La globalización puede definirse de muchas maneras, dependiendo
de qué nivel se desee analizar; puede hablarse de la globalización
del mundo entero, de un país, de una industria específica, de una
empresa, hasta de un modelo económico y político.
A
escala mundial, la globalización se refiere a la
creciente interdependencia entre los países, tal como se refleja en
los crecientes flujos internacionales de bienes, servicios, capitales
y conocimientos.
A
escala nacional, la globalización se refiere a la
magnitud de las relaciones entre la economía de una nación y el
resto del planeta.
A pesar del creciente mundo globalizado, no todos los países se
han integrado de la misma manera a la economía global.
Algunos
indicadores clave para medir la integración de la economía de
cualquier nación son las exportaciones y las importaciones en
términos del porcentaje del PIB, los flujos de inversión extranjera
directa y de inversión en los mercados financieros, así como los
flujos de pagos por regalías asociadas a la transferencia de
tecnología. Aunado a lo anterior, al final del siglo XX, el
mundo se ve invadido por nuevas formas de producción y consumo, una
preocupación por el deterioro de los recursos naturales, el avance
de la pobreza, etc.; sin embargo.
Constantemente se hace referencia a este nuevo fenómeno que ha
llegado a convertirse en un paradigma para los países en desarrollo
como el nuestro y que les plantea nuevos retos.
La globalización es un
proceso
económico, político y social que si bien es cierto no es nuevo, ha
sido retomado con mayor énfasis en los países en desarrollo como
premisa específica para lograr un crecimiento económico y erradicar
la pobreza. Pero este fenómeno en ningún momento fue
concebido como modelo de desarrollo económico, sino más bien como
un
marco regulatorio de las relaciones económicas
internacionales entre los países industrializados.
En su definición más amplia, el término
engloba un proceso de
creciente internacionalización o
mundialización del capital financiero, industrial y comercial,
nuevas relaciones políticas internacionales y el surgimiento de la
Empresa Transnacional que a su vez produjo como respuesta a las
constantes necesidades de reacomodo del sistema capitalista de
producción –
nuevos procesos productivos, distributivos y de
consumo sin una localización geográfica definida, una expansión y
uso intensivo de la tecnología sin precedentes.
Los orígenes del fenómeno se remontan a las dos décadas
posteriores a la Segunda Guerra Mundial, en las cuales los países
industrializados de Norteamérica, Europa y Asia alcanzan tasa de
crecimiento del PIB tres veces superiores que en los 130 años
precedentes, lo que
a su vez provocó una gran expansión en el
ámbito mundial de las transacciones comerciales de dichos países.
Con el fin de regular las crecientes relaciones comerciales, los
países en cuestión generaron una estrategia económica y política
de liberar todas las barreras al libre comercio, implantadas por la
Estrategia de Substitución de Importaciones. Producto de ello son
las negociaciones del GATT, la creación del FMI y el Banco Mundial ,
las áreas de libre comercio regionales, etc.
Este proceso se vio acelerado por las diferentes crisis en que se
vio inmerso el entorno internacional en los años 1971(crisis del
dólar), 1973 y 1979 (crisis del petróleo) y en 1982 (crisis de la
deuda) un reflejo de ello es la caída de los porcentajes de los
flujos de inversión directa procedente de los países ricos hacia
los países en desarrollo.
El surgimiento de esta
Nueva Estructura Económica gracias
a la
Revolución Científico Técnica, trae consigo una
reestructuración y cambios en los procesos, que se dan de una forma
cuantitativa y cualitativa a la vez.
Los Cambios Tecnológicos suceden:
- - En un primer lugar dado a la invención
(ciencia técnica).
- - Luego la innovación donde se produce el
“hecho económico”
- - Y por último la difusión que es la relación
entre el producto y el proceso.
Como producto de esta explosión de descubrimientos, avances y una
reorganización de las estructuras productivas encontramos el
surgimiento de una
nueva civilización, mas una reestructuración
de las instituciones, dado a la acumulación de cambios del orden
económico(economía de la información – economía de servicios),
político, social e ideológico.
El cambio del uso intensivo de materiales y energía hacia el
uso intensivo de la información favorecen en la aparición de nuevos
materiales, nuevos productos y dado esto, innovación en los
procesos.
El
factor clave del antiguo paradigma era el petróleo que
se ve sustituido por el Microchip, este provoca una
reestructuración en el plano económico dado a un costo relativo
bajo, una oferta ilimitada, y el potencial cuantitativo de producción
junto con un sistema de innovaciones técnicas y organizativas. Aquí
la actividad científica surge como una nueva fuerza productiva.
La información no se agota con su consumo, es intangible,
almacenable, no perecedera y se incorpora a otros bienes. Este
proceso productivo es integrado y flexible (adaptación a la demanda)
y esta dispuesto en redes.
La globalización de la producción se ha conseguido
gracias a la inversión en otros países (inversión extranjera
directa) realizada por las multinacionales que poseen y gestionan
fábricas e instalaciones productivas en varias naciones.
Estas
multinacionales constituyen la
empresa-tipo de la
actual economía mundial. Como producen a escala internacional,
venden productos en todo el mundo, e invierten en muchos países, se
puede decir que no tienen país de origen, el hecho de que su
residencia fiscal esté en un país u otro es un mero formalismo.
Efectos de la globalización
Entre los efectos más importantes del proceso de globalización
se encuentran la estandarización de productos y servicios, la
reducción de barreras arancelarias y las economías de escala.
La
estandarización de productos significa que éstos
tienen poca o nula variación entre los distintos países o regiones
donde se distribuye.
Sí un producto es necesario modificarlo de manera significativa
para introducirlo en otra región, éste ya no es un producto
estándar.
La
reducción de las barreras arancelarias ha introducido
el llamado consumo de productos masivos, permitiendo que muchos en
países tengan acceso a éstos.
Las
economías a escala pueden hacer a los productos más
competitivos con una estrategia de bajos costos, utilizando la
capacidad de plantas ociosas, aumentando la producción y
distribuyendo los costos fijos entre un mayor número de unidades.
La globalización ha provocado la
creación de grandes
corporaciones en ciertos sectores industriales. La integración
de las empresas es otro de los fenómenos que tienen su origen de la
globalización. Se trata de
empresas que se desarrollan
exitosamente en mercados importantes
y cuentan con recursos para invertir en otras empresas
mediante un proceso de integración hacia delante (hacia los
clientes), o hacia atrás (hacia los proveedores).
La razón para esta integración es la de evitar que las grandes
corporaciones se apoderen de los mercados o que éstos sean comprados
a costos muy bajos.
Entre las razones para integrarse están, por ejemplo, cuando
existe un solo proveedor en el mercado y se desea garantizar la
oferta o asegurarse la demanda, desestimular a futuros competidores,
elevando las barreras de entrada al mercado o cuando la integración
significa trasladarse a otro mercado en una forma ordenada.
En las postrimerías del siglo XX la globalización de la
economía mundial, la movilidad las personas y capital, y la
penetración mundial de los medios de comunicación se han combinado
con el propósito de limitar la libertad de acción de los Estados.
La globalización produce una competitividad estructural, una
competitividad sistémica.
Estas tendencias han estimulado un vivo debate sobre si el Estado
puede retener algo de esa libertad de acción que se asociaba en
otros tiempos a la soberanía.
Sea cual sea el efecto de este proceso, el concepto clásico de
Estado como entidad en cierto modo cerrada, cuyas transacciones
internas son mucho más intensas que sus actividades interestatales,
ha pasado a la historia conforme han surgido nuevas formas de
colaboración e integración interestatal más flexibles.