Colonización y Descolonización de América


EVALUACIÓN PARCIAL

 
HISTORIA 1º BD
LICEO DE PUNTA DEL ÉSTE
Prof. Martín Delgado
Tema 1:

Analiza un problema del mundo Actual. Identifica el problema en las dimensiones local, nacional o regional y global. Propone una síntesis  de posibles soluciones al problema.
Batería de Preguntas
  1.  Analiza la  siguiente premisa: "El crecimiento económico es una condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo. Relacionalos con ejemplos concretos.
  1. Conceptos de Desarrollo y Subdesarrollo.
  1. Contrastes del Subdesarrollo. Analice las características de los NPI y PMA a través de Ejemplos.
  1. ¿Que es La Globalización?

     Analiza el concepto desde el ámbito económico a partir de las siguientes categorías, comercio global, producción global, finanzas globales.

  1. Impacto de los medios de Comunicación en la Globalización: Analice el impacto de la revolución tecnológica sobre los medios de comunicación y su relación en la uniformización de la cultura de masas.

  1. Mencione cuales son Los objetivos del MERCOSUR i Analiza sus avances y retrocesos. Problemas y Desafíos.


  1. Según R. Reich cuales son los 3 trabajos del futuro, y compare estas categorías, destacando diferencias y similitudes.

  1. Exponga en 30 palabras c/u aprox. un comentario sobre la utilidad de los siguientes indicadores socioeconómicos. IDH – PBI - PNB.

  2.  Derechos del Tabajador: ¿un tema para los arqueologos?
    Analiza cual es la posición de Eduardo Galeano. Respecto a las Multinacionales y a los derechos de los trabajadores.

    10. Que requisitos debe atender Uruguay para transitar del estadio del subdesarrollo al desarrollo.

    Los 4 mundos y la economia del bienestar: Analice las categorías.


i Objetivos del MERCOSUR : la preservación del medio ambiente, el mejoramiento de las comunicaciones, la coordinación de las políticas macroeconómicas y la complementación de los diferentes sectores de sus economías son algunos de los objetivos, pero el objetivo básico del Mercado Común es el de aumentar el grado de eficiencia y competitividad de las economías involucradas ampliando las actuales dimensiones de sus mercados y acelerando su desarrollo económico mediante el aprovechamiento eficaz de los recursos disponibles


¿Qué es la globalización?






La globalización puede definirse de muchas maneras, dependiendo de qué nivel se desee analizar; puede hablarse de la globalización del mundo entero, de un país, de una industria específica, de una empresa, hasta de un modelo económico y político.
A escala mundial, la globalización se refiere a la creciente interdependencia entre los países, tal como se refleja en los crecientes flujos internacionales de bienes, servicios, capitales y conocimientos.



A escala nacional, la globalización se refiere a la magnitud de las relaciones entre la economía de una nación y el resto del planeta.
A pesar del creciente mundo globalizado, no todos los países se han integrado de la misma manera a la economía global. Algunos indicadores clave para medir la integración de la economía de cualquier nación son las exportaciones y las importaciones en términos del porcentaje del PIB, los flujos de inversión extranjera directa y de inversión en los mercados financieros, así como los flujos de pagos por regalías asociadas a la transferencia de tecnología. Aunado a lo anterior, al final del siglo XX, el mundo se ve invadido por nuevas formas de producción y consumo, una preocupación por el deterioro de los recursos naturales, el avance de la pobreza, etc.; sin embargo.



Constantemente se hace referencia a este nuevo fenómeno que ha llegado a convertirse en un paradigma para los países en desarrollo como el nuestro y que les plantea nuevos retos.



La globalización es un proceso económico, político y social que si bien es cierto no es nuevo, ha sido retomado con mayor énfasis en los países en desarrollo como premisa específica para lograr un crecimiento económico y erradicar la pobreza. Pero este fenómeno en ningún momento fue concebido como modelo de desarrollo económico, sino más bien como un marco regulatorio de las relaciones económicas internacionales entre los países industrializados.



En su definición más amplia, el término engloba un proceso de creciente internacionalización o mundialización del capital financiero, industrial y comercial, nuevas relaciones políticas internacionales y el surgimiento de la Empresa Transnacional que a su vez produjo como respuesta a las constantes necesidades de reacomodo del sistema capitalista de producción –nuevos procesos productivos, distributivos y de consumo sin una localización geográfica definida, una expansión y uso intensivo de la tecnología sin precedentes.



Los orígenes del fenómeno se remontan a las dos décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, en las cuales los países industrializados de Norteamérica, Europa y Asia alcanzan tasa de crecimiento del PIB tres veces superiores que en los 130 años precedentes, lo que a su vez provocó una gran expansión en el ámbito mundial de las transacciones comerciales de dichos países.



Con el fin de regular las crecientes relaciones comerciales, los países en cuestión generaron una estrategia económica y política de liberar todas las barreras al libre comercio, implantadas por la Estrategia de Substitución de Importaciones. Producto de ello son las negociaciones del GATT, la creación del FMI y el Banco Mundial , las áreas de libre comercio regionales, etc.



Este proceso se vio acelerado por las diferentes crisis en que se vio inmerso el entorno internacional en los años 1971(crisis del dólar), 1973 y 1979 (crisis del petróleo) y en 1982 (crisis de la deuda) un reflejo de ello es la caída de los porcentajes de los flujos de inversión directa procedente de los países ricos hacia los países en desarrollo.



El surgimiento de esta Nueva Estructura Económica gracias a la Revolución Científico Técnica, trae consigo una reestructuración y cambios en los procesos, que se dan de una forma cuantitativa y cualitativa a la vez.
Los Cambios Tecnológicos suceden:
- - En un primer lugar dado a la invención (ciencia técnica).
- - Luego la innovación donde se produce el “hecho económico”
- - Y por último la difusión que es la relación entre el producto y el proceso.



Como producto de esta explosión de descubrimientos, avances y una reorganización de las estructuras productivas encontramos el surgimiento de una nueva civilización, mas una reestructuración de las instituciones, dado a la acumulación de cambios del orden económico(economía de la información – economía de servicios), político, social e ideológico.



El cambio del uso intensivo de materiales y energía hacia el uso intensivo de la información favorecen en la aparición de nuevos materiales, nuevos productos y dado esto, innovación en los procesos.
El factor clave del antiguo paradigma era el petróleo que se ve sustituido por el Microchip, este provoca una reestructuración en el plano económico dado a un costo relativo bajo, una oferta ilimitada, y el potencial cuantitativo de producción junto con un sistema de innovaciones técnicas y organizativas. Aquí la actividad científica surge como una nueva fuerza productiva.



La información no se agota con su consumo, es intangible, almacenable, no perecedera y se incorpora a otros bienes. Este proceso productivo es integrado y flexible (adaptación a la demanda) y esta dispuesto en redes.



La globalización de la producción se ha conseguido gracias a la inversión en otros países (inversión extranjera directa) realizada por las multinacionales que poseen y gestionan fábricas e instalaciones productivas en varias naciones.



Estas multinacionales constituyen la empresa-tipo de la actual economía mundial. Como producen a escala internacional, venden productos en todo el mundo, e invierten en muchos países, se puede decir que no tienen país de origen, el hecho de que su residencia fiscal esté en un país u otro es un mero formalismo.
Efectos de la globalización
Entre los efectos más importantes del proceso de globalización se encuentran la estandarización de productos y servicios, la reducción de barreras arancelarias y las economías de escala.



La estandarización de productos significa que éstos tienen poca o nula variación entre los distintos países o regiones donde se distribuye.
Sí un producto es necesario modificarlo de manera significativa para introducirlo en otra región, éste ya no es un producto estándar.
La reducción de las barreras arancelarias ha introducido el llamado consumo de productos masivos, permitiendo que muchos en países tengan acceso a éstos.



Las economías a escala pueden hacer a los productos más competitivos con una estrategia de bajos costos, utilizando la capacidad de plantas ociosas, aumentando la producción y distribuyendo los costos fijos entre un mayor número de unidades.



La globalización ha provocado la creación de grandes corporaciones en ciertos sectores industriales. La integración de las empresas es otro de los fenómenos que tienen su origen de la globalización. Se trata de empresas que se desarrollan exitosamente en mercados importantes y cuentan con recursos para invertir en otras empresas mediante un proceso de integración hacia delante (hacia los clientes), o hacia atrás (hacia los proveedores).



La razón para esta integración es la de evitar que las grandes corporaciones se apoderen de los mercados o que éstos sean comprados a costos muy bajos.



Entre las razones para integrarse están, por ejemplo, cuando existe un solo proveedor en el mercado y se desea garantizar la oferta o asegurarse la demanda, desestimular a futuros competidores, elevando las barreras de entrada al mercado o cuando la integración significa trasladarse a otro mercado en una forma ordenada.



En las postrimerías del siglo XX la globalización de la economía mundial, la movilidad las personas y capital, y la penetración mundial de los medios de comunicación se han combinado con el propósito de limitar la libertad de acción de los Estados. La globalización produce una competitividad estructural, una competitividad sistémica.



Estas tendencias han estimulado un vivo debate sobre si el Estado puede retener algo de esa libertad de acción que se asociaba en otros tiempos a la soberanía.



Sea cual sea el efecto de este proceso, el concepto clásico de Estado como entidad en cierto modo cerrada, cuyas transacciones internas son mucho más intensas que sus actividades interestatales, ha pasado a la historia conforme han surgido nuevas formas de colaboración e integración interestatal más flexibles.

Derechos del trabajador, ¿un tema para arqueólogos?


Más de noventa millones de clientes acuden cada semana a las tiendas Wal-Mart. Sus más de novecientos mil empleados tienen prohibida la afiliación a cualquier sindicato. Cuando a alguno se le ocurre la idea, pasa a ser un desempleado más. La exitosa empresa niega sin disimulo uno de los derechos humanos proclamados por las Naciones Unidas: la libertad de asociación. El fundador de Wal-Mart, Sam Walton, recibió en 1992 la medalla de la Libertad, una de las más altas condecoraciones de Estados Unidos.
Uno de cada cuatro adultos norteamericanos y nueve de cada diez niños engullen en McDonald's la comida plástica que los engorda. Los trabajadores de McDonald's son tan desechables como la comida que sirven: los pica la misma máquina. Tampoco ellos tienen el derecho de sindicarse. En Malaisia, donde los sindicatos obreros todavía existen y actúan, las empresas Intel, Motorola, Texas Instruments y Hewlett Packard lograron evitar esa molestia. El Gobierno de Malaisia declaró union free (libre de sindicatos) el sector electrónico. Tampoco tenían ninguna posibilidad de agremiarse las 190 obreras que murieron quemadas en Tailandia, en 1993, en el galpón trancado por fuera donde fabricaban los muñecos de Sesame Street, Bart Simpson y los Muppets.
Bush y Gore coincidieron, durante la campaña electoral del año pasado, en la necesidad de seguir imponiendo en el mundo el modelo norteamericano de relaciones laborales. 'Nuestro estilo de trabajo', como ambos lo llamaron, es el que está marcando el paso de la globalización que avanza con botas de siete leguas y entra hasta en los más remotos rincones del planeta. La tecnología, que ha abolido las distancias, permite ahora que un obrero de Nike en Indonesia tenga que trabajar cien mil años para ganar lo que gana en un año un ejecutivo de Nike en Estados Unidos, y que un obrero de la IBM en Filipinas fabrique computadoras que él no puede comprar.
Es la continuación de la época colonial en una escala jamás conocida. Los pobres del mundo siguen cumpliendo su función tradicional: proporcionan brazos baratos y productos baratos, aunque ahora produzcan muñecos, zapatos deportivos, computadoras o instrumentos de alta tecnología, además de producir, como antes, caucho, arroz, café, azúcar y otras cosas malditas por el mercado mundial.
Desde 1919 se han firmado 183 convenios internacionales que regulan las relaciones de trabajo en el mundo. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), de esos 183 acuerdos, Francia ratificó 115; Noruega, 106; Alemania, 76, y Estados Unidos... 14. El país que encabeza el proceso de globalización sólo obedece sus propias órdenes. Así garantiza suficiente impunidad a sus grandes corporaciones, lanzadas a la cacería de mano de obra barata y a la conquista de territorios que las industrias sucias pueden contaminar a su antojo. Paradójicamente, este país, que no reconoce más ley que la ley del trabajo fuera de la ley, es el que ahora dice que no habrá más remedio que incluir 'cláusulas sociales' y de 'protección ambiental' en los acuerdos de libre comercio. ¿Qué sería de la realidad sin la publicidad que la enmascara?
Esas cláusulas son meros impuestos que el vicio paga a la virtud con cargo al rubro relaciones públicas, pero la sola mención de los derechos obreros pone los pelos de punta a los más fervorosos abogados del salario de hambre, el horario de goma y el despido libre. Desde que Ernesto Zedillo dejó la presidencia de México, pasó a integrar los directorios de la Union Pacific Cor-poration y del consorcio Proc- ter & Gamble, que opera en 140 países. Además, encabeza una comisión de las Naciones Unidas y difunde sus pensamientos en la revista Forbes: en idioma tecnocrático, se indigna contra 'la imposición de estándares laborales homogéneos en los nuevos acuerdos comerciales'. Traducido, eso significa: arrojemos de una buena vez al tacho de la basura toda la legislación internacional que todavía protege a los trabajadores. El presidente jubilado cobra por predicar la esclavitud. Pero el principal director ejecutivo de General Electric lo dice más claro: 'Para competir, hay que exprimir los limones'. Los hechos son los hechos.
Ante las denuncias y las protestas, las empresas se lavan las manos: yo no fui. En la industria posmoderna, el trabajo ya no está concentrado. Así es en todas partes, y no sólo en la actividad privada. Los contratistas fabrican las tres cuartas partes de los autos de Toyota. De cada cinco obreros de Volkswagen en Brasil, sólo uno es empleado de la empresa. De los 81 obreros de Petrobrás muertos en accidentes de trabajo en los últimos tres años, 66 estaban al servicio de contratistas que no cumplen las normas de seguridad. A través de 300 empresas contratistas, China produce la mitad de todas las muñecas Barbie para las niñas del mundo. En China sí hay sindicatos, pero obedecen a un Estado que, en nombre del socialismo, se ocupa de la disciplina de la mano de obra: 'Nosotros combatimos la agitación obrera y la inestabilidad social para asegurar un clima favorable a los inversores', explicó recientemente Bo Xilai, secretario general del Partido Comunista Chino en uno de los mayores puertos del país.
El poder económico está más monopolizado que nunca, pero los países y las personas compiten en lo que pueden: a ver quién ofrece más a cambio de menos, a ver quién trabaja el doble a cambio de la mitad. A la vera del camino están quedando los restos de las conquistas arrancadas por dos siglos de luchas obreras en el mundo. Las plantas maquiladoras de México, Centroamérica y el Caribe, que por algo se llaman sweat shops (talleres del sudor), crecen a un ritmo mucho más acelerado que la industria en su conjunto. Ocho de cada diez nuevos empleos en Argentina están 'en negro', sin ninguna protección legal. Nueve de cada diez nuevos empleos en toda América Latina corresponden al 'sector informal', un eufemismo para decir que los trabajadores están librados a la buena de Dios. La estabilidad laboral y los demás derechos de los trabajadores, ¿serán de aquí a poco un tema para arqueólogos? ¿No más que recuerdos de una especie extinguida?
En el mundo al revés, la libertad oprime: la libertad del dinero exige trabajadores presos de la cárcel del miedo, que es la más cárcel de todas las cárceles. El dios del mercado amenaza y castiga; y bien lo sabe cualquier trabajador, en cualquier lugar. El miedo al desempleo, que sirve a los empleadores para reducir sus costes de mano de obra y multiplicar la productividad, es, hoy por hoy, la fuente de angustia más universal. ¿Quién está a salvo del pánico de ser arrojado a las largas colas de los que buscan trabajo? ¿Quién no teme convertirse en un 'obstáculo interno', para decirlo con las palabras del presidente de la Coca-Cola, que hace año y medio explicó el despido de miles de trabajadores diciendo que 'hemos eliminado los obstáculos internos'? Y en tren de preguntas, la última: ante la globalización del dinero, que divide al mundo en domadores y domados, ¿se podrá internacionalizar la lucha por la dignidad del trabajo? Menudo desafío.

Diversidad del Tercer Mundo




Diversidad del Tercer Mundo

NPI y PMA

Como producto del crecimiento económico acontecido en algunos países en la actualidad el “Tercer Mundo” se encuentra fragmentado, apreciándose claramente la brecha entre dos polos contrapuestos, por un lado los Nuevos Países Industrializados (NPI) y los Países Más Atrasados (PMA). 
 
Los Nuevos Países Industrializados son un grupo reducido de naciones de determinadas regiones del globo, cuya producción industrial se acrecentó notoriamente durante la segunda mitad del pasado siglo. Este grupo esta conformado solamente por seis países: Singapur, Taiwán, Corea del Sur, Hong Kong(los conocidos como “Dragones Asiáticos”), México y Brasil, de los cuales los cuatro con mayor crecimiento son los de Asia Oriental.
Estos países de Asia a mediados del siglo XX eran enumerados entre los países más pobres del mundo, debido a que padecían una carencia de recursos naturales y suelos fértiles y cultivables, una economía inestable debido a que la dependencia del exterior hacía que fueran muy sensibles ante los cambios en el comercio externo.
Hoy en día estos países están ingresando al mundo desarrollado gracias a la combinación de varios factores favorables (tanto internos como externos), como por ejemplo agricultura dinámica que practicaron estos países, la disponibilidad de capital extranjero por encontrarse en la frontera exterior con el creciente bloque comunista (ya que EE.UU. intentaba evitar el denominado “efecto dominó”), y la muy buena intervención del estado en la actividad productiva.
Mientras los Dragones Asiáticos alcanzan los niveles de desarrollo de países como España, Grecia o Portugal, y sus exportaciones constituyen el 9% de las exportaciones mundiales, contrastariamente, alrededor de cincuenta países, mayormente de África (aunque también los hay en América Latina, el Caribe y Oriente Medio), conjuntamente no llegan al 1% de las exportaciones mundiales: éstos son los denominados Países Menos Adelantados.
Aunque tradicionalmente a estos países se los cataloga como pertenecientes al Tercer Mundo, debido a su bajo nivel de desarrollo muchos prefieren darles otra denominación, la de “Cuarto Mundo”. Estos estados son los más pobres del mundo, y poseen bajísima renta per cápita, producción manufacturera e índice de alfabetización, necesitando de la ayuda exterior, la cual muchas veces no es suficiente. A esto se suma las débiles políticas internas y la desfavorable situación mercantil internacional, desencadenando esto que a la mayoría de estos países se le haga imposible mejorar su situación económica y social.

Indicadores Socio-económicos

Para poder establecer y comparar los niveles de desarrollo socio-económico de los países, se hace necesario tomar como referencia algunos aspectos como la población, el mercado interno y externo, la producción manufacturera, entre muchos otros, de las naciones, que funcionan como indicadores de la situación de esos estados.
Algunos de los principales indicadores utilizados son:
  • Índice de Desarrollo Humano (IDH), en el que intervienen tres factores: vida larga y saludable (medida según la esperanza de vida al nacer); educación (medida por la tasa de alfabetización de adultos y la tasa bruta combinada de matriculación en educación primaria, secundaria y superior, así como los años de duración de la educación obligatoria); y el nivel de vida digno (medido por el PIB per cápita PPA en dólares).
  • PNB, que se define como el valor de todos los bienes y servicios producidos, únicamente, por los nacionales de un país durante un tiempo determinado, generalmente un año. Se excluye a los extranjeros trabajando en el país y se incluye a los nacionales trabajando en el extranjero.
  • PBI, que es el valor monetario total de la producción corriente de bienes y servicios de un país durante un período (normalmente es un trimestre o un año).
  • Tasa de desempleo o de paro, que representa el número de desempleados en un país. Se obtiene como el cociente entre el número de desempleados sobre el total de población activa.
  • Tasa media anual de inflación, que se define como la tasa de variación en términos porcentuales del nivel de precios de bienes y servicios (el nivel de inflación).

Posibles preguntas para el Parcial


    1º B D. EVALUACIÓN ESCRITA

    De la siguiente batería de interrogantes, los estudiantes deberán realizar 6. Cada pregunta será evaluada sobre 12 puntos. Al evaluar se tendrá en cuenta la coherencia analítica y la cohesión de los contenidos conceptuales. Se descontarán 1 punto por cada 20 faltas de ortografía y gramática.La experctativa es que cada respuesta conceptual se realice con argumentos que superen las 40 palabras.


  1. ¿Historia es una ciencia o una disciplina? Determine la aplicación del metodo cintifico para la construccón de los conceptos históricos.
  2. Analice la política de Bloques Internacionales de posguerra. Cite ejemplos.
  3. Concepto de Guerra Fría y principales características del Conflicto.
  4. Menciona los conflictos localizados durante la Guerra Fría y relacionalos con las fases del Conflicto.
  5. Desarrolla un analisis de un conflicto localizado en el marco de la guerra fría.
  6. Define el concepto de Hegemonia y la configuración de la Política de Bloques Internacionales a través de los sistemas de Alianza.
  7. Realiza una cronología con 10 acontecimientos estudiados en el Desarrollo del Curso para el periodo 1945-1991.
  8. Define el significado de las siguientes siglas correspondientes a las Organizaciones Internacionales: UNESCO – UNICEF – OPEP- PNUD – FAO – OTAN – OEA – ONU – FMI – UE – OMS – BM.

El Plan Marshall


Discurso de George Marshall Universidad de Harvard6 de Junio de 1947



No necesito decirles, señores, que la situación mundial es muy seria (...). Al considerar lo que se precisa para la rehabilitación de Europa, la pérdida física de vida, la destrucción visible de ciudades, factorías, minas y ferrocarriles, fueron correctamente estimadas, pero se ha hecho obvio en los últimos meses que esta destrucción visible era probablemente menos seria que la dislocación de toda la fábrica de la economía europea (...).
La verdad de la cuestión es que las necesidades de Europa para los próximos tres o cuatro años en alimentos y otros productos esenciales procedentes del exterior, principalmente de América, son tan superiores a su presente capacidad de pago, que tienen que recibir una ayuda adicional sustancial o enfrentarse con un deterioro económico, social y político de un carácter muy grave.
El remedio consiste en romper el círculo vicioso y restaurar la confianza de la gente europea en el futuro económico de sus propios países y de Europa como un todo. El fabricante y el granjero a lo largo y ancho de amplias áreas tiene que tener capacidad y voluntad de cambiar sus productos por monedas cuyo valor continuo no esté constantemente en cuestión.
Dejando a un lado el efecto desmoralizador sobre el ancho mundo y las posibilidades de desórdenes resultantes de la desesperación de la gente afectada, las consecuencias para la economía de los Estados Unidos parecen evidentes a todos. Es lógico que los Estados Unidos hagan cuanto esté en su poder para ayudar a volver a una salud económica normal en el mundo, sin la cual no cabe estabilidad política ni paz segura. Nuestra política no va dirigida contra ningún país, ni ninguna doctrina, sino contra el hambre, la pobreza, la desesperación y el caos. Su objetivo debe ser la vuelta a la vida de una economía operante en el mundo, de forma que permita la aparición de condiciones políticas y sociales en las que puedan existir instituciones libres. Tal ayuda, a mi modo de ver, no debe llevarse a cabo en pedazos a medida que se desarrollen las crisis. Cualquier ayuda que este Gobierno pueda prestar en el futuro debe procurar una cura antes que un simple paliativo.
Cualquier gobierno que esté dispuesto a ayudar en la tarea de la recuperación, encontrará, estoy seguro de ello, plena cooperación por parte del Gobierno de los Estados Unidos. Cualquier gobierno que maniobre para bloquear la recuperación de otros países no puede esperar apoyo de nosotros. Más aún, los gobiernos, partidos políticos o grupos que traten de perpetuar la miseria humana al objeto de aprovecharse de ella políticamente o de otra manera, encontrarán la oposición de los Estados Unidos.
Es ya evidente que, antes de que el Gobierno de los Estados Unidos pueda ir mucho más lejos en sus esfuerzos para aliviar la situación y ayudar a situar al mundo entero en su camino hacia la reconstrucción, tiene que haber algún acuerdo entre los países de Europa en cuanto a lo que requiere la situación y a la parte que estos países mismos tomarán en orden a dar el adecuado efecto a cualquier acción que pueda ser emprendida por este Gobierno. No resultaría ni conveniente ni eficaz para este Gobierno intentar montar unilateralmente un programa encaminado a poner a Europa de pie económicamente. Este es el asunto de los europeos. La iniciativa, pienso yo, tiene que venir de Europa. El papel de este país debe consistir en una ayuda amistosa en la elaboración de un programa europeo y un ulterior apoyo a dicho programa en la medida en que pueda ser práctico para nosotros hacerlo. El programa debería ser un programa combinado, aceptado por un buen número de naciones europeas, si no por todas. Parte esencial de cualquier acción afortunada por parte de los Estados Unidos es que el pueblo de América comprenda, por su parte. el carácter del problema y los re medios a aplicar. La pasión política y los prejuicios no deben intervenir. Con previsión, y con la voluntad de nuestro pueblo de enfrentarse con la ingente responsabilidad que la historia ha puesto claramente sobre nuestro país, las dificultades que he subrayado pueden ser superadas, y lo serán.

Estados Unidos y Europa desde 1945 a nuestros días

Texto publicado en Iniciativa Socialista número 74, invierno 2004-2005. La versión original en inglés puede ser consultada en http://fbc.binghamton.edu/137en.htm. La versión en castellano es traducción de IS, autorizada y corregida por el autor. El copyright pertenece a Immanuel Wallerstein. Se permite la distribución por correo electrónico y su colocación en sitios no comerciales de Internet en la medida que se mantenga la integridad del texto y se conserve la nota original respecto al copyright. Para traducir el texto a otros idiomas, publicarlos en papel, utilizarlos de forma comercial, etc., es preciso entrar en contacto con el autor en iwaller@binghamton.edu; fax: 1-607-777-4315.





Desde 1945, uno de los objetivos principales de la política exterior estadounidense fue mantener a Europa como una pieza subordinada y altamente integrada de sus recursos estratégicos geopolíticos. Tras la Segunda Guerra Mundial esto fue fácil de conseguir, ya que Europa, a causa de los efectos de la conflagración, se encontraba económicamente exhausta y la mayoría de sus poblaciones y especialmente de sus élites políticas y económicas temían a las fuerzas comunistas, tanto por el poder militar soviético como por la fuerza popular de los partidos comunistas en Europa occidental.

El programa estadunidense tomó forma en el Plan Marshall de ayuda económica para la recuperación europea, y en la creación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
En este contexto se iniciaron los movimientos dirigidos a la creación de instituciones europeas, inicialmente limitados a seis países: Francia, Alemania occidental, Italia y los tres países del Benelux. También hubo tempranos esfuerzos para crear estructuras militares europeas, pero no tuvieron éxito.
El movimiento así encaminado contó con un fuerte respaldo de los partidos democratacristianos europeos, pero también de los partidos socialdemócratas. Por su parte, los partidos comunistas de estos países se opusieron frontalmente, pues consideraban que estas estructuras formaban parte de la guerra fría.

Desde el punto de vista de Estados Unidos, las estructuras europeas parecían entonces ser algo deseable, ya que fortalecerían las economías, haciendo de ellas mejores clientes para las inversiones y exportaciones estadounidenses, y podrían disipar los temores de Francia ante un posible resurgimiento militar de Alemania y la integración de este país en la OTAN.
En los años sesenta del pasado siglo comenzaron a modificarse, desde el punto de vista estadounidense, dos de los elementos de esta ecuación.
En primer lugar, Europa occidental se estaba haciendo demasiado fuerte. Emergía como fuerza económica que podía tratar de tú a tú a Estados Unidos y, por tanto, era un importante competidor potencial en el marco de la economía-mundo.
En segundo lugar, Charles de Gaulle asumía de nuevo el poder en Francia. Y De Gaulle aspiraba a estructuras europeas que fueran políticamente autónomas, es decir, que no fueran segmentos subordinados de los recursos estratégicos geopolíticos de Estados Unidos.
Llegados a ese punto, el entusiasmo estadounidense por la unidad europea comenzó a enfriarse, aunque resultaba políticamente imposible expresarlo abiertamente. Además, hubo otros cambios en la situación. Los partidos comunistas de Europa occidental se debilitaron electoralmente y sus políticas comenzaron a girar hacia lo que entonces se llamó “eurocomunismo”. Una de las consecuencias de este giro fue un cambio de la posición de estos partidos hacia las estructuras europeas, a las que comenzaron a prestar un tímido apoyo o, al menos, tolerar.
En este mismo periodo, Estados Unidos perdía la guerra en Vietnam, lo que afectó considerablemente a su posición geopolítica. Este revés político-militar, combinado con la emergencia de Europa occidental y Japón como importantes competidores económicos, dio como resultado el fin de la indiscutible hegemonía estadounidense en el sistema-mundo y el inicio de un lento declive.

Estados Unidos tuvo que introducir modificaciones en su política exterior, pues ésta ya no podía reducirse a la simple y patente dominación del periodo anterior. De hecho, este reajuste comenzó con Nixon, incluyendo el proceso de “détente” con la URSS y, más importante aún, su viaje a Beijing y la transformación de las relaciones entre EEUU y China. Nixon dio comienzo a la política que yo denomino “multilateralismo débil”, política que sería seguida por todos los sucesivos presidentes desde Nixon a Clinton, incluyendo a Reagan y George H. W. Bush.
En lo que a Europa se refiere, la principal preocupación de la política exterior estadounidense era cómo frenar lo que parecía ser una creciente tendencia hacia la autonomía política europea. Para lograrlo, EEUU ofreció a Europa un “partenariado” geopolítico (es decir, cierto grado de consulta política) en dos frentes: la guerra fría con la URSS y las luchas político-económicas del Norte contra el Sur. Se suponía que esto se implementaría por medio de multitud de instituciones, como la Comisión Trilateral, los encuentros del G-7 y el Foro Económico Mundial de Davos, entre otras. El programa relativo a la guerra fría condujo a los acuerdos de Helsinki. El programa Norte-Sur dio como resultado un impulso contra la proliferación nuclear, el Consenso de Washington (en favor del neoliberalismo y contra el desarrollismo) y la construcción de la Organización Mundial de Comercio.
Se podría decir que, en los años setenta y ochenta, este ajuste en la política exterior estadounidense fue parcialmente exitoso. Aunque la autonomía política de Europa crecía, y puede recordarse al respecto la Ostpolitik alemana y el gaseoducto que unió la URSS con Europa occidental, en líneas generales Europa no se alejó geopolíticamente demasiado de Estados Unidos. En particular, los intentos para crear un ejército europeo fueron eficazmente bloqueados por la persistente oposición estadounidense. En la práctica, aunque no de forma explícita, Estados Unidos asumió una postura hostil hacia la unidad europea.
La política estadounidense dio la impresión de tener aún más éxito en el frente Norte-Sur. Casi todos los países del Tercer Mundo se alinearon con las políticas de ajuste estructural del Fondo Monetario Internacional, e incluso los países socialistas de Europa central y oriental se movieron en esa dirección. La desilusión popular con los movimientos de liberación nacional en el poder y con los regímenes comunistas del bloque socialista amortiguó la acción militante y generó un morboso pesimismo entre la izquierda mundial. Y, por supuesto, el “triunfo” final fue el colapso de la URSS.
Pero este “triunfo” no sirvió de nada a los intereses de la política exterior estadounidense, al menos en lo que se refiere a Europa occidental, ya que desapareció el principal argumento para que Europa acatase su subordinación geopolítica al “liderazgo” estadounidense en todo el mundo.
Sadam Husein aprovechó el momento para desafiar abiertamente a EEUU, algo que no habría sido capaz de hacer en los tiempos de la Guerra Fría. La Guerra del Golfo terminó muy pronto con una tregua tras la retirada iraquí de Kuwait, pero eso se fue haciendo cada vez más inaceptable para EEUU según avanzaba la década. No obstante, Clinton mantuvo el “multilateralismo débil” de Nixon en los Balcanes, Oriente Medio y Asia oriental, y los europeos occidentales mantuvieron una actitud que evitaba cualquier abierta ruptura con EEUU sobre asuntos realmente importantes.
Sin embargo, para asegurar que Europa occidental se mantuviera en la línea deseada, EEUU presionó con fuerza para lograr la incorporación de los estados ex-comunistas de Europa central y oriental a las instituciones europeas y a la OTAN, pensando que tales Estados desearían mantener y reforzar sus vínculos con EEUU, lo que contrapesaría los emergentes sentimientos autonomistas en Europa occidental.

Y entonces llegaron George W. Bush y los halcones. Para ellos, la política exterior practicada desde Nixon hasta Clinton era increíblemente débil y contribuía decisivamente al persistente declive del poder estadounidense en el mundo. Desdeñaban, muy particularmente, cualquier dependencia respecto a las estructuras de la ONU y tenían un especial deseo en poner un muro de contención ante las aspiraciones europeas a la autonomía política. Desde su punto de vista, la vía para lograrlo era hacer valer unilateral y militarmente el poder estadounidense, de forma ostentosa y enérgica.
De forma explícita, el primer objetivo elegido era Irak, algo que había sido ya anunciado durante los años noventa. Había tres razones para ello:
- La guerra del Golfo había sido “humillante” para Estados Unidos porque Sadam Husein sobrevivió;
- Irak podría ser un excelente asentamiento para bases militares permanentes en Oriente Medio;
- Irak era un objetivo militar fácil, precisamente porque no contaba con armas de destrucción masiva.
La teoría de los halcones era que la invasión de Irak demostraría la imbatible superioridad militar de EEUU y tendría tres consecuencias:
- intimidaría a los europeos occidentales, y en segundo lugar a los asiáticos orientales, y pondría fin a toda aspiración de autonomía política.
- intimidaría a los aspirantes a convertirse en potencias nucleares y los induciría a abandonar toda pretensión de obtener tales armas.
- intimidaría a todos los Estados de Oriente Medio y los induciría tanto a renunciar a cualquier aspiración de autoafirmación geopolítica como a aceptar, haciéndolos acceder a un acuerdo entre Israel y Palestina en términos aceptables para Israel y Estados Unidos.

Esta política ha sido un completo fracaso. Irak, supuesto fácil objetivo, ha resultado no ser tan fácil. En este momento, la ocupación estadounidense se enfrenta con una resistencia y una creciente sublevación que, como mínimo, podría dar lugar a un gobierno que no sea muy del gusto de EEUU, y que, como máximo, podría culminar en la retirada total de las fuerzas estadounidenses, como ocurrió en Vietnam.

El intento de dividir Europa en dos campos - la “vieja Europa” y la “nueva Europa”- tuvo éxitos momentáneos, pero con las elecciones españolas se ha producido un cambio rotundo en la dirección de la corriente. Europa está a punto de establecer, por primera vez desde 1945, su autonomía geopolítica.

La proliferación nuclear no ha sido frenada; en todo caso, estaría acelerándose. Los Estados del Oriente Medio no se acercan a EEUU, sino que se distancian, con la excepción de Libia, e incluso en este caso se trata de una política que tal vez no durará demasiado tiempo. Y el conflicto Israel-Palestina se encuentra en una vía muerta y puede mantenerse en ella hasta que explote de forma incontenible.
Ha fracasado la chulería unilateralista de los halcones, y el respaldo a su política disminuyó notablemente en Estados Unidos, incluso entre los republicanos conservadores. Sin embargo, ¿cuál es la alternativa? Los Republicanos moderados o los Demócratas centristas, dirigidos por John F. Kerry, ofrecen el retorno al “multilateralismo débil” de los años Nixon-Clinton. La pregunta es: ¿puede éste funcionar ahora? Es muy dudoso.
Es muy probable que durante la próxima década la sirena del armamento nuclear atraiga a una docena de Estados, por lo menos, y que pasemos de ocho a 25 potencias nucleares en el próximo cuarto de siglo, lo que restringiría el poder militar estadounidense. No parece probable que las realidades de Oriente Medio se muevan en una dirección que pueda gustar a Estados Unidos. Y eso resulta particularmente cierto respecto al conflicto Israel-Palestina.

¿Y Europa? Europa es el gran interrogante de la geopolítica mundial en este momento. Hasta los más “atlantistas” entre los europeos se muestran cautelosos frente al gobierno estadounidense, incluso ante unos Estados Unidos “multilateralistas”. Pero Europa todavía comparte intereses con Estados Unidos en la lucha Norte-Sur.
La adopción de una seria Constitución europea es algo que aún está puesto en duda, sobre todo porque el voto negativo de un solo país en algún referéndum puede anular cualquier acuerdo. La izquierda europea, en particular, aún no está totalmente recuperada de las dudas que en torno a la unidad europea mantuvo en los años posteriores a 1945, y por tanto no está preparada para comprometerse con todas sus fuerzas y sin reticencias en la construcción europea. Esto es particularmente cierto en los países nórdicos y en Francia, pero hay similares reticencias en casi todos los países.
Una Europa fuerte y autónoma es un primer y esencial elemento para la construcción de un mundo multipolar. Una Europa autónoma que estuviera dispuesta a trabajar en favor de una restructuración fundamental de la economía-mundo, siguiendo vías que pudiesen comenzar a superar la persistente polarización Norte-Sur, constituiría un cambio aún mayor en la escena mundial. Ambas situaciones son muy posibles. Pero ni la una ni la otra están aseguradas.

Ejercicio

Lee el Documento.
Responde a las siguientes preguntas.

Según Immanuel Wallerstein ¿Cuales fueron los objetivos de EE UU en materia de Política Exterior respecto a Europa?

Analiza y explica  a que se refiere Wallerstein con la categoria de análisis "multilateralismo debil".

Analiza la política exterior de George Bush y los Halcones ¿Tuvo resultados positivos para EEUU?


Vocabulario:

Plan Marshall:

G7

OMC

FMI

Tercer Mundo



Bibliografía recomendada:
http://www.manuelugarte.org/modulos/teoria_sistemica/analisis_de_sistemas_wallerstein.pdf


Abordajes de la Historia

 Introducción.


- El conocimiento histórico ha ido evolucionando con el hombre.

- Actualmente puede agruparse en niveles: crítica documental, interpretación, análisis de hechos, síntesis generales...

- La concepción del acontecer histórico ha variado a lo largo de la Historia.

- El historiador ha pasado de narrador a considerar al hombre como único creador de historia.

. El conocimiento histórico.

- No es fácil responder a la pregunta ¿qué es historia?
- Etimológicamente viene de griego “historien” que significa curiosear.

- En español tiene dos conceptos: la plenitud del suceder de hechos pasados y el conocimiento de ése mismo suceder.

- En alemán existen dos palabras “historie” que expresa la realidad histórica y “Geschichte” la ciencia histórica.

Algunas definiciones...

- Estudio de las diversas creaciones de los hombres (FEBRVE).

- Proceso de la investigación en el pasado del hombre en sociedad. (CARR).

- Es la forma en que una cultura se rinde cuentas de su pasado (HUIZINGA).

- Es una ciencia que necesita resolver tres problemas: investigación, reconstrucción y exposición.

- Las objeciones a su carácter científico han sido dos: inexistencia de leyes y subjetividad de las conclusiones.

- Es una ciencia, pero su labor no termina en la recopilación de datos, sino que debe realizar una exposición de las conclusiones extraídas de los datos.








Tiempo histórico y categorías temporales.
- Para la comprensión de la Historia hace falta la periodización.


- Para unos historiadores las categorías temporales son un mero valor instrumental, para otros implican un juicio de valor.

- La periodización ayuda a analizar una civilización en sus elementos cosntitutivos.


    La cronología histórica.

- Desde muy antiguo se ha sentido la necesidad de fechar hechos importantes.

- Era de las Olimpiadas. Comenzó el 23 antes de Roma, según Varrón.

- Era de la Fundación de Roma,no muy precisa; entre 751-754 a.C.

- Era Crisitiana. Cálculos de Dionisio el Exiguo. Problemas en su fijación porque se colocó en la fecha de la muerte de Herodes (750 de la Fundación de Roma).

- Confusión en la edad media sobre el comienzo del año cristiano.

- En gran parte de Europa se utilizó durante largo tiempo el 25 de Diciembre.




   División de la Historia según Boecio. (1644)


- Antiquitas ecclesiae. Hasta el siglo VI.

- Intermedia aetas. Hasta la querella luterana.(1517).

- Nova o recens aetas. Hasta la época del autor.


División del tiempo según Keller

- Historia Antiqua. Hasta la época de Constantino el Grande.

- Historia Medii aevi. Hasta la toma de Constantinopla. (1453).

- Historia nova. Hasta la época del autor.


    Actual división.

- Prehistoria. Anterior a la aparición de fuentes escritas.

- Antigua. Desde la escritura a la caída del Imperio Romano.

- Media. Hasta 1453.

- Moderna. Hasta la Revolución Francesa.

- Contemporánea. Hasta nuestros días.




Escuela de Annales y materialismo histórico. Oposición a la tradicional división cronológica.

- Tienen una visión totalizadora derivada de la ampliación de métodos y del análisis de temas marginales.


- Fernand Braudel (representante de Annales) propone un nuevo esquema basándose en su concepción rítmica del suceder histórico.

- El materialismo histórico, de filosofía marxista, aplica un esquema basado en los modos de producción. Sistema esclavista, feudal y capitalista.

- El estudio tradicional de la historia se halla teñido de un amplio euro-centrismo.

- Se creía realizar una historia universal cuando en realidad era europea.