación jurídica avanza y la existencia libre del gaucho se hace difícil, muchos van entrando en la vida de estancia, incorporándose a la colectividad legal.



La Edad del Cuero.


Puede decirse, sin abuso de metáfora, que la Banda Oriental tiene una breve edad del cuero De 1700 a 1800, el cuero es en efecto la materia única de toda industria. Relatos de un cronista detallan sus variadísimos usos: “Se construían casas con ellos cuando eran tan abundantes como al fundarse Montevideo. Superpuestos constituyen abrigadas techumbres, como el toldo del indio. Siendo escasos los clavos, inaudito el alambre, no sospechada la soga de cáñamo o la cuerda de lino, el cuero humedecido proporciona toda clase de cordaje, y crudo amarraduras que ni el tiempo aflojará. Las puertas y camas de cuero crudo se dejan ver todavía en la campaña”. A estos usos podemos sumar una extensa lista como sombreros, riendas, cubiertas para las carretas, la bota de potro, etc. Las dos utilidades más originales tal vez son: la pelota, para cruzar los ríos y el enchalecamiento de reos que inventa el comandante español Pacheco. Un viajero jesuita que vio en construcción la ciudad de Montevideo en 1727, nota solo 2 casas de material y cuarenta de cuero.

Tal fenómeno se explica por la superabundancia del ganado, y la facilidad de trabajo del producto: basta el cuchillo para convertir el cuero en cualquier objeto de uso; y todo colono pobre, todo gaucho, todo indio, se hace él mismo sus prendas y cacharpas. Si el cuero es la materia prima de la industria, el instrumento casi único es el cuchillo, que al mismo tiempo sirve para carnear, para comer y para pelear.

El Hombre tiene tendencia a valerse de aquello que le cuesta menos esfuerzo, y el cuero es lo que menor esfuerzo demanda en la Banda Oriental durante el siglo XVIII: no cuesta nada y sirve para todo. Después con la disminución del ganado, aumento de la población, división de la propiedad, introducción comercial, etc. el empleo del cuero se restringe, quedando, al fin, reducido casi a los usos generales en otros países.



La Colonia del Sacramento.

Hemos observado que toda la historia colonial y su posterior desarrollo, esta signada por la creación de la ganadería por iniciativa de Hernandarias. Veamos ahora explicada por tal modo la larga disputa entre portugueses y españoles en torno al primer centro de comercio fundado, el puerto y plaza fuerte de Colonia del Sacramento.

Fue la existencia de aquella riqueza ganadera lo que atrajo a los portugueses; el fin de explotarla en su beneficio, les sugirió su instalación en el puerto natural de la Colonia, estratégicamente situado frente a Buenos Aires, Capital de la Gobernación Española en el Plata.

La instalación de los portugueses despierta el celo de los españoles. Ni la autoridad de Buenos Aires ni el gobierno de la metrópoli tenían intención alguna de fundar poblaciones estables en esta “gran estancia”, cuya riqueza ganadera era aprovechada por el Fisco porteño en la pingüe forma del tributo, que pagaban las partidas de contratistas de la corambre que cruzaban el Río para faenar cantidades innumerables de reses sin dueño, en las proximidades de las costas; y así hubieran seguido las cosas, quien sabe hasta cuando, si a los portugueses no se les ocurre establecerse en la Colonia y reivindicar ante España el derecho de posesión de estas tierras. De ahí arranca el largo pleito diplomático y militar en torno a la Colonia del Sacramento que dura casi un siglo. La plaza cambia de manos 8 veces en el transcurso de esta centuria entre su fundación por Manuel de Lobo, gobernador de Río de Janeiro, y su destrucción por Cevallos, primer Virrey del Río de la Plata. Tratados de las cortes obligan a los españoles a devolver cuatro veces la plaza conquistada a los portugueses, hasta su definitivo arrasamiento.



Un cuarto de siglo permanece entonces la Colonia en manos de Portugal, convirtiéndose en una hermosa y prospera ciudad, sólidamente edificada, provista de murallas y bastiones, dotada de un excelente puerto, con más de dos mil habitantes, catedral de altas torres y un colegio jesuita. La fuente de su prosperidad fue el contrabando, y aquí tocamos el quid del asunto.

El contrabando fue la única actividad comercial verdadera en el Río de la Plata, hasta que en 1778 fue abolido el monopolio por la administración liberal de Carlos III, y establecida una relativa libertad de comercio, que permitía al menos ejercerlo con otras regiones de América, lo que ya era algo, aunque estaba lejos todavía la libertad verdadera, pues el comercio con el extranjero seguía prohibido y siendo todavía objeto de contrabandeaba. Así pues se contrabandeaba fatalmente y la practica de este trafico constante, al margen de la ley, llegó a extenderse a punto de que no era considerado ilícito, sino una especie de derecho natural, consuetudinario, en pugna con el despotismo injusto del monopolio.

La Colonia del Sacramento fue, durante un siglo, el centro y emporio del contrabando platense y la disputa por aquella plaza, fue una disputa comercial, en donde intervenían más los intereses del Monopolio que los fueros políticos de la corona. En manos de los portugueses, aquella plaza constituía un grave perjuicio para el comercio español, así de la metrópoli como de Buenos Aires misma.

La existencia de Colonia como puerto comercial, no tenía objeto dentro del sistema de monopolio y solo podía ser motivo de consecuencia ruinosa para el comercio bonaerense, como luego lo fuera el puerto de Montevideo.

Entre 1701 y 1777 la Colonia cambiará de manos constantemente, de España a Portugal y de Portugal a España. La posesión de la plaza se disputa mediante discusiones diplomáticas y tratados de cortes. El fin de este juego llega en 1777cuando Pedro Cevallos, primer virrey del Río de la Plata y capitán de una poderosa expedición militar que llega de la metrópoli, con mas de un centenar de barcos y 10.000 hombres, forma un importante despliegue y en el termino de pocos días obliga a la Colonia a rendirse. Posteriormente ocurre un hecho tremendo que solo un militar español podía llevar a cabo en aquel tiempo: Cevallos ordena arrasar la ciudad entera, como en los tiempos antiguos. Todo fue demolido e incendiado. Así terminó la historia de aquella que pudo haber llegado a ser una de las ciudades más importantes de esta parte de América.

Entre tanto Montevideo ya contaba con medio siglo de existencia. ¿Qué determinó la fundación de Montevideo, sino la rivalidad militar y económica con los portugueses? Si al gobernador de la Colonia no se le hubiese ocurrido, a fines de 1723, extender los dominios del su Corona, tomando posesión de la desierta península de Montevideo, la olvidada península hubiera permanecido desierta por largo tiempo aún, pues los españoles de Buenos Aires nada querían saber de poblar esta Banda, y menos sus puertos. El avance portugués obliga a Zabala a fortificar y guarnecer este puerto abandonado, ocupándolo de manera estable.



El Periodo de la Gobernación

La Lucha de Puertos

Destruido el enemigo que era la Colonia, se levantó en Montevideo otro enemigo del comercio porteño. La lucha de puertos en el Río de la Plata durante los últimos años del coloniaje, comienza con el desalojo de los portugueses, la instauración del virreinato, y la real cédula autorizando el libre comercio con la metrópoli y sus colonias.

La riqueza ganadera de la Banda Oriental y el rápido aumento de su población, dan importancia al puerto de Montevideo, con perjuicio del comercio y el fisco de la capital del Virreinato. El consulado porteño – autoridad judicial en materia de derecho mercantil – ni bien fue instalado como organismo colonial en 1794, su primer medida fue imponer al comercio montevideano una fuerte contribución con el fin de reunir dinero para socorrer a la Madre Patria en la guerra que por entonces sostenía con Francia. El comercio montevideano protesta contra tal arbitrio, y apoyado por el Cabildo, eleva un alegato de oposición al Consejo de Indias. Estamos aquí ante la primer manifestación de ese conflicto entre ambas ciudades rioplatenses, que se desarrollará a través de su posterior y creciente proceso histórico, siempre significado en nuevas y más concretas formas.

La Junta de Comerciantes, creada en Montevideo a raíz de esa incidencia, deja sentado que: “Ese comercio es independiente y distinto del de Buenos Aires, no pudiendo aquel Consulado imponerle medidas sin su consentimiento”.

Es el primer acto de rebelión de esta ciudad, frente al intento de las autoridades bonaerenses de anular el puerto de la Banda Oriental y tenerle supeditado a sus intereses. Tal empeño, llegó a su culminación a comienzo del siglo XIX, cuando las autoridades porteñas, tras oponerse en vano a que se erigiera el faro en el Cerro de Montevideo, dispuesto por el gobierno de Madrid, pretendió ir a la raíz del asunto, elevando a la metrópoli un solemne pedido para que se declarase como único puerto habilitado para el comercio de ultramar en el Río de la Plata, el de Ensenada, que era el de Buenos Aires, anulando así terminantemente el de Montevideo. Pero Montevideo parecía ser hija protegida por el Rey y por el Consejo de Indias, pues ambas gestiones del Consulado fueron desechadas, estableciendo la corte que, el puerto de Montevideo era, por su naturaleza y situación geográfica, mejor que el de Ensenada.

Esta rivalidad y esta lucha de intereses comerciales entre ambos puertos platenses llena todo el período de los últimos años del coloniaje platense, suscitando profundos resentimientos en el animo de las poblaciones y siendo uno de los más poderosos motivos del proceso separatista que, desde entonces, no hizo más que acentuarse hasta culminar políticamente en el concepto de autonomía provincial que es formula del Federalismo de Artigas.



La Situación de la Banda Oriental al comenzar el siglo XIX era la siguiente:



La situación de la Campaña

Las tribus de indios no reducidas viven al norte del Río Negro, internándose cada vez más en los montes del Ibicuy, del Cuareim y del Tacuarembo, desde donde incursionan con frecuencia sobre las estancias y poblados del sur y el litoral.

El gaucho forma las dos terceras partes de la población rural.

Las estancias, plantadas en el medio del desierto, consisten en algunas casas o ranchos agrupados, donde habitan hacendados, capataces y peones; y entorno a estos, aparece el corral de piedra leguas y leguas de campo abierto y sin alambrar, donde pace el ganado.

Próximos a la capital funcionan algunos establecimientos fijos de corambre, grasería y tasajo, con sus peonadas y chusma correspondiente.

No se cultiva la tierra sino en grado mínimo, para consumo (frutas, hortalizas), en las chacras del ejido de Montevideo y en algún villorrio del interior. En una pequeña zona de Canelones, colonos canarios plantan maíz.



La Vida en Montevideo

Montevideo ha aumentado su población, desde que se fundó a 15.000 habitantes. Es ahora una ciudad cerrada por fuertes murallas, defendida por bastiones y fortalezas, y en cuyo puerto – hecho apostadero de la marina militar de España - entran y salen anualmente más de 50 barcos mercantes, a pesar de las restricciones de comercio. Es la primera plaza militar de las colonias, su población se compone de españoles, hispano- criollos y negros esclavos.

Hay una minoría burguesa formada de hacendados, funcionarios y negociantes; un proletariado que ejerce comercios menudos, los oficios y las tareas rudas, artesanos y pulperos, changadores, aguateros, tamberos, carniceros, gente de pintoresca catadura, mezcla de costumbres españolas y gauchas, que vive del jornal o de la compraventa.

La última clase la componen los negros, que importados del áfrica en grandes cantidades, ejercen todas las servidumbres domesticas y los trabajos más penosos. Desde que comienza a mediados del siglo XVIII hasta el fin del siglo, el tráfico negrero va en aumento; al comenzar el siglo XIX, hay en Montevideo 1.000 negros esclavos por cada 3.000 blancos, es decir que una tercera parte de la población la forman los esclavos. Esta clase no tiene intervención alguna en la vida civil y política de la ciudad.

La mayor acumulación de bienes se hallaba en manos de los hijos de los fundadores de Montevideo, que se constituían en la aristocracia del lugar; cada uno de éstos poseía por lo menos, una casa en la ciudad, una chacra en su jurisdicción, y una o más estancias en el campo. Repartían su tiempo en los negocios públicos y en el cuidado de sus intereses, dando ejemplo de aplicación a los asuntos políticos y a los propios.

Españoles y criollos de la burguesía de Montevideo, tienen, no obstante, idénticos caracteres, hijos puros de españoles, los criollos se forman en el hogar de sus padres, con sus propias costumbres e ideas, nada les separa; los mismos son sus intereses.

Españoles y criollos de la burguesía urbana hacen causa común frente al autoritarismo de los funcionarios peninsulares.

Los criollos urbanos son los españoles de América y en poco se diferencian y divergen de los españoles de España. Juntos luchan con las invasiones inglesas, juntos provocan el Cabildo Abierto de 1808, que autonomiza a Montevideo de la Autoridad de Buenos Aires, y da el primer ejemplo de gobierno propio en Sudamérica.

Rivalidad económica entre Montevideo y Buenos Aires.

La posición geográfica de Montevideo determina, que desde los primeros tiempos, la nueva ciudad tenga tendencias crecientes hacia la autonomía. Las resistencias del gobierno de Buenos Aires a la fundación de Montevideo, se justifican desde el punto de vista de sus intereses propios.

El puerto de Montevideo preparaba la autonomía futura de este territorio, independizándolo de Buenos Aires.

Todas las provincias dependen forzosamente de la capital porteña, porque ella posee el único puerto de las provincias y la única puerta de entrada y salida. El puerto propio independiza a Montevideo y le da una categoría especial. A medida que la importancia de Buenos Aires aumenta, disminuye la influencia que sobre las provincias del norte ejerce el Perú. Cuando en 1778 el puerto de Buenos Aires es abierto al comercio restringido de las colonias, las provincias interiores tienden hacia el Plata, supeditándose a la ciudad porteña. Montevideo es la única ciudad del Virreinato que por su puerto propio, no depende de Buenos Aires.

Esta situación determina dos hechos de vital importancia: espíritu de autonomía en el cabildo y rivalidad económica con la Capital. Los intereses de ambas ciudades del Plata se oponen desde un principio.

“…desde el primer día de su instalación, el Cabildo de Montevideo comenzó por dirigirse al Rey en comunicación directa exponiéndole sus necesidades. A ello se añadió más tarde la creación de un gobierno propio, aunque dependiente del virrey de Buenos Aires, tenía facultades para obrar dentro de una esfera considerable. Fue completándose este gobierno por medio de instituciones diversas, cabildos, juntas administrativas, jueces, comisarías, comandantes militares, y delegaciones de varias clases, amalgamadas a la larga en una totalidad compacta que administraba y dirigía la colonia de su cuenta o invocaba leyes y precedentes suyos.”

La vida política de Montevideo es una permanente hostilidad entre la autoridad emanada del Virrey de Buenos Aires y los fueros del Cabildo propio. Los conflictos son frecuentes. Durante la prohibición absoluta del comercio en el Plata, hasta 1778, no hay oposición económica entre ambas ciudades. Pero no bien abiertos los puertos al intercambio de Indias, la rivalidad comercial comienza: Montevideo perjudica a Buenos Aires y Buenos Aires es una carga para Montevideo.

La importancia comercial que toma Montevideo alarma a los negociantes de Buenos Aires que no pueden competir con las ventajas naturales del puerto vecino y rival.


El Cabildo Abierto de 1808 y el principio de la Autonomía Provincial.

En 1808, en una nueva agresión de Buenos Aires al comercio de Montevideo, por el perjuicio fatal que Montevideo causa al comercio de Buenos Aires. La invasiones inglesas han dejado en la plaza de Montevideo, gran cantidad de mercaderías, que pueden venderse a precios muy bajos con relación a los precios corrientes de la mercadería española, y con las cuales se entabla un comercio activo con el interior y el litoral, extendiéndose a la Argentina. Instigado por los comerciantes de Buenos Aires, el Virrey Liniers dicta una disposición gravando con aforos a todas las mercaderías inglesas que circulan dentro de las colonias, siendo el mayor gravamen si se destinara a la exportación. Esta rivalidad económica y estas trabas puestas al desarrollo comercial de Montevideo, suscitan en ésta un fuerte espíritu de autonomía, y por consecuencia, una creciente animosidad y una tirantes de las relaciones entre ambas ciudades.

Se agrega a estos motivos, el resentimiento que causa a los montevideanos el desdén en que tienen los porteños sus esfuerzos y sacrificios durante las invasiones inglesas, atribuyendo a Buenos Aires todo el honor de las jornadas.

Tal es el estado de cosas cuando se produce la rivalidad personal entre el Virrey y el Gobernador de Montevideo, Francisco Javier de Elío. La querella personal se hace en seguida una causa pública. Destituido el gobernador, el Cabildo montevideano se revela contra el Virrey e impone la continuación de Elío en el mando.

El cabildo abierto, después de ratificar a Elío en su puesto, instituye una junta de Gobierno, órgano nuevo del régimen colonial, que da a Montevideo una autonomía casi completa respecto del Virrey de Buenos Aires.

En consecuencia, el movimiento de 1808, ha independizado a Montevideo de la autonomía de Buenos Aires, poniéndose en relación directa con el Gobierno Central de España. Es el primer paso hacia la emancipación, y la influencia que este suceso tiene en el resto del Virreinato, hasta el Alto Perú, es trascendente.



En el movimiento autonomista de 1808, han andado juntos españoles y criollos, como hasta entonces, son comunes sus intereses. No se trata de una emancipación de España que aún no se a concretado en Sudamérica, por este entonces, sino de una emancipación provincial.

La autonomía provincial nace antes que la autonomía americana.

Conviene señalar que la campaña ha sido ajena a este hecho, que era del interés y acción exclusiva de Montevideo. Pero cuando llega la hora del levantamiento gaucho contra los españoles, acaudillado por Artigas, la tendencia autonomista de la provincia se encarna en su caudillo, que le da la fuerza de una voluntad territorial. El cabildazo montevideano de 1808, es no solo un acto precursor de la emancipación colonial: es un antecedente del federalismo artiguista.

La Crisis Revolucionaria

¿Autonomía o Independencia?
1810-1830

La Revolución de 1810
El Marco Internacional

La Patria Vieja“Los grandes problemas de la revolución giraron en torno a la organización del futuro Estado: centralismo frente a federalismo, monarquía o republica”......
La importancia de Artigas en el Río de la Plata radicó en que se puso al frente de la corriente federal, defensora de la autonomía de las provincias..... lo que Artigas llamó “la libertad particular de los pueblos”, contra el unitarismo defendido por Buenos Aires.
La presencia de Artigas jugará un rol protagónico en la llamada “Patria Vieja”, periodo breve pero intenso (1811-1820) que para su mayor comprensión dividiremos en tres etapas:

1) La Formación de la Conciencia Autonómica y la Definición del Ideal Federal: 1811-1814.
Esta etapa comprende desde la “admirable alarma”, pasa por el reconocimiento de Artiga como Jefe de los Orientales, realizado en las primeras asambleas orientales; el armisticio entre Montevideo y Buenos Aires que originó el éxodo del pueblo oriental desde el campo sitiador de Montevideo hasta Yapeyú, extraordinario acontecimiento que confirmó el liderazgo de Artigas; el conflicto con Serratea, que lo enfrentó al unitarismo porteño; el Congreso de tres Cruces y las Instrucciones del año XIII, que contienen su pensamiento político basado en las ideas de independencia, república y federación; el Congreso de Capilla Maciel y termina con la retirada de Artigas del segundo sitio de Montevideo y su ruptura con el gobierno de Buenos Aires.

2) Artigas Gobernante y Caudillo Federal: 1814-1817.
Esta segunda etapa comprende desde que Artigas se retiró hacia el litoral del río Uruguay a principios de 1814, estableciéndose en su campamento capital de Purificación, hasta que se produjo la invasión portuguesa de la Banda Oriental.
En las provincias del litoral argentino, el prestigio de Artigas creció y también el numero de seguidores. Los gobernadores centralistas fueron sustituidos uno a uno por simpatizante del jefe de los orientales, y durante 1814 se fueron realizando pactos interprovinciales que conformaron a la Liga Federal.
La expansión del federalismo artiguista desde Córdoba hasta el Atlántico y desde Misiones hasta Entre Ríos y el Plata fue una de las principales características de este período.

Retirados los españoles de Montevideo le correspondió a Artigas el gobernar la Provincia Oriental, que podía ofrecer la ventaja de su puerto a la Liga Federal.
El programa Artiguista incluyó El Reglamento Agrario de 1815 que, inspirado en la obra de Azara, buscó poblar la campaña distribuyendo suertes de estancia que beneficiaran a los amigos de la revolución, con el criterio social de que los más infelices fueran los más privilegiados, “los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancias, si con su trabajo y hombría de bien propenden a la felicidad de la provincia”.
Sin dudas, este texto contiene una de las expresiones más contundentes de igualitarismo social existente en la Revolución Hispanoamericana.
El breve periodo de gobierno ariguista en la Provincia Oriental fue interrumpido por la invasión portuguesa a fines de 1816.

3) La lucha en dos frentes: 1817-1820.
La élite unitaria de Buenos Aires no podía tolerar que Artigas, Protector de los Pueblos Libres y caudillo federal, le disputara la conducción de la revolución en el Plata.
Había dos modelos de país enfrentados.
Artigas se basaba en el respeto a las autonomías provinciales y quería recuperar a Paraguay, en proceso de aislamiento, y a las Misiones para configurar esa confederación ofensiva- defensiva con la que soñaba.
El peligro de este sistema radicaba en la dispersión del poder.
Por el contrario, la burguesía bonaerense buscaba en el sistema unitario, la concentración del poder en sí misma, sin importarle no contar con la aquiesecencia de las demás provincias.

La Revolución en el Río de la Plata y La Definición ideológica del Artiguismo.

Objetivos: Comprender a la Revolución Oriental dentro del escenario histórico en la que se desenvuelve.
- Lograr establecer una comprensión geopolítica de la fase revolucionaria.
- Destacar el estado de las estructuras económicas, sociales, y culturales y su relación con el desarrollo de la revolución.
Para comprender La Revolución Oriental dentro del escenario local, regional y mundial es necesario establecer un análisis en función del siguiente punteo:

1) El contexto histórico de la emergencia del Artiguismo:
– La Revolución Hispanoamericana.
– La Banda Oriental en el siglo XVIII e inicios del XIX.
– Frontera, Pradera y Puerto.
– El problema del Arreglo de los Campos (PAC)
– La Lucha de Puertos ( L P )
– El carácter rural de la revolución oriental.


Después de haber establecido un análisis y una comprensión del contexto histórico en el que se desenvolverá la revolución, tendremos como objetivos:
El Artiguismo en sus aspectos políticos, sociales y económicos.
Las ideas políticas a través del análisis de tres documentos:
- El discurso inaugural del congreso de tres cruces
- El acta del 5 de Abril.
- Las Instrucciones del Año XIII.

La Programática Social:
- “El Reglamento Provisorio para el Fomento de la Campaña y la Seguridad de los Hacendados”

El Escenario Colonial:

El Virreinato del Río de la Plata fue creado en 1776.

El viejo Virreinato de Lima ya no podía gobernar toda la América del Sur española. La capital del nuevo Virreinato fue Buenos Aires. A orillas del Río de la Plata, podía comunicar el Sur de América con Europa por el Océano Atlántico.
Esta división administrativa agrupaba territorios muy diferentes, con sociedades distintas y mal comunicadas. Los territorios del Litoral bordean los grandes ríos Paraná y Uruguay y llegan al Río de la Plata, zona de praderas fértiles, con pastos que permitieron el desarrollo rápido del ganado
traído de Europa.
En las zonas del Centro, con tierras menos fértiles y clima más seco, es posible la agricultura con riego. Están lejos de los puertos y mal comunicadas. Las tierras cercanas a la cordillera, en el Noroeste, producían minerales, sobre todo plata, y están naturalmente más relacionadas con el Pacífico que con el Atlántico. El Virreinato limitaba con territorios de Portugal. Los portugueses reclamaron siempre llevar la frontera hasta el Río Uruguay, argumentando la fuerza de los límites "naturales" e
Invadieron con frecuencia en zonas de confusos límites, a veces ejércitos, a veces jinetes que arreaban ganado hacia el Norte. La fundación de Colonia en 1680, frente a Buenos Aires,
buscó hacer realidad esa pretensión.
Los habitantes del virreinato eran unos 500 mil, aunque de más está decir lo impreciso de estos datos. En todo caso, la distribución espacial de esta población era desigual: grandes extensiones casi desiertas y ciudades que concentraban la mayoría de la población.
Había lugares donde la población indígena conservaba su agricultura sedentaria y un artesanado de tejidos y de cerámica, recuerdo de viejas tradiciones. En otros paisajes, como los desolados de las praderas del Litoral, la población indígena, más reducida, rápidamente se adaptó al ganado y conservó sus hábitos nómadas, viviendo hoy aquí y mañana allá. La población blanca estaba sobre todo en las ciudades. Descendían de los primeros habitantes europeos, dedicados la mayoría al comercio y al ejército. Algunos eligieron vivir en el campo y pudieron hacerlo fácilmente con lo que el ganado les daba. Los negros, traídos de África y vendidos como esclavos, trabajaban en distintas tareas, pero casi siempre en los núcleos urbanos. Las comunicaciones internas eran difíciles, las grandes distancias, las montañas y los ríos impedían un contacto fluido. El caballo era la forma de transporte habitual para las personas y las cosas. Uno veloz podía recorrer 20 Km. por hora, siempre que un río demasiado crecido o una tormenta no interrumpieran el viaje. Transportar mercaderías era aún más difícil. En general se llevaban en carretas tiradas por bueyes, que hacían sólo 30 Km. por día. En la zona de montañas y para largos trayectos se usaba la mula, animal de extraordinaria
resistencia.
En definitiva,
Malos caminos, regiones desiertas y peligrosas, encarecían el traslado de los productos y hacían tardías e inciertas las noticias.


La Banda Oriental

La Banda Oriental, nombre asignado por los habitantes de Buenos Aires a la otra orilla del Río Uruguay, fue tardíamente poblada por los europeos. Distintos grupos étnicos indígenas la habitaban, no demasiado numerosos y con hábitos errantes. Desde el siglo XVII había comenzado la introducción de ganado bovino y caballar que se convirtió en una de sus riquezas más notorias. La explotación del cuero y el arreo de ganado llevó a frecuentes excursiones .Territorio fronterizo entre dos imperios coloniales poderosos fue reclamado como propio por portugueses y españoles. La fundación de Montevideo en 1724 respondió más a un interés de defensa contra los portugueses que a otros proyectos.

La familia Artigas llegó como fundadora en ese momento compuesta por un matrimonio, los abuelos de José, y cuatro hijas pequeñas y recibieron una importante cantidad de tierras inexploradas y inexploradas como forma de compensar las penurias de la radicación.
En el seno de esa familia patricia nació José Artigas el 19 de junio de 1764, nieto de la familia fundadora. Se ha dicho que era un hombre del virreinato, lo que significa que su escenario, su visión del mundo tenía fronteras virreinales: lugares que para nosotros son hoy otros países, para él eran su mundo de referencia, "su tierra".
Desde muy joven se convierte en un jinete incansable, conocedor de las propiedades de su familia y de la campaña en general. No se diferenciaba mucho de sus contemporáneos: aficionado al juego y al riesgo, es probable que comerciara con cueros en las zonas fronterizas, más allá del marco legal impuesto por la Corona. ¿Lo legal y lo ilegal es igual en todas las épocas? Sin duda no, y puede constituir un error histórico grave no percibirlo.
Lo cierto es que Artigas entró en el cuerpo de Blandengues en 1797, cuerpo militar de jinetes creado por las autoridades españolas que tenía el propósito de recorrer a caballo hasta los lugares más alejados y escondidos en la búsqueda de ladrones y contrabandistas. Poseía las condiciones ideales, entre ellas su conocimiento del territorio palmo a palmo, lo que explica su rápido ascenso como militar. En ese momento de su vida tiene lugar una experiencia que le marcará profundamente: es designado para acompañar a Félix de Azara en la recorrida por las casi desiertas tierras la Banda, con el propósito de conocer sus problemas económicos, sociales y políticos, y proponer soluciones a la Corona española. Será uno de los luego más conocidos "planes de arreglo de los campos". Con él colabora incluso en la fundación de Batoví en las lejanas tierras fronterizas. Sin duda, el contacto con este representante de la Ilustración española, dejó simientes en el pensamiento del militar criollo, que luego se manifestaron en sus propuestas para el medio rural.

Un hombre en el escenario de la revolución hispanoamericana

Importantes acontecimientos en Europa tuvieron un efecto transformador en la vida de José Artigas. Entre 1808 y 1810 llegaron al Río de la Plata noticias inquietantes de Europa. Los franceses habían invadido España y los monarcas españoles ya no estaban en el poder.
Estas novedades ponían en peligro a los representantes del Rey en América: ¿a quién representaban, si el Rey no estaba, o ya no era rey?

Los criollos, ya descontentos con la legislación española que limitaba la producción y el comercio, vieron llegada su oportunidad. Buenos Aires era, por sus funciones administrativas y portuarias, el centro de gravedad de la región, y allí se produce el movimiento que se recuerda como la Revolución de Mayo: los porteños decidieron, en mayo de 1810, sustituir al virrey por una Junta integrada por sus propios representantes. No deja de ser interesante que el adjetivo "porteño" (habitante del puerto) se haya fijado como nombre propio de los habitantes de Buenos Aires: no era el único puerto de la región, pero pretendía ser el hegemónico.
Las noticias de lo que había pasado en Buenos Aires fueron llegando a todas las regiones. En medio de un clima de creciente incertidumbre y apremio, se hacía necesario resolver entre mantenerse fieles a las autoridades españolas o unirse a las nuevas autoridades criollas.

Cuando las noticias llegaron, la Banda Oriental se dividió. La ciudad de Montevideo mantuvo sus autoridades españolas y su fidelidad a España. Es probable que la fuerza de los militares españoles en Montevideo fuera mayor que en otros lugares, y también que las rivalidades anteriores con Buenos Aires y el temor de quedar ligados al mayor poder de los porteños hayan influido en esta decisión.



Los hombres de la campaña, en cambio, después de algunas vacilaciones, aceptaron mayoritariamente a la Junta. Esta opción los oponía inevitablemente con Montevideo. Intereses contrapuestos con los urbanos, y un gran descontento con medidas tomadas por el gobierno montevideano explican la decisión adoptada y la aceptación de los riesgos que conllevaba.

El levantamiento de la campaña oriental fue a partir de febrero de 1811. Las pequeñas villas del interior desobedecían a los españoles y se iban uniendo a los grupos revolucionarios.
Había entre ellos grandes propietarios rurales, ocupantes sin título de propiedad, peones, gauchos e indios.

José Artigas, nieto de fundadores de Montevideo, militar al servicio del ejército español y conocedor de la campaña y de su gente, optó por la insurrección contra el imperio y la adhesión a los revolucionarios del mayo porteño. Este hombre tenía en ese momento 47 años de edad, vividos casi todos en el campo, y era reconocido como un caudillo. Su adhesión no era individual, sino que agrupaba en su causa a mucha gente y de muy distinta posición social.
Esta decisión lo colocaba en el centro del movimiento revolucionario de la Banda, partidario del movimiento juntista de mayo y lo oponía a las autoridades españolas acantonadas en Montevideo. El primer enfrentamiento se produce en Las Piedras, el 18 de mayo de 1811 y el ejército artiguista sale vencedor. Esta victoria hacía posible el sitio de la ciudad con el propósito de obligarla a cambiar de posición frente a las autoridades españolas.

Desde el comienzo se produjeron tensiones entre las autoridades porteñas y las tropas artiguistas.
Eran dos concepciones, dos maneras de mirar la revolución: una creía que el poder debía estar centralizado en Buenos Aires; otra, que las distintas regiones debían tener mayor autonomía en las decisiones frente a la vieja capital del virreinato. Los primeros problemas comenzaron durante el sitio, cuando la invasión de tropas portuguesas amenazó a los sitiadores. El gobierno de Buenos Aires tomó las decisiones y el sitio de Montevideo fue levantado.
El desacuerdo con Buenos Aires ayudó a consolidar un sentimiento de unión entre los habitantes de la Banda. Ese sentimiento se manifestó cuando, levantado el sitio, Artigas se retiró hacia el Norte y muchas familias lo siguieron. Eran unos 6000 hombres de su ejército, pero también familias. Se agregaron entonces en la marcha hacia el norte alrededor de 4426 personas. Algunos iban en carretas, otros a caballo o a pie. Unos llevaban hasta 8 carretas para una sola familia y también esclavos para que los sirvieran, otros no llevaban nada. Es claro percibir, cuando se observa el padrón del éxodo, una especie de censo ordenado por el propio Artigas, la diversidad de situaciones económicas y sociales de los que allí estaban. La revolución artiguista tiene allí, en ese momento un apoyo generalizado. Es importante remarcar esta característica porque luego, a partir de 1815 ya no fue igual. Esta retirada fue llamada por sus protagonistas "la Redota" (derrota), y mucho después los historiadores la llamaron "Éxodo del Pueblo Oriental".

Artigas y sus propuestas en el contexto revolucionario

En 1812, a dos años de la caída de las autoridades españolas era necesario proponer una organización definitiva de los territorios que fueron del Virreinato. Las autoridades de Buenos Aires citaron a representantes de todos los pueblos para plantear y discutir la futura constitución.

La convocatoria puso de manifiesto una serie de problemas: Paraguay se negó desde el comienzo a unirse a las nuevas provincias, hasta separarse definitivamente; Montevideo, fiel a España, opuesto a Buenos Aires y nuevamente sitiado, podía sobrevivir mientras recibiera ayuda por el puerto; existían también enemigos externos, si las tropas españolas del Norte conseguían avanzar todo estaba perdido, y los ejércitos portugueses en la frontera eran un peligro permanente.
En ese momento se pusieron de nuevo de manifiesto las dos concepciones acerca del poder en la revolución.
Por un lado las autoridades de Buenos Aires se consideraban herederas del Virreinato y consideraban lógico seguir siendo capital de todos los territorios y centralizar la organización y las decisiones de todas las demás provincias.
Por otro, los delegados de los pueblos de la Banda Oriental reunidos en el Congreso de Tres Cruces, eligieron diputados para ir a la Asamblea e instrucciones expresas acerca de que proponer a la Asamblea Nacional Constituyente. Estas "Instrucciones del Año XIII" resumen las ideas políticas del artiguismo:

Independencia:
Las Provincias Unidas debían declarar la independencia absoluta de España. A pesar del tiempo transcurrido esta declaración expresa todavía no se había hecho.

República:
La organización debía ser republicana. Esto aseguraba a los ciudadanos el ejercicio del poder, descartando la idea más frecuente para la época de coronar un monarca.

Federación:
La relación interna entre las provincias debía ser la de una federación: cada Provincia tendría su gobierno y existiría un gobierno central para las relaciones con otros países y la organización del comercio.

Libertad civil y religiosa:
En el artículo 3º se afirma que se promoverá la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable, idea totalmente revolucionaria en su época.

No era extraño que la idea de una relación más igualitaria entre todas las provincias naciera de la denominada Provincia Oriental. Por su situación geográfica era la única que no dependía de Buenos Aires para la salida y entrada de mercaderías. Aunque Montevideo estuviera en manos españolas, había puertos naturales como Colonia o Maldonado. Las otras provincias se veían obligadas a usar el puerto de Buenos Aires. La propuesta oriental podía hacer peligrar el predominio porteño, ofreciendo al resto de las provincias otros puertos de salida y una dinámica de decisiones totalmente diferente. Los diputados y sus Instrucciones fueron rechazados en Buenos Aires, pero las ideas del Federalismo ya habían empezado a difundirse.

Una a una las provincias rompieron sus relaciones con Buenos Aires y se fueron uniendo en lo que se llamó la Liga de los Pueblos Libres o Liga Federal. El jefe indiscutido de esta Liga era Artigas que trascendía el ámbito de la Provincia Oriental. En 1814 se unieron Entre Ríos, Corrientes y Misiones; en el 15, Santa Fe, Córdoba y la Provincia Oriental.
En el escenario de la Liga Federal, Artigas redacta en setiembre de 1815 lo que se conoce como Reglamento Aduanero para todas las provincias de la Liga Federal. Tenía una clara intención: crear una unión aduanera entre las provincias y proteger su producción de la competencia europea, fundamentalmente inglesa, a través de impuestos diferenciados. Al mismo tiempo favorecía la introducción de productos necesarios e inexistentes en la región como los libros o las medicinas. Nuevamente es fácil percibir como la posición geográfica de la Provincia Oriental y su puerto de Montevideo posibilitaba el comercio de los productos de la región con Europa, sin la autorización o voluntad del gobierno y los comerciantes Buenos Aires.

La situación se había vuelto insostenible entre el gobierno de Buenos Aires y el de Artigas. Sus propuestas eran irreconciliables y la guerra era inevitable entre las provincias de la Liga Federal y la capital. Los jefes de los ejércitos federales, aliados de Artigas, eran caudillos en sus lugares: Estanislao López en Santa Fe, Francisco Ramírez en Entre Ríos, por ejemplo.


Artigas y sus proyectos para la Provincia Oriental


En 1814, las fuerzas sitiadoras porteñas tomaron Montevideo. Derrotadas en Guayabos por los ejércitos orientales a comienzos del 15, dejan Montevideo a las tropas de Artigas. La Provincia Oriental estaba unificada, aunque Montevideo nunca será totalmente artiguista y Artigas nunca más la consideró como lugar de residencia. El caudillo y su gente iban de un lado a otro, y su lugar más permanente era Purificación, a orillas del río Uruguay, cerca de sus aliados en el federalismo. En 1815 el Gobierno Artiguista propone una serie de medidas para la provincia.

Había problemas que se remontaban a la colonia y que habían sido cuidadosamente informados a la corona española por los especialistas enviados, como Azara: campos sin más habitantes que una población errante y sin hábitos de trabajo, indefinición de la propiedad de tierras y ganados, escasez de centros poblados y una riqueza ganadera muy disminuida por la matanza de ganado indiscriminada en busca de carne y sobre todo de cuero.

Después de 4 años de luchas por la independencia la situación había empeorado: destrucción masiva de ganado, por las necesidades de los ejércitos, ruina de los campos e inseguridad. El peligro permanente de una probable invasión portuguesa que aducía derechos sobre estas tierras, agravaba aún más las cosas.

La preocupación de Artigas por la situación de la campaña oriental se manifestó en septiembre de 1815, en un proyecto conocido como Reglamento Provisorio para fomento de la campaña y seguridad de sus hacendados".

Los propósitos eran: aumentar la producción de la campaña por medio del asentamiento y trabajo de los pobladores, impedir la disminución del ganado, y asegurar la tranquilidad que hiciera posible un cambio en la vida rural. Para conseguir estos cambios el Reglamento entre otras disposiciones
ordenaba:

1. - Reparto de tierras. Esas tierras ("suerte de estancia") debían medir una legua y media de frente por dos de fondo. Se otorgaba también con ganado vacuno y caballar. Era obligación para quién recibía la tierra construir un rancho y dos corrales en dos meses a partir del reparto.

2. - Prohibición de arrear ganado a tierras portuguesas y matanza de ganado hembra hasta que el número de cabezas de ganado aumente.

3. - Creación de una policía de campaña con el propósito de conservar el orden y perseguir a los malhechores.


La tierra que se debía repartir era de los propietarios que no se habían unido a la revolución,"los malos europeos y peores americanos” utilizando un criterio político. A su vez podían recibir estas tierras los desposeídos, siguiendo un criterio general de carácter social: "los más infelices serán los más privilegiados". Se puede percibir la preocupación por los sectores más débiles de la sociedad: "los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres". Simultáneamente se priorizaba a los casados sobre los solteros y a las mujeres viudas con hijos.

La idea era clara: fomentar el trabajo estable y aumentar la producción de la campaña. Llama la atención la preocupación por las viudas, no porque fueran pocas en esa época de guerra, sino porque nunca antes habían sido consideradas como grupo, en una sociedad donde predominaba lo masculino.
Al mismo tiempo y previendo las dificultades que podían aparecer, se establecían sanciones, si las personas que habían recibido tierras no cumplían con lo establecido se les quitaría la tierra.

El Reglamento no llegó a producir los resultados esperados. Despertó una gran desconfianza entre los propietarios rurales, muchos de ellos vieron peligrar la propiedad de sus tierras, aún aquellos que hasta ese momento habían seguido la causa artiguista. Algunos repartos se hicieron, pero los hechos posteriores impidieron que se continuara hasta alcanzar lo que se proponía.

José Artigas y el fin del período

Los años siguientes, de 1816 a 1820, fueron difíciles para el artiguismo y concluyeron con su derrota militar definitiva.

Los problemas con Buenos Aires se habían agudizado. El gobierno de esa ciudad veía en los artiguistas y por supuesto al propio Artigas como un peligro que era necesario destruir. Lo acusaban de atacar la unidad de los territorios con sus propuestas de federalismo, pero el gobierno de Buenos Aires no tenía demasiadas posibilidades de terminar con él y con su gente, por los problemas que tenía en distintos frentes. Por un lado la persistencia de la guerra con la resistencia española en el Alto Perú, y por otro la alianza de la Provincia Oriental con las otras provincias de Liga lo hacía imposible.

La liquidación del "problema artiguista" necesitaba ayuda, y se recurre a Portugal. Los portugueses seguían reclamando extender sus territorios hasta el río Uruguay. El gobierno de Buenos Aires les pidió auxilio, y en 1816 comenzó la invasión de alrededor de 16000 soldados, que avanzaron rápidamente en la Provincia Oriental. En enero de 1817 entraron en un Montevideo que los recibió como "pacificadores", mostrando la continuidad de su resistencia a la propuesta artiguista, que el patriciado consideraba peligrosa y desestabilizadora.
Las tropas artiguistas, débilmente armadas y agotadas no pudieron hacer frente al enemigo. La situación se hizo definitivamente desesperada cuando sus antiguos aliados, los caudillos de la Liga Federal, lo abandonan en medio de lo que los historiadores han llamado la "crisis del año 20". Sólo habían quedado a su lado los más pobres: indios y gauchos.

El año 1820 fue el último de la presencia física de Artigas en su Provincia. A los 56 años decide ir hacia Paraguay, tal vez en la esperanza de obtener apoyo para su proyecto federalista. Pero no habría de volver, y moriría en ese exilio treinta años después.


José Artigas y el presente

Hemos recorrido el período artiguista, esos nueve intensos años de revolución, en apretada síntesis. Pero la aparente derrota no era el final del artiguismo.
Retirado Artigas al Paraguay, su recuerdo y el sentido de su lucha quedaron presentes en los más humildes y rebeldes, aquellos que se definieron como los que quieren vivir "sin Roque y sin Rey". En los difíciles años posteriores, en el campo de la cultura letrada, la "leyenda negra" de Artigas pareció prevalecer. Sin embargo, la historia reservaba sorpresas. La Banda Oriental, la Provincia que mantuvo su orgullosa voluntad de autonomía frente al centralismo porteño y a la dominación luso brasileña, emergió pocos años más tarde del retiro de Artigas a la condición de república independiente. Desgajada del contexto nacional al cual se había sentido perteneciente, tensa por la indecisa lucha entre caudillismos contrapuestos, tempranamente polarizada entre la capital cosmopolita y la campaña semibárbara, hubo de construir sus propias raíces simbólicas para devenir nación, y no puramente estado. El Protector volvería, desde el otro lado del destierro y de la muerte física, a dar su imagen como símbolo fundacional. La Patria Vieja se habría de convertir en raíz de la patria por construir, y el General llegaría a ser el Padre Nuestro Artigas.
Hay en este proceso, por cierto, mucho más que la utilización deliberada de una imagen al servicio de la construcción de una nación. Los valores rectores de lo que luego fue llamado "el ideario artiguista" demostraron ser el fundamento sólido para la construcción de un proyecto nacional capaz de integrar las contradicciones tradicionales, y las que agregó el crecimiento migratorio aluvional, y de proveer horizontes para el desarrollo de una sociedad profundamente original y diferenciada en relación con su entorno. El discurso artiguista, suyo y de sus más íntimos asistentes, llegaría a ser la fuente de los grandes lemas que sostienen la identidad uruguaya: "Mi autoridad emana de vosotros, y ella cesa ante vuestra presencia soberana"; "Los más infelices serán los más privilegiados"; "Sean los orientales tan ilustrados como valientes".
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Todavía hoy este pensamiento vive, en la medida en que no hacemos de él objeto de una repetición ritual desposeída de actualidad, sino un desafío: el de descubrir su significado en las concretas condiciones históricas que son nuestras, y de aceptar el compromiso al cual convoca.


Anexo I



Ideario Artiguista
1813-1815


Artigas, al asumir la conducción de la Revolución Oriental, revela una concepción inspirada en las ideas de la Ilustración Española, y deas revoluciones Norteamericanas y Francesa. El pensamiento artiguista tiene sus raíces en dichas ideas, pero adecuadas a la re4alidad del país, a su geografía, a los pueblos que la habitan, con un hondo sentido nacional americano.
De ahí la similitud y el parentesco del pensamiento artiguista con el de la época, pero también sus profundas diferencias.
La secuencia de hechos que conmovieron a los intereses económicos de la Banda Oriental, le dieron la pauta de que era necesaria la revolución.
Hay que destacar su formación militar, que le permitió emplear planes estratégicos en los encuentros contra los españoles y porteños.
Sus conceptos estratégicos y las soluciones no se ciñen a un esquema único, sino que en cada situación particular se adaptan a las circunstancias.
Artigas empleo el principio de la ofensiva, tanto en el plano estratégico como en el táctico.
El tipo de batalla empleado por Artigas , es el que dispone de todas sus fuerzas para atacar al enemigo, de frente, de flancos y retaguardia, fue el que empleo también Napoleón
Emplea la movilidad escurridiza de los indígenas, que se presta para las guerrillas, para la lucha de recursos o para desgastar a un ejercito numeroso.
Artigas se vio obligado a emplear las tácticas de las montoneras, contra los portugueses, ya que no tenía tropas instruidas, además de la inferioridad de sus ejercito.
En el Ayuí, ante al gran campamento, Artigas inició su experiencia como gobernante, debió atender los problemas que creaba el abastecimiento y mantenimiento del orden en la población; ejercitar a los hombres en el manejo de las armas, establecer relaciones con los pueblos vecinos de Entre Rios, Corrientes y Paraguay, procurando convencerlos acerca de que los americanos tenían los mismos problemas y debían unirse para resolverlos en común.
Las Revoluciones Orientales, bajo la dirección de Artigas, luchan por la destrucción del Antiguo Régimen y defienden en grandes lineas las características del nuevo régimen: Independencia, República Democrática, Federalismo.
En 1813, casi la totalidad del territorio nacional estaba en el poder de los revolucionarios, quedaba solamente Montevideo en poder de las autoridades españolas.
En este momento era necesario ocuparse, no solo de los problemas de guerra, sino también del establecimiento del orden interno y la recuperación de la economía tan afectada por la lucha armada.
El primer gobierno oriental tuvo una actividad intensa, procurando el fomento de la ganadería y la agricultura, la reorganización de la administración y el establecimiento en la campaña.
Dentro del ideario Artiguista hay que desatcar:

- Las Instrucciones del año 1813, que representan una síntesis del pensamiento artiguista y constituyen un verdade3ro programa de organización para las Provincias Unidas.
- El Reglamento del año 1815, que busca la intensificación de la producción, establecimiento del orden y la rehabilitación social del hombre de campo.


Las Instrucciones de 1813.


Los diputados provinciales que concurrieron a la Asamblea Constituyente llevaban instrucciones, mediante las cuales sus electores les indicaban como debían actuar en la Asamblea.
Se conocen tres textos de las instrucciones dadas a los diputados:
a) Las del 13 de Abril además de proclamar principios de organización de las Provincias Unidas, dedicaban especial atención a los problemas particulares de la Provincia Oriental.
b) Las del 5 de Abril encaran exclusivamente el problema de la organización de las Provincias Unidas, y lo desarrollan ampliamente.
c) Las instrucciones de Santo Domingo de Soriano, aunque trataban los mismos problemas, lo hacen con menos amplitud.
d) Existe coincidencia en los principios fundamentales de los tres textos, la única contradicción se advierte en el problema religioso.

Las instrucciones del año 13, realizadas en abril, establecen la libertad de culto, y las otras dos no admiten sino la religión católica.
Las instrucciones de 1813 constituyen un programa de organización para la Revolución Rioplatense.

Los Principios Fundamentales son:
Independencia: El movimiento de los orientales pide la independencia absoluta de las colonias, discrepando con la actitud de muchos dirigentes bonaerenses y provinciales, que consideraban prematura esta resolución.

República: Solicitan una declaración de independencia no solo del vinculo con España sino también con la familia de los borbónes; y la implantación de una República.
Entre los principios para organizar una República se destaca el de la separación de poderes, y el proyecto de un ejecutivo unipersonal, elegido en forma rotativa entre los ciudadanos de las distintas provincias.

Federalismo: Para evitar que una provincia prevaleciera sobre otras, se proponía el régimen federal, basado en el reconocimiento de la igualdad entre todas las provincias.
Cada provincia tendría su gobierno propio, pudiendo administrar a su manera los intereses particulares de la provincia, pero además formarían parte de un Estado único, que atendiera los problemas generales del Estado.

Con respecto a los problemas particulares de la Provincia Oriental, se establecía cuales debían ser sus limites, señalando además la necesidad de recuperar los territorios ocupados por los portugueses.
También se pedía la habilitación de los puertos de Maldonado y Colonia, ya que era necesario para fomentar el comercio.

El Reglamento de 1815

Uno de los actos de gobierno de mayor importancia, realizado durante el período artiguista, fue la aprobación del “Reglamento provisorio de la Provincia Oriental para el fomento de la campaña y la seguridad de sus hacendados”, el 10 de septiembre de 1815.

El reglamento explicita el programa de José Artigas para dar solución al problema de la campaña, intensificar la producción, el establecimiento del orden y la rehabilitación social del hombre de campo.
Las características de la campaña oriental en 1815 eran las siguientes:
A. Predominaba la gran propiedad. La propiedad de la tierra estaba en manos de una minoría de grandes propietarios , careciendo la mayor parte de la población rural de la oportunidad de adquirir tierras.
B. Identificación de la propiedad. Era muy difícil establecer donde comenzaba o terminaba una propiedad, y si era particular o de dominio fiscal.
C. Falta de vigilancia : La dificultad de las comunicaciones hacia difícil la vigilancia.
D. Explotación extensiva: Se practicaba una explotación extensiva, defectuosa y antieconómica ganadera, se le otorgaba mayor importancia al cuero que a la carne.
E. Población errante sin hábitos de trabajo: La población rural sin tierra no tenía tampoco posibilidad de trabajo estable porque el tipo de economía que se practicaba no requería mucha mano de obra rural.
F. Inseguridad: En la campaña faltaba toda idea de propiedad, y autoridad o legalidad.

Lo normal era la cacería depredatoria, el robo y el contrabando que realizaban tanto los indios como los portugueses y los gauchos.
Durante la revolución, la situación de la campaña se agravó, a las características nombradas anteriormente, se agregaron:
- matanza indiscriminada de ganado, practicada por los ejércitos.
- Abandono de las tierras por sus propietarios.
- Aumento de las tendencias guerreras de la población gaucha.

Todo esto trajo como consecuencia una crisis de la producción que repercutía en la economía, finanzas, así como en la organización social y política.
Por eso el reglamento contenía la solución esperada por Artigas, para el fomento de la campaña y tranquilidad de sus vecinos.
El reglamento contiene tres aspectos diferenciados, aunque estrechamente vinculados entre sí.
1- La organización administrativa y judicial de la provincia.
2- El plan de distribución de tierras y fomento de la producción.
3- Las medidas de policía de la campaña.

El plan de distribución de tierras establecía que serían repartidas entre los elementos pobres y laboriosos de la campaña: “los negros libres, los zambos, los indios y los criollos pobres”.
La preferencia en los repartos se establecía con un criterio de protección a la familia.
Así, el orden incluía en primer termino a las viudas pobres con hijos, los casados y luego los solteros.
Los americanos tenían preferencia sobre los extranjeros.
El reparto de tierra sería completado con el reparto de ganado para poblarlas.
Los beneficiarios serían al principio solamente usufructuarios, sin derecho a vender o enajenar sus tierras. Al mismo tiempo, como condición para mantener esas tierras se les exigía formar un rancho y dos corrales en el plazo de tres meses.
Para seleccionar las tierras repartidas se utilizaba un criterio político: se le quitaban tierras a los propietarios enemigos de la revolución.
Se establecía que las tierras repartidas eran las de los “emigrados, malos europeos y peores americanos, que hasta la fecha no se hallen indultados”.
Se prohibió la matanza de vacas y la salida de ganado hacia el Portugal.
En otros artículos se disponían medidas para organizar la policía de la campaña, a efectos de perseguir a los vagabundos, malhechores y desertores.