EVOLUCIÓN DE LAS ARTES FIGURATIVAS HASTA EL IMPRESIONISMO

EVOLUCIÓN DE LAS ARTES FIGURATIVAS HASTA EL IMPRESIONISMO


EL MOVIMIENTO ROMÁNTICO.

Con la caída de Napoleón y la consolidación de los regímenes políticos de la Restauración, un movimiento cultural, el Romanticismo, se convierte en bandera de las jóvenes generaciones. El Romanticismo es antes que nada un grito de libertad. Individualismo, conversión de la intimidad en tema, representación subjetiva del paisaje, exaltación del pueblo, son algunos de los principios modulares de la nueva sensibilidad.
No se impuso sin resistencia esta explosión de libertad en el mundo artístico. Los prebostes del arte oficial no podían entender, por ejemplo, a un pintor como Delacroix, que consideraba el arte como una vivienda patética. El artista deja de ser un doméstico del poder y esto favorece su esfuerzo para emanciparse de las directrices académicas.

EL ROMANTICISMO PICTÓRICO FRANCÉS.

Principales características:
  1. Recuperación de la potencia sugestiva del color. Se liberan las formas, los limites excesivamente definidos. Goya se convierte en paradigma técnico.
  2. Resucitan las luces vibrantes.
  3. Las composiciones dinámicas contrastan con las figuras quietas del Neoclasicismo.
  4. En el culto al paisaje los objetos pierden su aspecto convencional para traducir los estados de ánimo.
  5. Los temas de las revoluciones políticas o los desastres que señalan un enfrentamiento fatalista con la naturaleza.

Géricault y Delacroix

  • Théodore Géricault es el símbolo más claro del nuevo estilo. Tras algunas obras en las que va marcando sus diferencias con los modelos oficiales presentó su pintura La Balsa de la Medusa, en la que abandona la calma clásica. Es un cuadro-manifiesto en el que subraya vigorosamente el movimiento como cualidad pictórica.



  • Eugène Delacroix es el centro del movimiento romántico francés. Desde muy joven sus preferencias apuntaban a Rubens y los venecianos. Destaca su obra La barca de Dante. El movimiento y el color dramáticos son sus notas peculiares, compartiendo así el modo de pintar de los paisajistas ingleses. Otras obras suyas son La muerte de Sardanápalo y La Libertad guiando al pueblo, obra de patriótico y emotivo argumento. En su biografía se destaca una etapa de temática oriental y musulmana. Esta especie fue muy frecuentada por los pintores románticos en busca de exotismo. Su paleta evolucionó constantemente. Abandona los colores terrosos y los sustituye por los intensos y puros, para desembocar en una exaltación de los más potentes. Pero el color es para él solamente una forma de subrayar los gestos de arenga y las composiciones exultantes.



TRADICIÓN Y NACIONALISMO EN ALEMANIA.
La pintura romántica alemana es expresión gráfica del pensamiento racionalista, siendo sus más genuinos representantes los llamados Hermanos de San Lucas, quienes practicaron una suerte de vida monástica que aspiraba a la consecución de un arte “neo alemán, religioso y patriótico”. Entre ellos destaco Friederich Overdeck. En realidad el carácter romántico se manifiesta más en ese intento de comunidad tradicional que en sus rasgos estilísticos.

DE LOS PAISAJISTAS INGLESES A LA ESCUELA DE BARBIZON.


Los paisajistas ingleses:
La labor de los paisajistas ingleses exhibe el empirismo inglés, tan cercano a la naturaleza. A diferencia de los románticos franceses no les atraen los temas políticos.
  • John Constable acude a pintar al aire libre y huye del taller, actitud que le hace presentir al Impresionismo. El tratamiento de la luz es su constante preocupación y varias veces explicó el pintor que su preocupación era captar la luz en lo grande y en lo pequeño. Destaca, entre otras, su obra El carro de heno.

  • Joseph Turner llevó todavía más lejos el libre uso y el valor provocativo del color, utilizado de forma exuberante. Tal y como vemos en sus cuadros, en todos ellos atiende de modo especial a los fenómenos atmosféricos. La luz y el color no son realidades visuales, sino visiones imaginarias, que nos distancian de los sentidos para introducirnos en evocaciones oníricas. Lluvia, vapor y velocidad, Tormenta de Nieve :un vapor a la entrada del puerto.


  • William Blake es considerado un efectivo precursor del Surrealismo, siendo su obra un alegato contra el materialismo y el racionalismo. Su mundo interior le permitió captar la abstracción y el simbolismo a pesar de su entorno realista. Dios creador, Piedad.

La Escuela de Barbizon:
  • Camile Corot practica la pintura directamente de la naturaleza. Su pincel es de colores suaves y su experiencia visual esta abierta a una incesante renovación. Estas características le hacen figurar como el primero de la larga serie de paisajistas franceses, que sin ser catalogables como románticos hacen sin embargo de la naturaleza serena su marco pictórico y vital.


  • El jefe indiscutible del grupo es Théodore Rousseau. Dicho colectivo va a protagonizar una etapa necesaria entre el Romanticismo y el Impresionismo. El núcleo de Barbizon se esfuerza por observar la naturaleza pero no con intención de idealizarla, sino con el compromiso de copiarla fielmente. El Bosque de Fontainebleau por la mañana






EL REALISMO PICTÓRICO.
Factores del Realismo:
  1. La definitiva implantación de la burguesía, que para los artistas constituirá una clientela poco propicia a aplaudir los temas íntimos o de evasión.
  2. El positivismo filosófico de Augusto Comte, quien considera como fuentes únicas de conocimiento la observación y la experiencia.
  3. La conciencia en los artista de los terribles problemas sociales de la industrialización.
  4. El desencanto por los fracasos revolucionarios de 1848 es el estímulo inmediato; el arte abandona los temas políticos y se concentra en los temas sociales.
El Realismo se niega a idealizar las imágenes; el hombre es representado en sus tareas normales y el tema de la fatiga se convierte en motivo fecundo de inspiración.

Principales pintores del Realismo:
  • Millet es un pintor firmemente ligado a la tierra, caracterizado por la importancia que da a la figura humana en su relación con el trabajo. Un espíritu de fraternidad humana inspira sus obras, por lo que se aleja del efectismo y la teatralidad de los románticos. Los leñadores y el Ángelus.
  • Daumier aprendió el oficio de litógrafo y practicó con éxito la caricatura política, lo que le costó la cárcel, tema muy tratado por este autor. Es uno de los mayores dibujantes de su generación (Escenas de Don Quijote). Su realismo esta al servicio de la causa republicana y en pugna con el orden establecido. Sus temas evocan el mundo de la marginación y de los gestos reivindicativos. Cultivó también la escultura y el óleo, pero no alcanzó el mismo éxito que sus dibujos y caricaturas.
  • Courbet provocó enormes polémicas con su pintura por los temas elegidos y sus ideas programáticas sobre el arte. Llegó a montar una muestra paralela a la Exposición Universal, destacando entre sus obras allí reunidas su cuadro El taller, que al tiempo de enfurecer a los realistas concitó la admiración del rebelde estudiantado. Su trayectoria artística se confunde con una febril actividad política. Su activismo de revolucionario se remansa al tratar los temas cotidianos de las gentes sencillas, colocados en un primer plano para resaltar su tristeza o su comunicabilidad con el espectador.

LA PINTURA ROMÁNTICA ESPAÑOLA: RETRATOS, COSTUMBRES Y PAISAJES.
  • Aunque Federico Madrazo consiguiera sus mayores éxitos con el retrato, su pertenencia al movimiento romántico queda atestiguada en cuadros de historia como Godofredo de Boullion en el Sinaí. Junto a Madrazo es Antonio Esquivel el mejor continuador de la técnica del retrato. Su estilo no se libera del gusto academicista, sin embargo gusta de frecuentar ambientes y centros literarios románticos. A sus personajes los dotaba de una expresión sentimental muy en consonancia con el talante vital romántico.
  • Eugenio Lucas supo mantener vivo el interés por la temática de los personajes populares, por asuntos cargados de emoción. Leonardo Alenza nos dejó una abundantísima colección de dibujos y grabados destinados a publicaciones periódicas. La coincidencia con Lucas nos pone en la pista de la importancia de este género de la ilustración gráfica, fruto de numerosos artistas anónimos, y tan practicado en esta época en dos direcciones principales: la sátira política y el dibujo costumbrista.

LA PINTURA DE HISTORIA.
En la segunda mitad del siglo XIX cobra importancia el genero histórico. Los lienzos de historia suelen ser de gran tamaño; en muchos casos prevalece la nobleza sobre las calidades artísticas; sin embargo sus características formales suelen estar en consonancia con los aires naturalistas que han revelado a la pintura emocional y subjetiva del Romanticismo.
  • Entre los pintores destacan Antonio Gisbert, autor del célebre Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros, en el que se rinde tributo a la causa liberal, y José Casado del Alisal, autor de una de las obras maestras del género, La rendición de Bailén, que recoge la primera gran derrota de los ejércitos napoleónicos.
  • Eduardo Rosales fue capaz de abrir nuevos caminos plásticos. Se suele señalar su obra El testamento de Isabel la Católica como la más importante pintura histórica de la época. Apunta hacia preferencias impresionistas, de acuerdo con la expresa voluntad del autor de practicar su pintura al aire libre.
  • Contemporáneo de Rosales es Mariano Fortuny. La obra de este pintor esta llena de minuciosidad y efecticismo. Suele citarse La vicaría como la obra cumbre de este autor. Es una tela costumbrista con la que alcanzó enorme fama y disfrutó de una desahogada posición económica. Como pintor de historia nos dejó obras teñidas de exotismo, como La batalla de Wad-Ras y otros cuadros de tema marroquí y que le hacen figurar como hábil acuarelista.
LA ESCULTURA EN EL SIGLO XIX.
La penetración de los ideales del Romanticismo en la escultura es menos intensa y durante las primeras décadas perduran las formas estáticas y de superficie pulida del Neoclasicismo. Sin embargo la poderosa personalidad de Delacroix terminó transmitiendo sus valores a los últimos reductos conservadores. Como fundamento de la nueva sensibilidad ha de considerarse la necesidad de captar el movimiento y de introducir a las masas en acción. Desde el punto de vista formal la escultura romántica huye del modelado liso del neoclasicismo y propende a las superficies ásperas y al gesto grandilocuente. Obra manifiesto del romanticismo escultórico es el gigantesco relieve de Rude denominado La Masellesa.

Carpeaux observa cada detalle de los rostros y los cuerpos. En sus bustos domina el análisis de los rasgos visibles en vez de la construcción subjetiva, de las grandes composiciones de su maestro Rude. Otra figura destacada es Constantin Meunier, cantor del trabajo y del esfuerzo. Su forma de concebir la figura destaca por la tensión miguelangelesca de los miembros y la riqueza de los planos, notas que anticiparon algunos rasgos plásticos de Rodin. Comprometido en un arte de testimonio social comienza a cultivar la pintura, que le permite escenas de mayor entraña social.

LA ESCULTURA ESPAÑOLA DEL SIGLO XIX.
La nomina de escultores españoles a los que podemos calificar de románticos es muy corta, destacando a José Gragera y Ponciano Ponzano.
Los escultores que en el último tercio del XIX son asimilables a al corriente naturalista son más abundantes. Jerónimo Suñol, Ricardo Bellver (El ángel caído) son autores que encarnan esa tendencia naturalista plasmada con notable soltura en los habituales monumentos y retratos. La gran fecundidad de Mariano Benlliure no le hizo perder su alto grado de perfección, que aplicó en retratos y grupos escultóricos tanto de tema notable como popular.
LA ARQUITECTURA EN EL SIGLO XIX


EL SIGLO DE LA INDUSTRIALIZACIÓN.
Características:
Es un siglo contradictorio. A la belleza depurada de las formas clásicas se opone la lógica de la mecánica de los nuevos materiales, es decir, la estética de la forma se opone a la estética de la función.
El siglo XIX es, pues, tiempo de gestación. La nueva sociedad, la nueva cultura industrial, necesitaba una respuesta arquitectónica a sus necesidades. Hay algunas consideraciones que influyen en la variada trama de la arquitectura de este tiempo y conviene considerarlas para una mejor visión de toda ella.
  • El Romanticismo. Es el grito de rebeldía contra el siglo de la Razón y de las Academias.
  • La aventura colonial. La economía europea necesita mercados como consecuencia del desarrollo industrial y esto lanza a las principales potencias a la creación de nuevos mercados. De estas colonias retornará a las metrópolis europeas toda una exótica cultura que será inmediatamente aceptada. Palacios, cafés, monumentos, etc., adquirirán aires indios, árabes e incluso chinos.
  • Las nuevas necesidades. Nacen nuevos medios de comunicación, como el ferrocarril, que exige estaciones, puentes y, en general, grandes obras públicas. Por otra parte la gran riqueza producida requiere la conquista de mercados, con lo que surgen las grandes exposiciones internacionales con sus enormes instalaciones provisionales que exigen un alto desarrollo de la técnica constructiva, principalmente del hierro.
  • Los nuevos materiales.
  1. El hierro colado, sustituyendo a la forja, permite fabricar largas vigas, pero también permite la elaboración de adornos con un coste reducido.
  2. El vidrio cobra igualmente importancia gracias a su desarrollo técnico.
  3. El cemento no hará su aparición hasta finales de siglo, y aunque no influirá apenas sobre la concepción arquitectónica del siglo XIX si anticipará el valor constructivo y estructural que significará la arquitectura del siglo XX.

ARQUITECTURA HISTORICISTA.
De todas las evocaciones hacia un pasado, la que ofrecerá mayor persistencia es la gótica. Esto se explica en un principio porque lo gótico expresa mejor que nada el ideal de oposición del Romanticismo al arte oficial–clasicista.
  • Violett Le–Duc es el mas ferviente propagandista del retorno al gótico. Cierto que su celo entusiasta le llevo a una “limpieza” excesiva quitándole él autentico clima a los conjuntos monumentales, pero también es verdad que resucitó mutilaciones y ruinas que gracias a él hoy admiramos y comprendemos. Partiendo del sistema constructivo gótico proyecta nuevos edificios en los que emplea el hierro como material básico.
  • Para Inglaterra el neogótico servirá, más que nada, para que este país encuentre su identidad apartándose de la secular influencia italiana. El gótico perpendicular es magistralmente interpretado en el Parlamento de Londres, obra de Carlos Barry.

LA PERVIVIENCIA DE ROMA.
Paralelamente a todas las corrientes innovadoras se mantiene una arquitectura que permanece fiel al pasado clásico. Esto era inevitable en los países mediterráneos en los cuales resulta más acusada la pervivencia latina, pero la decoración delatará el ansia de desasirse del rigor neoclásico. Un nuevo barroco inundara fachadas en las que abundan las figuras moldeadas en argamasa y hierros entrelazados en filigranas decorativas. Claro ejemplo es la Ópera de París, de Carlos Garnier.

LA ARQUITECTURA DEL HIERRO.
Los mejores exponentes de la arquitectura del hierro lo ofrecen las Exposiciones Universales. La naturaleza de las mismas exigía pabellones enormes que le dieran a todo ello una unidad de aspecto y una cierta coherencia. Por otra parte, estas Exposiciones eran el exponente orgulloso del país que las organizaba. Por ello los pabellones se construyen con los medios más avanzados. Los tres edificios más significativos son: el Palacio de Cristal de Paxton, la Galería de las Máquinas de Dutert y la Torre de Gustavo Eiffel.
En concurso abierto para la Exposición de Londres de 1851 exigía que los materiales pudieran ser empleados de nuevo y, por ello, pudieran desmontarse. Joseph Paxton gana el concurso y lo resuelve con elementos prefabricados que se montan y desmontan. Igualmente resuelve problemas de construcción ya que la estructura es aprovechada para deslizar sobre ella una plataforma donde se hallan los obreros que van colocando placas de vidrio.
El siguiente y definitivo paso se dará en la Exposición de París de 1889. Principalmente con la Galería de las Máquinas y la Torre Eiffel. La primera sorprende por sus dimensiones y su sistema de elementos prefabricados, que permitió un montaje y desmontaje rapidísimos y altamente económicos.

LA ESCUELA DE CHICAGO.
En Chicago se va a formar en el último tercio del siglo la escuela americana más importante de la arquitectura. De todo el grupo de Chicago la figura más trascendente será la de Louis Sullivan. Una de sus grandes obras son los Almacenes Carson en los que el uso de la ventana apaisada, característica de esta escuela, así como el remarcamiento de las bandas horizontales, le hacen resultar eminentemente alargado, dimensión esta buscada claramente por Sullivan al no poder subrayar el verticalismo en una construcción de solo diez pisos.
La fórmula contraria la había adoptado en otra de sus obras maestras, el Guaranty Building que anuncia en un empuje ascensional los rascacielos del próximo siglo. Sullivan es además un excelente decorador que se ocupa de matizar ciertas partes de sus edificios con una rica ornamentación naturalista de reminiscencias góticas, que le hacen ser un anticipador del Modernismo.
Resumiendo, la Escuela de Chicago tiene especial interés debido a dos razones. La primera es la creación del rascacielos como alternativa funcional, y la segunda, que por vez primera fueron los arquitectos quienes emprendieron la renovación, y no los ingenieros u otros intrusos.

WILLIAM MORRIS Y LOS “ARTS AND CRAFTS”.
Paralelamente al funcionalismo se da en Inglaterra un interesante movimiento que tiene raíces sociales y filosóficas. Nos referimos a la obra de William Morris y sus Arts and Carfts. Morris era seguidor de Ruskin y detestaba el maquinismo. Por eso Morris levanta su voz airada en favor de una vuelta a la artesanía. Morris completa el retorno de la artesanía como una conquista social. En esta línea de pensamiento y de acción, la arquitectura que propugna Morris supone una vuelta a la casa de campo humilde.
EL MODERNISMO.
Nace en la última década del siglo por la insatisfacción del eclecticismo. Las fechas los nombres y las causas serán diferentes en cada país europeo. En Bélgica será Art-Nouveau, en Alemania Jugendstil, en Austria Secesión vienesa, Liberty en Italia y Modernismo en España. Los artistas elaboran sus propios lenguajes expresivos con individualidad, pero tendrán en común el ardiente deseo de crear nuevas formas libres del peso de la Historia. La enorme fuerza creadora que caracteriza el movimiento termina por ocasionar su ruina. Los arquitectos eran, con frecuencia, diseñadores y viceversa. Nunca como con el Modernismo, el diseño de útiles y de objetos en general, se ha integrado tan magníficamente en la propia arquitectura. El sentido de la decoración terminará por ocultar los verdaderos significados de las obras, que no lograrán transmitir más que un decorativismo tan bello como estéril.
  • Víctor Horta es el pionero en Bélgica. Con su Casa para el ingeniero Tassel fija los fundamentos de un nuevo vocabulario y de una nueva sintaxis. La libertad de formas es sorprendente, pero un ojo avisado puede reconocer que todo queda ceñido a un plan calculado. Horta era radicalmente arquitecto, pero era un intuitivo que no llegó a racionalizar el lenguaje.
  • El escocés Mackintosh conjuga armoniosamente amplios planos de tenues colores con formas lineales de singular belleza que se cierran formando nuevas formas subordinadas. La Secesión encabezada por Otto Wagner lleva a la arquitectura hacia una libertad absoluta en la búsqueda de los espacios y en la distribución de los interiores.


  1. ANTONIO GAUDÍ


La fuerza creadora de Gaudí es posible dentro del esquema liberal del Modernismo, pero no participa en la línea modernista europea ni catalana. Gaudí vivirá angustiosamente solo sus anticipaciones técnicas. Su información sobre lo que acontece en Bélgica, Holanda o Francia, es casi nula, por lo que gestará en su soledad interior toda la grandeza de su expresividad.
Sus primeras obras se acogen a un cierto mudejarismo, primero, y a un particular goticismo, después, como en el Colegio Teresiano. Obsesionado por la mecánica constructiva del gótico, utiliza sus principios básicos de empujes y contrarrestos, pero partiendo del análisis de otras curvas.
Simultáneamente se manifiesta en él lo que será una de las constantes de su obra: el amor a la naturaleza. En las formas vivas, vegetales o animales, encontrará las más intimas fuentes de inspiración. En la Casa Batlló las paredes se ondulan para aceptar de modo más natural toda la enorme fantasía que se vuelca sobre ella.
En esta misma calle realizará entre 1905 y 1910 La Pedrera. El edificio resulta de una ornacidad vegetal inaudita. Gaudí rompe la tradicional ortogonalidad de las habitaciones y confiere a estas una sintaxis biológica de pasillos curvos y superficies trapezoidales encajadas como si se tratara de un autentico tejido celular. El exterior se mueve en poderosas ondulaciones soportadas por óseas columnas que se agudizan hacia el cielo.
El Parque Güell es una gran finca situada en los aledaños de Barcelona convertida por Gaudí en una verdadera ciudad–jardín. Para ello dividió el terreno en sesenta parcelas y, aprovechando los desniveles, diseñó una gran cisterna que recogía las aguas pluviales y sobre ella un mercado cubierto por una gran plaza con aspecto de teatro al aire libre y que en realidad era el centro social de la comunidad.
Pero la dimensión de estos cálculos estructurales tendrá su máximo relieve en la obra de La Sagrada Familia. Gaudí se hizo cargo de las obras en 1883 y llegó a vivir en el mismo taller hasta cerca de su muerte en 1926. Lo concibe dentro de un cierto neogoticismo. Desde su edificación dibuja el perfil de Barcelona dándole su especial fisonomía. Las torres de perfil parabólico horadadas para mejor resistir los vientos, son a la vez instrumentos sonoros y símbolos religiosos. Sobre la fachada se desarrollan libremente más de cien especies vegetales y decenas de esculturas perfectamente integradas. El cemento, la piedra, el hierro y los mosaicos cerámicos le dan una riqueza textural inaudita. Más sorprendente es aun el interior. Las columnas se inclinan para recoger los empujes oblicuos de las bóvedas, las columnas se ramifican en la parte superior para distribuir mejor el soporte de los empujes.